18 de octubre 2010 - 00:00

Lo “malo” fue lo “mejor” y viceversa

Lo “malo” fue lo “mejor” y viceversa
Cuando analizamos el comportamiento de los inversores, es fácil concluir que padecen algún grado de esquizofrenia. Mientras en el corto y mediano plazo lo que más les preocupa es el peligro de la deflación, en el mediano y largo lo que les genera temor es el incremento de la inflación. Dejando de lado la cuestión de la probabilidad o profundidad de estos procesos, el que genera más temor por ser el menos conocido es la deflación. Esta es una de las explicaciones a por qué la tasa de los bonos soberanos de Alemania, Inglaterra y los Estados Unidos está rondando mínimos históricos en torno al 2%, al tiempo que ocurre lo mismo con los bonos que ajustan por inflación (la demanda por estos títulos en los EE.UU. no tiene precedentes). Mientras los primeros protegen de la deflación, los segundos (a los que podemos agregar el oro, que viene de récord tras récord) nos protegerían de la inflación. El problema es que, al menos en teoría, ambas cosas no debieran de darse de manera simultánea por mucho tiempo. La salida ha sido entonces reducir las inversiones a plazos muy cortos (para mantenerse flexibles), ya que en su momento alguna de ellas habrá de ceder y cualquier buen jinete sabe de los peligros que entraña cambiar de monta en medio de la corriente.

El viernes tuvimos una muestra de esta falta de experiencia con la deflación cuando el presidente de la Fed habló de la necesidad de aplicar medios no convencionales (imprimir billetes para comprar bonos) para estimular la economía. Mezcla de las expectativas que genera el próximo plan de estímulo (que se reflejó en la preferencia por las malas noticias) y los buenos resultados contables que se conocieron (esta semana explota el arribo de balances), el Dow terminó la semana avanzando el 0,51%, a pesar del 0,29% que perdió el viernes al cerrar en 11.062,78 puntos.

Dejá tu comentario