22 de septiembre 2014 - 00:00

Liquidez, en camino desde el BCE y China

La Fed no produjo sorpresas. Janet Yellen manda, muy a pesar de los dos disidentes, y no tiene prisa ni propósito de agitar las aguas. Antes de subir las tasas de interés, y luego que el mes próximo terminen las compras de bonos largos, mediará un "tiempo considerable" que se pierde en lontananza. Yellen aprendió rápido: ni aunque la torturen soltará prenda de qué debe entenderse por dicho lapso vital. "No hay una interpretación mecánica", sostuvo. Como el "tiempo considerable" sigue en pie, la lectura mecánica es que la Fed no cancelará las tasas cero, como mínimo, antes de abril o mayo. Los rallies estacionales de fin de año, pues, quedan a cubierto.

La Fed no quiere hacer olas. La espuma provino de Europa y de China. La liquidez global va en aumento. La Fed se prepara para recortar sus compras de bonos en otros 10 mil millones de dólares. En octubre adquirirá la última partida: 15 mil millones. Y allí concluirá la faena de expansión cuantitativa. Pero esta semana, se sumaron dos nuevos jugadores. El BCE estrenó su arma flamante: los pases "focalizados" a 4 años -los TLTRO- diseñados para resucitar el crédito al sector privado de la eurozona. La primera subasta de fondos irrigó 82 mil millones de euros a través de 255 entidades. Si la repercusión no fue más entusiasta se debió a que se esperaba que excediera los 100 mil millones y quizás bordeara los 150 mil millones de euros. Con una banca floja de capital se comprende que la respuesta tibia no agote el potencial. Para prestar más no sólo hace falta fondeo a bajas tasas, y buenos prospectos. También se precisa patrimonio suficiente y tal condición es lo que BCE se apresta a examinar. Mientras tanto, el mes que viene, el BCE comenzará su propio programa de compra de fideicomisos y bonos cubiertos. Entre ambas iniciativas, planea aumentar sus activos en un 45%-50%. Si un ingrediente positivo cabe anotar -aunque se lo pase por alto- es el silencio de radio alemán. Ni Berlín ni el Bundesbank torpedearon el plan. Y aquí, el que calla, otorga.

China despachó la sorpresa. El Banco del Pueblo decidió inyectar 500 mil millones de yuanes (unos 81 mil millones de dólares) en los cinco bancos principales del país. Es el equivalente a un QE, pero con el sello de la idiosincrasia local. Esto es, una operación de perfil ambiguo, sin anuncio oficial y de naturaleza temporaria: los fondos se prestan a tres meses. La debilidad de la economía justifica la intervención. Y, si ésa es efectivamente la motivación, como se consigna "off the record", cabe esperar que el estímulo se extienda hasta bien entrado 2015.

Hay más liquidez en camino, pero la contribución marginal no vendrá del área del dólar sino de Europa, Japón y China. Y se sabe, no sólo el tamaño importa. La fuente de la liquidez es relevante. El mercado cambiario subraya la primera diferencia: asoma el dólar fuerte. De afianzarse, traerá consigo efectos distributivos. Hay grietas visibles ya: basta echar una ojeada a los mercados de materias primas. Es una buena razón para que Yellen no quiera pisar el acelerador. La desinflación espera a la vuelta de la esquina. Las "burbujas" que molestaban en marzo -pequeñas compañías, biotecnología, bitcoins- son criaturas dóciles ahora. Wall Street hilvana récords, paso a paso y se resiste a toda euforia. Así, en cámara lenta, la película puede seguir sin agotar el rollo. Y si es así, Yellen preferirá esperar para cambiarlo.

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