El cambio del escenario financiero puso a la tasa -otra vez- como factor competitivo al mercado de capitales. En horas conoceremos los resultados de una nueva licitación de letras del Gobierno (que hacen una suerte de tasa de referencia) que esperemos no encuentre los problemas vividos la semana pasada cuando fracasó rotundamente la alocación de títulos por el mercado. No está claro porqué este tema no trascendió. Tal vez fue por lo timorato de los intermediarios que por alguna razón prefirieron no denunciar el hecho y reconocer su propia impericia ante sus clientes (no hubo inconvenientes para el sector bancario); porque los reguladores -Banco Central y CNV- se dieron por satisfechos con los resultados obtenidos con la colocación, porque no quisieron "empañar" una operatoria que recién arranca o que por falta de experiencia no se dieron cuenta de la vulneración del derecho al acceso libre e igualitario al mercado de capitales para todos; porque el intermediario involucrado prefiere bajar "el tono" -y no dar explicaciones- para no responsabilizarse por las pérdidas que hubiera podido causar; etc. Insistimos, ojala esta vez salga todo bien, caso contrario sería un escándalo. La semana arrancó con el Merval cediendo el 2,71% a 11.713,78 puntos y las acciones argentinas perdiendo el 2,15%, una baja que fue más patente en el número de papeles que terminaron en negativo (40 mermas, frente a 20 subas y 11 especies sin cambio). Lo gravitante, sin embargo, fue el volumen negociado en acciones, apenas $ 131 millones, el menor desde el 21 de septiembre y 40% debajo del promedio diario del año. Sin un solo papel líder ganador, lo menos malo pasó por YPF (-0,65%) y lo peor por Pampa Energía (-3,66%), la Petrobras brasileña (-3,49%) y el Banco Macro (-3,35%), con Esmeralda (+6,43%) como lo mejor en el general e Irsa lo peor (-4,09%).
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