27 de marzo 2009 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

- Jornadas de alta tensión en las mesas con la Argentina de nuevo en el centro de la escena y no precisamente por sus virtudes. ¿A cuánto puede estar el dólar a fin de año? Un interrogante de imposible respuesta, sin ningún análisis que pueda dar un número con cierta probabilidad de ocurrencia. Ya avizorar a cuánto cotizará el 29 de junio es harto difícil. Pero en paralelo, las dudas sobre el Boden 2012 no son menores. ¿El Bicentenario de la Revolución de Mayo nos encontrará de nuevo en cesación de pagos? Si se mira el rendimiento de los Boden, más del 60% anual en dólares, los inversores lo ven como algo probable. Se adelantaron las elecciones, y también los problemas.
- «Querido AIG, renuncio». Éste fue el sugestivo título de una carta enviada por un ejecutivo de la aseguradora al CEO Edward Liddy. Ese ejecutivo, llamado Jake DeSantis, se la envió al New York Times y se transformó automáticamente en furor entre los operadores de Wall Street. Muchos lo sintieron como una reivindicación, en momentos en que son percibidos como lujuriosos ejecutivos sin moral. En la misiva, DeSantis relata sus diez años en la empresa (entró en 1998), detallando que su unidad de negocios relacionados con materias primas fue siempre muy rentable. Y rechaza seguir trabajando por un dólar, como se le exigió. «Debe saber -le dice a Liddy- que estoy decepcionado y frustrado por su falta de apoyo a nuestro equipo de trabajo. La mayoría de los empleados del área financiera nada tiene que ver con las pérdidas de la compañía», concluyó.
- El «alma gemela» del Boden 2012 también sufrió un duro castigo en el mercado. Se trata del Boden 2013, que a diferencia de lo que sucede con el primero, tiene un vencimiento de capital y de intereses antes de las elecciones legislativas del 28 de junio. A pesar de que el Ministerio de Economía ya tiene el dinero para hacer frente a este compromiso puntualmente el 3 de abril, igual acumula una caída superior al 40% en poco más de un mes. Su rentabilidad llega al 53% y está por debajo del 68% en dólares que rinde la serie 2012. La diferencia se explica exclusivamente en que el pago del capital cae «de este lado del Rubicón», según explican los traders, o sea antes de los comicios. En el Central aprovecharon las bajas paridades de los bonos para salir a comprar, aunque sin agresividad: ayer adquirieron sobre todo Bonar X, un título en dólares que vence en 2017.
- Trascendió, además, que en el Ministerio de Economía siguen avanzando con la operación de canje de Boden 2012. Incluye el pago anticipado del vencimiento de capital e interés de agosto (con descuento), más la entrega de otro título de mediano plazo en dólares por el remanente. El dato novedoso es que uno de los bancos que asesora en toda la operación, y el que se ocupó de determinar en poder de qué inversores se encuentra el título, es un viejo conocido de la Argentina: Lazard, una entidad francesa con importante presencia en Estados Unidos para este tipo de transacciones. Este banco fue muy cuestionado en 2004 y 2005 dado que fue designado directamente por Roberto Lavagna y Guillermo Nielsen para que hiciera una suerte de censo de bonistas antes de la propuesta por el default. Todo vuelve.
- ¿Qué hay detrás de las intervenciones del Gobierno sobre el dólar? Quienes permanecen firmes en sus puestos son los inspectores en las mesas de dinero, supervisando quiénes compran dólares. Como acumulan en algunos casos varias semanas en esa curiosa función, se establece ya una amistad. Hace recordar «¿El primer cuento de Kafka?» de Marco Denevi en el que un hombre es llamado a declarar en un juicio en condición de testigo, debe esperar a que lo llamen, pasan los meses y pasa a ser el secretario del juzgado; pasan los años, no es convocado a declarar y termina siendo juez. Los inspectores ya casi son un operador más, y de permanecer en sus cargos, también podrían terminar presidiendo entidades. Pero, más allá de ello, con el adelantamiento electoral el BCRA ya no está en condiciones de planificar la estrategia cambiaria a largo plazo. Más bien, se va midiendo todo en el día a día, dependiendo de los niveles de oferta y demanda del mercado. Con muy bajos niveles de ingresos, sólo queda «sugerirles» a empresas y bancos que moderen las compras. Uno de los acuerdos tácitos que se puso en marcha esta semana es que las compañías que quieran divisas para atesorar sólo compren 100.000 dólares como máximo por día. De esta manera, se respeta el límite de compra de 2 millones de dólares mensuales que sigue vigente, sólo que no se puede adquirir todo junto. En la mesa del Central esperan con ansias los dólares de la cosecha gruesa (soja), pero estiman que recién comenzará a sentirse después de Semana Santa. Por lo tanto, el nivel de liquidaciones continuará escaso (esta semana lo fue aún más por el paro del campo).

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