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Llega la hora de la verdad: empieza la campaña en TV
El diario O Globo recordó que cuatro de las últimas seis elecciones las ganó el candidato que dispuso de mayor tiempo televisivo.
El Tribunal Superior Electoral (TSE) distribuye esos preciosos minutos y segundos en función del peso de los partidos y las coaliciones, que en gran medida se forman pensando en el tiempo "de exposición" que lograrán obtener los martes, jueves y sábados para las presidenciales y los demás días para las legislativas y de gobernadores.
"Los candidatos con mucho tiempo tendrán una gran ventaja competitiva", explica el analista político Michael Mohallem, de la Fundación Getúlio Vargas.
El exalcalde de San Pablo Geraldo Alckmin, del PSDB (centroderecha), en un discreto cuarto lugar en las encuestas sin Lula, espera llegar a la segunda vuelta gracias al "tiempo de TV". Para ello, se alió con un fructífero bloque de partidos conservadores, que le permitió quedarse con casi la mitad (5,32 minutos) de los 12,5 minutos disponibles en cada bloque. Dispondrá además de 434 inserciones a lo largo de la campaña.
El Partido de los Trabajadores (PT), que impulsa la candidatura de Lula, líder en los sondeos, dispondrá del segundo mayor tiempo de propaganda (2,23 minutos por bloque y 188 inserciones).
El PT busca atrasar todo lo posible los plazos antes de que el TSE invalide la candidatura de su jefe, entre otras cosas para usar los videos que este dejó grabados antes de entregarse a la justicia en abril para cumplir una pena de 12 años y un mes de cárcel por corrupción.
Cuando ese veredicto se concrete, podrá transferir esos minutos a su probable plan B, su actual compañero de fórmula Fernando Haddad.
Con pocos segundos e inserciones para exhibirse, el ultraderechista Jair Bolsonaro (dos bloques de ocho segundos cada uno) y la ambientalista Marina Silva (dos bloques de 21 segundos), primero y segunda en las encuestas sin Lula, se hicieron fuertes en las redes sociales, en pleno desarrollo.
Con más de 100 millones de usuarios, Brasil es uno de los principales mercados de Facebook, Whatsapp o Twitter, convertidas en armas poderosas para viralizar contenidos de los candidatos.
Especialmente en esta elección, la primera que permite a los partidos patrocinar mensajes en las redes sociales y en los motores de búsqueda.
Bolsonaro cuenta con 8,5 millones de seguidores en esas tres redes sociales y Marina Silva con 4,3 millones (200.000 menos que Lula), frente a unos dos millones de Alckmin.
"La presencia de los políticos en las redes sociales es obligatoria y no solo otra opción", explica Caio Túlio Costa, cofundador de Torabit, una plataforma de monitoreo digital.
| Agencia AFP |


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