Leve avance en conflicto con Brasil (ceden trabas)

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Se dio ayer el primer paso para frenar la escalada del conflicto comercial con Brasil al acordarse para los próximos lunes y martes el comienzo de las negociaciones técnicas entre los secretarios de Industria de ambos países en Buenos Aires.

Hubo así consenso entre el embajador brasileño, Enio Cordeiro, y la ministra Débora Giorgi. El encuentro duró dos horas, y si bien fue prácticamente un monólogo de la funcionaria argentina, lograron acordar la necesidad de retomar el diálogo y por ende sentarse a negociar, lo que implica que ambos gobiernos detendrían la implementación de nuevas represalias.

Pero además ahora resta esperar algún gesto de ambos gobiernos antes del lunes para descomprimir la pelea y facilitarles a los secretarios concentrarse en la agenda pactada ayer. Por el lado argentino podría ser la liberación de baterías o neumáticos brasileños, mientras que por el de Brasil dejar ingresar los 3.000 autos argentinos retenidos en la frontera.

Tras la reunión en el Ministerio de Industria, Cordeiro volvió al Palacio Pereda y se reportó al ministro del área, Fernando Pimentel, para transmitirle lo conversado. Ahí llegó desde Brasilia la señal que convalidaba lo hablado con Giorgi. El encargado de emitirla fue el secretario de Industria brasileño, Alessandro Teixeira, al llamar a su par argentino, Eduardo Bianchi, y convenir la próxima reunión en Buenos Aires.

Ya Pimentel volvía ayer a aprovechar una conferencia de prensa en Itamaraty, tras participar de un almuerzo con la presidenta Dilma Rousseff y el primer ministro sueco Fredrik Reinfeldt, para calmar los ánimos y afirmar que «no había ninguna crisis comercial con la Argentina».

El encuentro entre Bianchi y Teixeira tendrá lugar en la Secretaría de Industria, que oficia como sede de la comisión de seguimiento del comercio bilateral. El contenido de la agenda ya fue pactado entre Giorgi y Pimentel, a través de Cordeiro.

Encuentro positivo

La ministra señaló tras la reunión que «fue un encuentro muy positivo y tanto la Argentina como Brasil vamos a privilegiar la relación de socios estratégicos». Confirmó además que «los secretarios trabajarán sobre una agenda que incluirá todos los temas pendientes, tanto puntuales como estructurales».

En tal sentido, los temas que planteó Brasil son básicamente que la comisión de monitoreo de las licencias no automáticas se ocupe de preservar el comercio bilateral de los impactos negativos de las medidas aplicadas en ambos países para que no haya más quejas de los empresarios. Pimentel hizo foco en los reclamos que involucran a baterías de automóviles, maquinaria agrícola y neumáticos. Aunque también varias ramas de la industria alimentaria y la textil están involucradas en la ira de los exportadores brasileños.

Por su parte, el Gobierno argentino parece tener un abanico más amplio de temas conflictivos. La agenda planteada por Giorgi va desde las nuevas restricciones que afectarían al aceite de oliva, la aplicación de un nuevo estampillado para los vinos, el incumplimiento del cupo acordado para la leche en polvo hasta el mayor antidumping aplicado a la vajilla de vidrio. Pero esto no es todo, también se debatirá la prohibición de la circulación del mosto a granel, las demoras en el registro de productos agroquímicos, veterinarios y medicamentos, obstáculos comerciales para el acceso de productos de línea blanca, la imposibilidad de acceso de cítricos al mercado brasileño, las demoras en la negociación del protocolo de compras gubernamentales y el financiamiento para la compra de camiones y maquinaria agrícola.

La Argentina tiene una balanza deficitaria con Brasil de más de u$s 4.000 millones, y en particular en el sector industrial (que supera los u$s 6.000 millones), por lo que debería recibir el tratamiento de «socio estratégico» del que se ufana el Gobierno de Rousseff. Pareciera que el incidente de los huevos de Pascua de origen brasileño no es como para justificar la reacción de estos días de parte de Brasil.

Por ello cabe especular que Brasil en realidad salió a defender a mansalva a su industria, principalmente ante la invasión de productos chinos y la pérdida de competitividad por la fortaleza del real implementando las nuevas licencias no automáticas, que terminaron afectando al sector más dinámico de la Argentina.

Jorge G. Herrera

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