5 de marzo 2010 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

Semana de alto voltaje en las mesas de dinero con operadores exhaustos ante la crisis política que se está desarrollando. Ya ni un canje de la deuda parecería que puede dar un giro en las expectativas en el país. La oferta a bonistas, inicialmente, estaba trabada por la tormenta de nieve en Estados Unidos, según la excusa inicial del Ministerio de Economía. Ello porque la SEC, el regulador de mercados, tuvo sus oficinas cerradas por el temporal. Pero a pocos días de la primavera en el Hemisferio Norte, ya ello no sirve. Para algunos mesadineristas, la oferta a los bonistas la tiene el general Alais, en referencia al titular del II Cuerpo del Ejército que en la Semana Santa del 87, había recibido la orden de reprimir la sedición y lo cierto es que nunca llegó a Campo de Mayo. Pareciera que la aprobación de la SEC nunca llegará al Palacio de Hacienda. Lo que por lo menos trascendió es que el equipo de Finanzas, integrado por Hernán Lorenzino y Adrián Cosentino, estuvo actualizando a la SEC de las idas y vueltas en el BCRA y en el pago con reservas de esta semana. En fondos extranjeros hay hartazgo con la operación y su demora. Se cree que una vez que salga la operación, si llegan las tropas del general Alais, entonces venderán todos los bonos de descuento que reciban.

«Seguimos dentro de la mediocridad acostumbrada». Con esta resignación graficaba un operador cómo se vive en el mercado la nueva guerra política desatada por el uso de las reservas. El volumen transado en bonos cayó notablemente y en general bajó todavía más el escaso nivel de negocios en el mercado, incluyendo operaciones de financiamiento a empresas. «Ningún banco saldrá a las apuradas a prestarle a una empresa en estas condiciones», reflexionaba otro mesanderista. El ejemplo más claro fue la colocación de YPF. La empresa consiguió a duras penas $ 173 millones (pagó Badlar más 200 puntos), mientras que tuvieron que salir los bancos a suscribir la emisión en dólares a 3 años. Al final, la compañía pudo colocar u$s 70 millones. Si una empresa líder tuvo dificultades para conseguir dinero fresco, qué le queda al resto, es el comentario que circuló toda la semana en la City porteña.

Además del publicitado informe del JP Morgan, surgieron otros bancos de inversión que aconsejan comprar bonos argentinos. En este caso fue el Crédit Suisse, que recomendó a sus inversores un trade que consiste en vender títulos de Ucrania y comprar títulos argentinos, a los que considera muy retrasados en sus precios. «Todavía vemos posible que se lleve adelante el canje de deuda que permanece en default», indica el informe, que al mismo tiempo advierte que «el Gobierno se está preparando para eliminar el requerimiento de u$s 1.000 millones de dinero en efectivo a los inversores que ingresen en la transacción, salvo que consiga una reducción de la tasa de interés». En el cierre, resalta que el clima político en el país «continúa tenso». Generoso el adjetivo.

En forma lenta pero firme, se afianzó esta semana la mejoría de los mercados financieros a nivel global. Tal vez el dato más destacado de esta tendencia haya sido la colocación de bonos por parte de Grecia, a la que se la veía al borde del default hace pocas semanas. La demanda por la emisión de bonos a diez años triplicó los 5.000 millones de euros que el Gobierno había salido a buscar. A esto se suma un firme avance de las acciones del sector financiero, que dejaron completamente atrás la caída de más del 10% que habían sufrido en el primer mes del año. El índice XLF, que sigue a las principales acciones bancarias norteamericanas ya roza los u$s 15, muy cerca de los máximos alcanzados el año pasado. Había caído hasta u$s 13,60 a fines de enero. En este contexto, contrasta todavía más que los bonos argentinos se mantengan tan flojos. Hablando de bancos, un acertijo circulante en la plaza: ¿cuál es el alto ejecutivo de una entidad extranjera a punto de ser ascendido y radicarse en el exterior nuevamente?

El aumento del apetito por el riesgo está volcando mayores recursos a países emergentes. Y la apuesta pasa sobre todo por títulos latinoamericanos en moneda local. Tienen atractivas tasas de interés (entre un 4% y un 5% anual), que se suma a la expectativa de una nueva ronda de revaluaciones de las respectivas monedas en relación con el dólar. Pese a este clima de más optimismo, el oro continúa entre los preferidos de los fund-managers. Y para los que buscan una renta anual además de la apreciación de capital está la posibilidad de elegir acciones del sector minero que paguen dividendos.

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