31 de julio 2012 - 00:00

Lo que le faltaba a Europa: investigan a jefe del BCE

Padre e hijo: Mario y Giacomo Draghi. Uno es presidente del BCE y el otro es trader de tasas de interés en Morgan Stanley en Londres. El banquero central no sólo debe responder con medidas ante la crisis, sino que ahora su actividad y relaciones están siendo cuestionadas.
Padre e hijo: Mario y Giacomo Draghi. Uno es presidente del BCE y el otro es trader de tasas de interés en Morgan Stanley en Londres. El banquero central no sólo debe responder con medidas ante la crisis, sino que ahora su actividad y relaciones están siendo cuestionadas.
La semana pasada, cuando afirmó que haría todo lo necesario para sostener el euro frente a la suba de las primas de riesgo soberanas, el titular del Banco Central Europeo, Mario Draghi, no hizo más que abrir la caja de Pandora generando una gran expectativa en los mercados. Pero ahora el banquero central no sólo está jaqueado por los inversores que esperan una señal concreta este jueves, sino que además debe enfrentar una investigación oficial por conflicto de intereses.

Ayer el ombudsman europeo, Nikiforos Diamandouros, responsable de recibir quejas sobre las instituciones de la Unión Europea, inició una investigación contra el funcionario italiano, a quien ya le envió un cuestionario obligatorio. Según confirmó el vocero del defensor del pueblo de la eurozona se trata de determinar si el presidente del BCE se encuentra ante un posible conflicto de intereses por su pertenencia al influyente Grupo de los 30, creado en 1978 y que reúne a altos representantes de bancos públicos y privados y a economistas académicos.

Fue el grupo Corporate Europe Observatory, que actúa contra grupos de lobby, quien puso la queja contra Draghi ante el ombudsman europeo. «Tememos que Draghi como miembro del Grupo de los 30 acuerde con los grandes bancos de inversión sus decisiones», explicó el líder de los demandantes, Kenneth Haar. Al mismo grupo pertenecen por ejemplo su predecesor al frente del BCE, Jean-Claude Trichet, el Nobel de Economía Paul Krugman y altos funcionarios de bancos de inversión como Morgan Stanley, Goldman Sachs y JP Morgan Chase y ex y actuales jefes de bancos centrales como Axel Weber, expresidente del Bundesbank.

El vocero del BCE confirmó la recepción del escrito de la Defensoría del Pueblo y dijo que será respondido en el plazo previsto. Al mismo tiempo rechazó que exista un conflicto de intereses. Tienen plazo hasta al 31 de octubre para explicar cómo clasifican el papel de Draghi en el G-30 y si hay un conflicto de intereses. Cabe señalar que en cualquier caso, el ombudsman sólo puede dar su opinión, pero en ningún caso dictar castigo. Claro que, en medio del escándalo de la tasa Libor, a Europa le faltaba involucrar al banquero central con grupos lobistas.

También debe recordarse que Draghi es otro soldado del banco de inversión norteamericano Goldman Sachs cuya influencia ya nadie soslaya, sobre todo en los más altos puestos de la política económica y financiera de la eurozona. Vale señalar que este pasado de Draghi generó discusiones apenas asumió en el BCE.

Pero a esto además se suma que uno de sus hijos, Giacomo, también podría complicarlo porque se desempeña en el banco Morgan Stanley y más precisamente como trader de tasas de interés, en Londres. Ayer ni lerdos ni perezosos los traders europeos hicieron circular en los foros especializados el link de Giacomo Draghi del portal LinkedIn (ver facsímil).

De acuerdo con su página de presentación en LinkedIn Giacomo ocupa una vicepresidencia del sector de trading de tasas. Justo su padre es el máximo responsable de la política monetaria de la eurozona. Si esto no se asemeja a un conflicto de interés, ¿de qué se disfrazará Diamandouros y el propio Draghi, padre?

Algunos ya argumentan que a diferencia de varios fondos de cobertura (hedge funds), Morgan Stanley al parecer nunca estuvo implicado en la manipulación de la tasa de Libor.

La investigación del Defensor del Pueblo de la UE pone nuevamente en tela de juicio la proximidad entre los bancos, los políticos y los supervisores bancarios. Hasta la crisis financiera, era común, especialmente en los Estados Unidos y en Inglaterra, ver banqueros senior trabajando también para el Gobierno.

Tampoco debe olvidarse que Mario Draghi como vicepresidente de Goldman Sachs International fue responsable de las operaciones europeas. Y que fue este banco el que ayudó a Grecia a ocultar el enorme déficit presupuestario que lo llevó a la debacle.

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