16 de marzo 2009 - 00:00

“Leonera” ganó en Pantalla Pinamar

Fiona Gordon y Dominique Abel durante la presentación en Pinamar de «Rumba», película que aplaudió intensamente el público.
Fiona Gordon y Dominique Abel durante la presentación en Pinamar de «Rumba», película que aplaudió intensamente el público.
Pinamar (Enviado especial) - El film «Leonera» de Pablo Trapero ganó ayer el «Balance de Oro», máxima recompensa del festival Pantalla Pinamar. El festival concedió además el «Balance de Plata» al film «El artista», de Mariano Cohn y Gastón Duprat, y el «Balance de Bronce» a «El nido vacío», de Daniel Burman.
Al igual que en Roma y otros encuentros cinematográficos, Pinamar premia de acuerdo con el voto del público y no de un jurado. «Leonera», de acuerdo con ese escrutinio, obtuvo 8.35 %. El jurado de la Asociación Católica Mundial para la Comunicación (Signis) premió la película «Lluvia», de Paula Hernández, y otorgó una mención especial a «Amorosa soledad» de Victoria Galardi y Martín Carranza.
A veces, la sola presentación de una película ya justifica un festival. Ocurrió el viernes en Pantalla Pinamar con la pareja de cómicos belgas Dominique Abel y Fiona Gordon. Ella, pobrecita, parece Capusotto, pero son tan simpáticos que se hace linda. Y la película que trajeron, «Rumba», es tan graciosa, inventiva y arriesgada, que al final el público no dejaba de aplaudirlos y sacarse fotos con ellos. Y eso pese a su audacia, porque tiene varias situaciones de humor negro sobre discapacitados ya que su personaje pierde una pierna, pero, precisamente, una de las personas que más festejó y al final se sacó la foto, era una señora que también había perdido una pierna.
Regocijante, también, la comedia de cierre, «Bienvenidos al país de la locura», el mayor éxito del cine francés en mucho tiempo. E inquietante, la jovencita Clara Lago, protagonista de «El juego del ahorcado», para la cual filmó varias escenas fuertes cuando apenas tenía 17 años. «Es la de mayor compromiso emocional, y también físico, que hice hasta ahora», comentó, aclarando que antes del rodaje hubo un contrato muy específico sobre lo que iba y no iba a mostrar, para tranquilidad de sus padres. «En la escena de la violación tuve sentimientos contradictorios», confesó. «Filmamos diez horas seguidas, era agotador mantener el nivel emocional, pero al mismo tiempo no quería que termináramos, porque después tenía que ponerme a estudiar para el examen del día siguiente en el bachillerato». Una criatura.
Otra criatura, pero para las señoras, fue el carilindo israelí Raz Degan, ex modelo y rey Darío del «Alexander», que vino a presentar la película sorpresa: nada menos que el «Cento chiodi» de Ermanno Olmi, admirable crítica a la Iglesia por parte de un creyente, que Degan analizó con notable profundidad. Criatura pensante, destacó el honor de haber sido elegido por el maestro Olmi (así lo llamó en todo momento), contando en un aparte su modo de elegir los actores: «simplemente charlamos de diversos temas, a lo largo de varios meses, y recién después, vistas las coincidencias entre ambos, me invitó a trabajar con él, haciendo lo que algunos consideran un Cristo». Y el honor es mayor, porque ésta será la última película ficcional del autor de «El árbol de los zuecos» y tantas otras joyas.
El sábado hubo, como de costumbre, chistes, discursos, elogios, plaquetas, gente paqueta pese al viento y los nubarrones, y un lleno total. Cierre definitivo de la 5ª. edición, ayer, con toda una tarde de funciones a beneficio (singular, el premio del público pinamarense, formado por vecinos y turistas, para «El artista», considerando su target de comedia casi intelectual y minimalista, pero evidentemente, algo tiene).

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