3 de junio 2009 - 00:00

Lo esencial estuvo detrás de la vidriera

Lo esencial estuvo detrás de la vidriera
La difusión por los canales más populares de los medios dirá que dentro de una rueda bastante opaca el índice de Buenos Aires pudo rescatar algo más de utilidad. Con la referencia habitual al Merval clásico, de las «11» más líquidas y que incluye a todo tipo de acción. Pero, raspando la capa del índice principal se encuentra una veta mucho más sustanciosa y que -en sólo dos ruedas- ubicó al segundo indicador, compuesto por sociedades de sede local, como un competidor sensacional en el arranque de junio.

Yendo de afuera hacia adentro, muy poco sucedió con la segunda jornada en Wall Street. Que tras un singular «festejo» por las muletas oficiales a GM, tuvo jornada de amesetamiento. Terminó con un 0,22% el Dow Jones, dejando la sensación de neutralidad y expectativa. En el Bovespa se ablandó mucho más la tónica, como para tener que cerrar con más de 1% en descenso. Esto transmitía una onda de debilidad al propio desarrollo porteño, que en el Merval mayor se tradujo en retroceso de diez puntos, en su nivel de mínima y con «1.646». Habiendo logrado un máximo de «1.685», se clausuró en sólo «1.668». Y esto deparó el 0,76% de mejora sobre lo anterior. Nada mal. Pero, lo mejor estaba detrás de la vidriera. Y el «M.AR» de las locales sumó nada menos que un 3,55%, a lo que había dejado en primera rueda, un 6% holgado. Acumulación que lo coloca como en el 10% soberbio, en dos ruedas iniciales, y donde hubo «44» títulos con alzas, por sólo «21» bajas.

Notable y todavía más brillante, por comparación con lo sucedido en el exterior. Volumen que rozó $ 60 millones de efectivo, con cauciones por $ 238 millones y que atraparon el 32% del mercado total. Una rueda, dos saldos, para el ambiente bursátil: otra jornada festiva.

Y la Bolsa, atropella.

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