20 de noviembre 2017 - 23:04

Lelouch en Mar del Plata: “Mi religión es el cine”

• DIÁLOGO EN EL FESTIVAL CON EL DIRECTOR DE "UN HOMBRE Y UNA MUJER" Y "LA AVENTURA ES LA AVENTURA"
El afamado realizador francés presenta su última película, “Chacun sa vie” (Cada uno con su vida), a la que define como un “‘Los unos y los otros’ en tiempos de paz”. El público lo ovacionó.

Claude Lelouch. Jovial y siempre activo a los 80 años, el director contó que está por empezar una nueva película que se llamará “Oui et non”, sobre la fuerza del “sí” por sobre el “no”.
Claude Lelouch. Jovial y siempre activo a los 80 años, el director contó que está por empezar una nueva película que se llamará “Oui et non”, sobre la fuerza del “sí” por sobre el “no”.
Mar del Plata - En las dos funciones de "Un hombre y una mujer" de este fin de semana, y sin que nadie lo pidiera, el público marplatense acompañó canturreando a coro el "baadabadabadabada" de Francis Lai. Y no era sólo la gente que creció con ese tema. Cosas así justifican la vida entera de los artistas. Para Claude Lelouch, invitado de honor de este año, esa película significó además la afirmación de su estilo cercano a la gente común. El sábado contó que la intérprete iba a ser Romy Schneider, "pero vi que siempre estaba en pose de actriz, y yo quería hablar de un hombre y una mujer, no de un hombre y una actriz. Por eso la elegida fue Anouk Aimée".

Algo similar pasó con "Los unos y los otros". 'Es una obra coral. Para el papel del bailarín ruso primero pensé en Rudolf Nureyev, pero él quería que la historia fuera sobre él. Además no quería bailar el Bolero de Ravel. Llamé entonces a Jorge Donn. Y ustedes ven, la obra no es sobre él, sino que culmina alrededor de él. Eso es hermoso".

Esta tarde Lelouch presenta su nueva película, "Chacun sa vie". Dialogamos con él:

Periodista: ¿De qué trata esta nueva obra?

Claude Lelouch: Es "Los unos y los otros" en tiempos de paz. Quise retratar una ciudad de provincia de la Francia actual, mostrar que cada uno tiene su jardín secreto, con algo de sombra y algo de luz. Cada quien es un héroe y un malvado. Hay días donde se puede ser heroico, y otros donde es más cómodo actuar mal. Tenemos esa capacidad.

P.: Actúa Johnny Hallyday. ¿Es cierto que está grave?

C.L.:
Es cierto, pero lucha, y seguramente hará un milagro. Toda su vida fue un fabricante de milagros. Es como mi hermano. Crecimos juntos, filmé su primera canción cuando él tenía 18 años, y estuvo en tres de mis películas: ésta, "La aventura es la aventura" y "Salaud, on l'aime", que me refleja un poco, porque habla de alguien totalmente consagrado a su profesión.

P.: Al respecto, ayer usted dijo "El cine es la única persona a la que nunca le fui infiel".

C.L.:
Es verdad. Le consagré mi vida. A veces discutimos, quiero retorcerle el cuello, pero sigo siempre enamorado.

P.: ¿Lo mismo con Valerie Perrin? [su sexta mujer].

C.L.
: Ella es magnífica. Además es fotógrafa, escritora de talento, y mi actual coguionista. Las anteriores también siguen en mi vida, son las madres de mis hijos, me han enseñado mucho: la generosidad, el egoísmo. Amo a las mujeres, son las dueñas de la humanidad, y 9 de cada 10 veces tienen razón. Lástima que empiezan discutiendo por la décima. Otro problema: antes, desde una posición lateral, podían hacer de nosotros cualquier cosa. Ahora, queriendo estar al frente, creo que pierden cierto poder. Insisten con eso. No sé, ¿estaremos ante una Tercera Guerra Mundial?

P.: Hablando de guerras, ¿es cierto que su mamá lo escondía en los cines?

C.L.:
Si, porque los nazis hacían redadas de niños judíos en las escuelas, así que yo pasé la guerra feliz en el cine. Luego sufrí mucho, cuando tuve que ir a la escuela en vez del cine. Pero puedo decir que ella y el cine me salvaron la vida.

P.: Usted tenía 8 años cuando la Liberación de París. ¿Cómo recuerda ese día?

C.L.:
Fue la más increíble escena de amor que vi en mi vida. Todo París volcado en la Place Concorde, tardé horas en cruzarla, todos se abrazaban, se besaban. Fue uno de los días más felices de mi vida. Otro, cuando por una casualidad pude ver a Sergei Kalatazov y su director de fotografía Sergei Urusevsky filmando la escena de la escalera de "Pasaron las grullas". Hasta entonces yo sólo quería viajar por el mundo como camarógrafo de noticieros. Esa tarde descubrí la vocación de contar historias, y la unión entre director y director de fotografía. Si es posible, que sean una sola persona, que es lo que elegí para mi carrera.

P.: Autor, productor, guionista, fotógrafo, usted hace todo.

C.L.:
Tengo quien me ayude, por supuesto, como Pierre Uytterhoeven, que era mi chofer y se convirtió en mi coguionista casi habitual. El me dio una gran mano para "Un hombre y una mujer" y varios otros éxitos.

P.: Señal que usted escucha a la gente.

C.L.:
Yo filmo para la gente, no para "Cahiers de Cinema".

P.: ¿Sigue la pica con esa revista de la Nouvelle Vague?

C.L.:
Empecé a filmar al mismo tiempo que ellos. Y de una de mis primeras obras escribieron "Lelouch, nadie recordará su nombre". Cuando tuve éxito fueron a verme, querían dedicarme una nota especial, me sentí halagado, pero luego dijeron "porque sos un hijo de la Nouvelle Vague". Ahí los detuve: 'Yo soy hijo del cine, no de ustedes, de quienes tomo nota solo para no cometer los mismos errores". Desde entonces no pierden ocasión de hablar mal de mi.

P.: Cosa que no lo aflige.

C.L.:
Para nada. Siempre agradezco a quienes me rechazan, los que me dicen "no", porque gracias a ellos conozco a quienes me dicen "sí". Mi próxima película, que empezamos ahora en otoño, se llamará "Oui et non". Voy a demostrar la fuerza del sí sobre el no. El mundo progresa gracias al sí, todas las bodas comienzan con un sí.

P.: Ya veo, quizá no siempre sea conveniente. Usted cumplió 80 años en octubre. ¿Piensa seguir filmando hasta los 106 como Manoel de Oliveira?

C.L.:
¿Por qué no? Ya comencé mi prórroga, mi tercer tiempo suplementario, y pienso llegar hasta los penales.

P.: ¿Y sigue practicando el judaísmo?

C.L.:
No, yo soy sólo un poquito judío, mamá era católica, se convirtió para casarse con mi padre, pero yo pasé tanto tiempo en la iglesia como en la sinagoga. Lo gracioso es que veía todo como dos películas que tienen básicamente el mismo argumento y sólo cambian el director, la puesta en escena, el escenógrafo y el vestuarista. Ya ve, mi religión es el cine.

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