30 de noviembre 2009 - 00:00

Libran la batalla final por control del nuevo Congreso

Elisa Carrió
Elisa Carrió
Los preparativos para la sesión del próximo jueves en Diputados, donde jurarán los recién llegados y se elegirá a las autoridades de esa Cámara, ya adelantan que la reunión puede convertirse en una batalla campal. El kirchnerismo llegará para defender la presidencia y vicepresidencia del cuerpo, y la mayoría de las jefaturas de comisiones. La oposición, que hoy tendrá una nueva reunión de presidentes de bancadas, pujará hasta el final para hacerse de comisiones y llegar a controlar, al menos, la vicepresidencia primera, haciendo valer la nueva mayoría que reúnen si votan todos en el mismo sentido. Hasta ahí la batalla, conocida de antemano, y que tendrá varias previas durante esta semana. Hasta ahora, las negociaciones llevaron a la oposición a acordar que se pelea por la vicepresidencia de Diputados para el radicalismo, cargo para el que se postuló a Ricardo Gil Lavedra, quitándole al kirchnerismo ese puesto. Tanto Elisa Carrió, como el PRO y el peronismo disidente, que teme aparecer componiendo con el Gobierno si aparece con un hombre en la vicepresidencia, están de acuerdo en ceder el cargo a la UCR si se respeta luego un reparto equitativo en las 45 comisiones permanentes y 22 especiales que quieren que ahora se distribuyan de acuerdo con el sistema D'Hont.

Pero hay un hecho que puede trastocar la estrategia opositora y que hasta ahora casi no se tuvo en cuenta. Ese día jurará en la banca Néstor Kirchner, acompañado de su esposa, hijos, la Plaza Congreso con militantes sindicalistas y piqueteros (ver nota aparte) y, lo más intimidante para la oposición, los palcos y las galerías del recinto colmadas de kirchneristas.

Con ese panorama, a los bloques de la UCR, el peronismo disidente, el PRO, la Coalición Cívica, el socialismo, el centroizquierda, la izquierda (si es que cierra hoy finalmente un acuerdo global con el resto de la oposición) les será más difícil aún imponerse en esa votación, aunque tengan el número suficiente.

Exceso

Las entradas para presenciar la jura de los diputados ya están repartidas. Pero este año, la convocatoria excede los números conocidos: 1.300 personas colmarán los palcos altos y los de bandeja, pegados al recinto. Curioso número si se tiene en cuenta que nunca el recinto albergó más de 800 espectadores.

«No se sabe dónde van a entrar», se lamentan ya en Diputados los organizadores. De ese número se calcula que a cada legislador opositor le correspondieron entre dos y tres entradas para acompañantes y la familia. Es decir, si juran 127 entre todos los bloques (se presume que a los veteranos que vienen de la elección de 2007 no irá demasiada gente a verlos), no hay más de 500 entradas repartidas con ese fin. Las demás son una incógnita, que no costará mucho develar: una vez más, pero ahora con la expectativa de apoyarlo a Néstor Kirchner con la Presidente y sus hijos en el recinto, el kirchnerismo como local superará 3 a 1 a la oposición visitante.

El nivel de la pelea ya se empieza a intuir ya que no hay acuerdo ni siquiera por quién presidirá formalmente esa sesión del nuevo Congreso. El rito indica que debe hacerlo el diputado de mayor edad, que se encarga de abrir la sesión, izar la bandera y luego elegir a un presidente provisional que luego toma la jura a los diputados y controla la elección definitiva de autoridades.

El cargo, que dura sólo por esas horas, le corresponde a Raquel Satragno Pinky, que tiene ya la aspiración de quedarse al comando de la sesión durante todo el proceso de jura y elección. Pero el kirchnerismo no lo permitirá: quieren que quien le tome el juramento a Néstor Kirchner sea uno propio y no una estrella de la televisión conocida por su archiantikirchnerismo en el recinto.

Así, la pelea por estas horas gira en torno a reemplazarla a Pinky por Gustavo Marconatto, Gerónimo Vargas Aignase o Patricia Fadel, todos con cargos en comisiones o en el bloque, pero de ninguna manera a la diputada del PRO.

La oposición también quiere cambiar de presidente: la pretensión es que Graciela Camaño controle la sesión de jura y elección de autoridades. El tema no es menor: como se dijo, la sesión puede convertirse en una guerra si la oposición no acuerda antes con el kirchnerista Agustín Rossi la distribución de cargos; necesitarán entonces una mano férrea para controlar la votación.

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