4 de diciembre 2009 - 00:00

Lo ejecutarán pese a su retraso mental

Houston - El Board of Pardons and Paroles rechazó, por votación unánime, el pedido de clemencia por insania para Bobby Wayne Woods y, salvo que intervenga Rick Perry, el inflexible gobernador, aquél se convertirá hoy en el vigésimo cuarto condenado que Texas ejecuta este año.

Woods debe saber, tras doce años en el corredor de la muerte del penal de Polunsky, en Livingston, que lo que ocurrió en la madrugada del 30 de abril de 1997 difícilmente es perdonado en Texas. Quizás no sea capaz de juzgar por sí mismo lo que hizo cuando, disparado por la mezcla explosiva de crank (un subproducto barato de las metanfetaminas) y PCP (fenciclidina, una droga disociativa más conocida como angel powder, polvo del ángel), entró por una ventana de la casa rodante de su ex novia, se llevó por la fuerza a los dos hijos de ésta, estuvo a punto de ahorcar al niño -de 9 años- y aparentemente abusó de la niña -de 11 años-, para luego terminar degollándola.

Poco después, un jurado popular del condado de Llano condenó a Woods a la pena de muerte.

La última esperanza que le quedaba a Woods se esfumó cuando, agotadas todas las instancias judiciales, el Board of Pardons and Paroles -la comisión que aconseja al gobernador conmutar penas o conceder libertad condicional- consideró que aquél no tiene un grado de retraso mental suficientemente profundo como para merecer clemencia y el traslado a un hospicio.

De nada sirvieron ante el Board los argumentos de la abogada Maury Levin, que tomó el caso de Woods cuando ya era tarde, inclusive para cuestionar que Woods estuvo mal defendido a lo largo de una década, o para insistir en que el condenado apenas posee la aptitud mental de un niño con dificultades de aprendizaje. Un diario logró entrevistarlo y en los videos, disponibles en youtube, no queda margen de dudas.

Designado de oficio por la Corte de Apelaciones en lo Criminal de Texas, el abogado anterior visitó a Woods sólo una vez en diez años. Se presentó con sólo un testigo -un psicólogo clínico- que dijo que Woods era sólo «ligeramente retardado», lo que, de acuerdo a los estudios de Levin, es falso.

El ex defensor de Woods se convirtió luego en uno de los dos únicos abogados que la Cámara de Apelaciones eliminó de su lista de profesionales aptos.

El Mundo