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Lescano asusta ahora con pedido del 30% de aumento
Por ahora, Lescano no toma como válida la explicación de que el dinero que ingresará por la política de reducción de las tarifas de electricidad (además de las de agua y gas) irá directamente a las arcas oficiales y que nada de los (en el mejor de los casos hasta ahora) 4.000 millones de pesos quedará en alguna oficina comercial de Edenor, Edesur o Edelap. Según el gremialista, con el fin de los subsidios y el sinceramiento de los costos bimensuales a los principales usuarios del país, debería incorporarse un importante aumento salarial para sus afiliados.
Por todo esto, el número que tiene en mente, luego de haber escuchado el 25% que pedirán la CTA de Pablo Micheli, algunos gremios cercanos a Hugo Moyano (por ahora es un misterio el reclamo del camionero), el gastronómico Luis Barrionuevo y los docentes de Luis Baradel y Hugo Yasky, entre otros; está por encima de esas demandas. La visión del sindicalista es que los salarios de los técnicos de las distribuidoras están retrasados, y que llegó el momento de los incrementos que ya habrían logrado, según su visión, sectores como los propios camioneros de Moyano, los bancarios de Juan José Zanola y los petroleros y mineros.
Avanzada
Lescano ya protagonizó una avanzada en los últimos días. El titular de Luz y Fuerza realizó un quite de colaboración desde el viernes pasado, logrando que sus afiliados renunciaran a las horas extras regulando un clásico trabajo a reglamento. Esto provocó que a partir del aumento de la demanda por el alza de las temperaturas, con una oferta estancada del servicio, no haya técnicos para atender los cortes de energía que se sufrieron en parte de la Capital Federal y el sur del conurbano bonaerense. Según la interpretación que se hizo en conjunto desde el Gobierno y las empresas distribuidoras, lo que hubo fue un mensaje directo de Lescano ante lo que se viene y reclamará en paritarias. Concretamente, el gremialista quiere que los 2.000 pesos que se pagaron de premio por 2011 a los trabajadores del sector en el salario que se liquidó en enero queden como aumento fijo desde marzo, lo que determinaría de concretarse que los operarios de sueldos más bajos queden con incrementos no menores al 30%.
Las empresas distribuidoras se alarman al escuchar el porcentaje. De hecho, su posición es que no están en condiciones de liquidar aumentos de ningún tipo, si no hay antes una negociación con el Gobierno para que les permita trasladar esos nuevos costos a las tarifas. Obviamente, desde el sector público cualquier alternativa de pensar en incrementos en las boletas de luz por fuera de las eliminaciones de subsidios es directamente una utopía. Siguiendo el razonamiento, un incremento salarial de, por ejemplo, un 15% o un 18% sin la posibilidad de trasladar al menos parte de ese nivel a las tarifas, sería para las compañías una situación difícil de encarar.
De hecho, saben las empresas que en cualquier momento deberán circular por las oficinas del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, el encargado del Gobierno para evaluar la situación de costos de las distribuidoras y decidir si efectivamente esta estructura amerita reajustes directos o, al menos, los giros de algo del dinero extra que el Estado obtendrá por las quitas de subsidios. Sólo después de estas audiencias privadas entre Moreno y las empresas, habrá algún tipo de medida para las compañías; algo que no sucederá en los próximos meses; mucho menos antes de marzo, cuando Lescano quiere terminar sus negociaciones paritarias.
Sucede que para el titular de Luz y Fuerza el segundo trimestre del año es divisorio de aguas. Será en ese tiempo cuando comenzará la embestida final de los «gordos» sobre Hugo Moyano por la titularidad de la CGT y la mejor bandera que Lescano podrá exhibir es un incremento salarial del 30% o similar para comparar con lo que seguramente será un porcentaje menor que conseguirá este año el camionero.
C.B.


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