4 de enero 2011 - 00:00

Lento y engorroso proceso para demostrar ahorros

Recuperar lo robado en cajas de seguridad es un proceso complicado, ya que sólo el propietario conoce su contenido, pero no es imposible, aunque sí un trámite muy lento.

Para esto, el damnificado debe presentar fotografías del contenido de la caja, pruebas sobre su nivel económico y social, y sobre el origen y preexistencia de los valores, dinero y contenido de la caja, como, por ejemplo, pruebas sobre una herencia o indemnización recibida o sobre una operación de venta o alquiler, comprobantes de compras de dólares, indicios sobre la finalidad del dinero y demás efectos.

En este caso, el vicepresidente de la entidad, Gustavo Marangoni, anunció ayer que va a «contemplar caso por caso» la situación de los clientes a los que les robaron valores de las cajas de seguridad en la sucursal Belgrano, y admitió que confiará en «su buena fe», cuando declaren los bienes perdidos en ese hecho delictivo.

Si existiera valuación de las joyas realizada con anterioridad al robo o hurto de la caja, por joyeros o compañías de seguros, su aporte constituye un indicio de prueba muy relevante al momento del dictado de la sentencia. Además, se puede acusar a la institución bancaria de daños y perjuicios y daño moral o psíquico con comprobantes de médicos y psicólogos.

Una prueba de indicios muy valiosa en estos juicios de daños y perjuicios para probar el monto del daño material la constituye un acta notarial labrada con anterioridad al robo o hurto, con la descripción del contenido de la caja y con constancia del hecho de ser guardado dentro de ésta en presencia del escribano público.

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