28 de mayo 2013 - 00:00

Llegan a un techo (por ahora) tasas para empresas

Tras el empinamiento de tasas que se produjo a mediados de mayo ante la acción conjunta del Banco Central y el Nación, el costo del dinero parece haber tocado un techo la semana pasada y empieza a mostrar señales de retroceso. Los adelantos en cuenta corriente, una variable muy sensible porque es la primera que tocan los bancos, volvieron al nivel del 18% anual en pesos tras haber tocado un máximo del 19,5% para empresas de primera línea.

Según un estudio del economista Nicolás Dujovne, estos valores no se veían desde el año 2009, cuando en plena crisis internacional los depósitos se vieron resentidos y la tasa sufrió un fuerte empinamiento. El aumento en poco más de un mes llegó a los 300 puntos básicos (o sea 3 puntos anuales), pero no parece ser un movimiento destinado a perdurar.

El Nación se había retirado del mercado de préstamos interbancarios ("call money"), llevando la tasa en un momento a más del 20%. Y el Central, por su parte, también había hecho lo suyo al aumentar casi un 1% anual la tasa de colocación de Lebac y Nobac, los instrumentos que utiliza para absorber pesos.

El efecto inmediato fue un aumento en el costo de captación de dinero para las entidades. La tasa de plazo fijo llegó a subir hasta un 18% anual para grandes depositantes (algunas entidades pagaron hasta el 20%). Sin embargo, ahora se estabilizó en torno del 16,5%. Por lo tanto, aquella intervención coordinada para subir tasas luce más bien como una movida de una sola vez que como una política persistente. La discusión en este punto es si es posible evitar que los inversores corran al dólar paralelo a través de una tasa más atractiva en pesos. El problema es que estos niveles se ubican por debajo de la inflación y también de la evolución que últimamente presenta el dólar paralelo (más allá que en mayo específicamente se haya tomado un respiro por debajo de los $ 9).

La suba tan repentina de tasas también estuvo vinculada con un factor puntual, como fue el vencimiento del impuesto anual de Ganancias y el de Bienes Personales, lo que incrementó la demanda de pesos por parte de las empresas y también de individuos. Pero superada esa necesidad puntual, todo parece entrar en un período más calmo, aunque un escalón arriba del nivel anterior.

Pero si algo quedó en claro luego de los anuncios de la semana pasada es que en el mercado seguirá habiendo mucha liquidez. Los últimos anuncios relacionados con el aumento de la Asignación Universal por Hijo y las asignaciones familiares aseguran que se volcarán muchos pesos en los meses previos a las elecciones legislativas. Por lo tanto, lo más probable es que vuelva a incrementarse la emisión monetaria en los próximos meses, luego del pequeño "descanso" del arranque de 2013.

Justamente, la ínfima cantidad de dólares comprada por el Central en lo que va del año (apenas u$s 600 millones contra más de u$s 6.000 del año anterior) fue una causa principal a la hora de explicar por qué la emisión de pesos en lo que va de 2013 viene relativamente controlada y creciendo por abajo del 35%. Como la entidad que preside Mercedes Marcó del Pont casi no compra, por lo tanto tampoco puede emitir. Sin embargo, la titular del Central no comparte la idea de subir demasiado las tasas, porque considera que sería recesivo para la economía, sobre todo porque encarecería para las empresas el costo de financiarse.

Sin embargo, esta lógica cambiará sobre todo en el segundo semestre, cuando comience a tener mayor peso la "dominancia fiscal". Esto significa que el BCRA se verá obligado de avanzar con una fuerte emisión de moneda para cubrir las necesidades del Tesoro, especialmente en los meses previos a las elecciones. Por lo tanto, el aumento de adelantos transitorios generaría dos efectos: un aumento en la circulación de pesos que achatará las tasas de interés, pero que al mismo tiempo podría generar más presión sobre el dólar.