8 de septiembre 2010 - 00:00

Lo más importante fue lo que no estuvo presente

Lo más importante fue lo que no estuvo presente
¿Cuáles fueron las malas noticias capaces de quebrar el optimismo de la última semana y lo que prometía el lunes ser un arranque alcista para ayer (martes)? Si entendemos noticias por algo nuevo y desconocido, ninguna. Buscando algo con qué justificar el 1,03% que cedió el Promedio Industrial al cerrar en 10.340.69 puntos, la mayoría de los analistas se escudó en las inquietudes que hay en torno al estado financiero (la solvencia) de varios de los bancos que aprobaron con honores el remanido test de tensión del mes pasado. La idea es que ahora parece que tendrían en sus carteras más deuda soberana chatarra de la que sería prudente. Más allá de la cháchara, la verdad es que el test de tensión se instrumentó no para auditar al sistema bancario, sino con un objetivo marketinero -vender la idea que la banca europea es solvente- confiando en que la recuperación económica ocultaría sus falencias. Ergo, lo de los bancos del Viejo Continente no fue ninguna noticia. Quienes siguen esta columna saben que hace tiempo venimos advirtiendo sobre los problemas de la deuda europea.

Si el spread entre la tasa de los títulos alemanes y la de los PIIGS está en un máximo histórico, no es porque ayer alguien se avivó de golpe, sino porque hace un par de meses que viene creciendo solapadamente. Importante como es este tema, sin embargo ayer hubo otro mayor.

Las vacaciones estivales terminan para la mayoría de los norteamericanos en el Día del Trabajo. Esto hace que tradicionalmente el martes que sigue se vea un importante incremento de lo operado en Bolsa. Curiosamente lo negociado ayer en el NYSE se redujo (12%) a 830 millones de acciones, el segundo volumen más bajo en lo que va del año.

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