16 de abril 2010 - 00:00

Legisladores amigos de Cuba, no de los cubanos

José María Díaz Bancalari
José María Díaz Bancalari
Se integran en estos días en el Congreso de la Nación unos Grupos Parlamentarios de Amistad con otros países. Los crean desde La Habana para «reafirmar los lazos de amistad entre los pueblos (y) las relaciones parlamentarias bilaterales». En el caso de Cuba el objeto de afecto parece ser más bien el régimen castrista. Mucho antes de que la oficina que coordina estos grupos en el Congreso tuviese la nómina de los 15 diputados que integrarían el GPA con ese país, un cable de la agencia cubana Prensa Latina, fechado el 23 de marzo y titulado «Forman en Argentina comisión parlamentaria de hermandad con Cuba», adelantaba los nombres de Jorge Obeid, Ricardo Alfonsín, Remo Carlot-to, Miguel Bonasso, Carlos Heller, Diana Conti y el nicoleño José María Díaz Bancalari.

El diputado por la Coalición Cívica, Fernando Iglesias, una de las principales espadas parlamentarias de Elisa Carrió, presentó en cambio dos proyectos de resolución: uno, para que la Cancillería argentina exigiese «al Gobierno cubano la inmediata excarcelación de los presos políticos»; otro, expresando «pesar por el fallecimiento de Orlando Zapata Tamayo», tras 80 días de huelga de hambre. El primer texto ni siquiera fue discutido; el segundo, más suave, se trató en la comisión de Relaciones Exteriores pero no hubo dictamen. Silencio, Cuba.

En mayo de 2009, el Senado había aprobado una resolución solicitando el «pronto levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero» contra ese país. La iniciativa de la senadora oficialista Blanca Osuna, entonces titular del GPA con Cuba, fue votada a pesar de que sobre la isla no rige un bloqueo sino un embargo unilateral parcial de Estados Unidos. Cuba comercia con todo el mundo, incluso con el «Imperio», ya que el embargo no impide el comercio bilateral, aunque lo encarezca y lo vuelva más engorroso. El bloqueo que sí funciona es el interno, sobre derechos tan elementales como el de libre expresión, reunión y asociación.

«Los grupos parlamentarios de amistad no son intergubernamentales sino con los países», dijo el diputado Iglesias a este diario. «Lo que corresponde -agregó- es demostrar amistad con el pueblo cubano e interesarse por la situación de los presos políticos».

La iniciativa de Iglesias intenta desnudar el doble standard de algunos legisladores que buscan monopolizar la bandera de los derechos humanos, mientras en Cuba son conniventes con flagrantes violaciones a los mismos, como lo fue la «primavera negra de Cuba» (el 18 de marzo de 2003) cuando 75 opositores fueron detenidos, algunos de los cuales, 7 años después, siguen en prisión por el delito de opinión.

Funcionarios de la embajada cubana llamaron a algunos de los diputados que acompañaron con su firma el proyecto de Fernando Iglesias para expresarles su desilusión, lo que habla a las claras del trato amigable a que los tiene acostumbrados quienes olvidan que Fidel Castro fue aliado de la dictadura 1976-1983.

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