Podríamos decir que la rueda de ayer fue otra vez neutra, de no ser por el 0,24% que perdió el NASDAQ o el 0,36% del S&P 500. El segundo elemento que conspira contra la idea de otra rueda intrascendente es que a pesar de que el Dow retrocedió un ínfimo 0,01% al cerrar en 11.094,57 puntos, el volumen, sin ser descollante, estuvo por encima del promedio del último mes (se transaron 1.116 millones de acciones en el NYSE). Un tercer punto en este mismo sentido es que fue la primera baja tras cuatro sesiones al alza. Si bien la expectativa sobre el plan de estímulo de la Fed no se alteró, los balances ingresados superaron en su mayoría a las previsiones, y el dólar continuó su carrera bajista (perdió un 0,55%), lo que, como suele suceder, vino acompañado de una suba en el precio de los commodities (a partir de mediodía, lo que venía siendo un aumento de más del 1% para las materias primas se atemperó cuando el dólar comenzó a recuperar algo de lo cedido en la mañana, y terminó siendo un modesto 0,06%). Es claro que no alcanzó para impulsar a las acciones. Hasta cierto punto, esto se entiende si vemos que mientras el oro avanzó un 0,6% para marcar en u$s 1.378,5 por onza un nuevo máximo histórico, el precio del petróleo retrocedió un 0.4%, quedando en u$s 82,68 por barril. Para los que hablan de los primeros brotes de un proceso inflacionario, el incremento de los precios mayoristas del mes pasado (0,4%, el doble de lo esperado) a lo que podemos sumar el aumento del déficit comercial y una pobre colocación de treasuries a 30 años les dio algo de razón, aunque no quedó la sensación de que el mercado realmente reaccionara a estos datos. La otra mala noticia del día fue el incremento de los pedidos de seguro por desempleo, pero esto no explica que el sector financiero se desplomara casi un 2%.
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