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Lena Horne fue la voz de la belleza y la protesta
Lena Horne en su espectáculo de Broadway «The Lady and Her Music», que en 1981 volvió a relanzarla al estrellato.
A los 16 años, Lena Horne debutó en el legendario escenario del Cotton Club de Harlem, donde los artistas negros actuaban ante un público totalmente blanco. La belleza de su voz, sus dotes actorales y su atractivo físico la fueron llevando poco a poco hasta Hollywood, donde logró firmar un contrato a largo plazo con los estudios MGM. Por entonces, ya la llamaban «Black Cinderella» («Cenicienta negra»).
Después de su debut en «The Duke Is Tops» en 1938 llamó la atención del director Vincente Minnelli, quien le dio un papel importante en «Cabin in the Sky» («Una cabaña en las nubes», 1942), a la que siguieron «Stormy Weather» («Morena oscura», 1943, con Cab Calloway y Fats Waller). Un año más tarde, formó parte de la superproducción musical «Thousands Cheer» («En alas de la canción»), una película producida sobre todo para entretenimiento de las tropas en los distintos frentes de guerra europeos. Allí, Lena Horne compartió estrellato con Gene Kelly, Mickey Rooney, Judy Garland, Red Skelton, Eleanor Powell, Lucille Ball, Donna Reed y Margaret OBrien, entre muchos otros.
A ella le siguieron «Ziegfield Follies» (1946), «Till The Clouds Roll By» («Cuando pasan las nubes», también de Minnelli y del mismo año) y «Words And Music» («Mi vida es una canción», 1948, de Norman Taurog, en la que con sus movimientos felinos inmortalizó el tema «The Lady Is A Tramp»). Sin embargo, en 1951, pese al predicamento y la fama de los que ya gozaba, Lena Horne debió soportar la injusticia de que la MGM la dejara fuera de su gran musical sobre los estados sureños, «Show Boat» (1951) para darle el protagónico a Ava Gardner, pese a que ésta no era capaz de cantar.
En sus películas, Horne no sólo era la estrella negra que cantaba, sino que interactuaba dramáticamente con el resto del elenco de igual a igual: esto parece una obviedad dicho hoy, aunque en aquellos años en los que la población negra usaba baños públicos distintos o sectores reservados en el transporte, resultaba una audacia. Paradójicamente, esa escalada a la fama terminó siendo su mayor obstáculo.
En los cines de los estados sureños sus films o bien no se estrenaban o se censuraban parcialmente. «Pensaban que el público aún no estaba preparado», dijo Horne en 2005 a la revista «People». «No sabían qué hacer conmigo. Así que no hacían nada», lamentaba sobre la negativa de los estudios a entregarle papeles importantes a partir de los años 50. Fue por eso que paulatinamente fue abandonando el cine.
En 1956 filmó «Meet Me in Las Vegas» («Casino de placer», con Cyd Charisse y Paul Henreid), y desde entonces hasta 1969, cuando participó en el western de Don Siegel, «Death Of a Gunfighter» («Pueblo sin ley») no rodó más nada. Su última película fue «The Wiz» («El mago», 1978), de Sidney Lumet, en la que apareció junto a Diana Ross y Michael Jackson.
Su primer matrimonio fracasó en 1938, después de que nacieran sus dos hijos. Alrededor de diez años después se casó con el director y pianista blanco Lennie Hayton. en Francia, ya que en California aún regía la prohibición del matrimonio interracial. «Lo hice con total sangre fría», dijo Lena Horne sobre aquel matrimonio. «Él podría llevarme donde a ningún hombre negro le estaba permitido. Pero pronto aprendí a amarlo». Hayton murió tras 24 años de matrimonio. Poco después falleció el padre de Horne, y después su hijo.
En Broadway, a los 63 años, presentó su espectáculo «Lena Horne: The Lady and Her Music», que luego llevó por todo el mundo. Como cantante de jazz siguió grabando discos hasta entrados los años 90. En 1996 ganó un Grammy a la mejor cantante de jazz por «An Evening With Lena Horne».
Sus actuaciones en Broadway le valieron un Tony y también recibió un doctorado honoris causa de la Universidad de Harvard. «Aquello fue lo más grande que me ha pasado en la vida», dijo entonces. Su amistad con el actor y activista por los derechos afroamericanos Paul Robeson fue el comienzo de su propia e intensa participación en campañas contra la discriminación racial. Marchó varias veces junto a Martin Luther King, exigió en numerosos discursos el derecho al voto para los afroamericanos y, junto con Harry Belanfonte, ofreció varios conciertos por la igualdad de razas.


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