Semana matizada con noticias de todo tipo en las mesas de dinero. Ayer lo de Grecia volvió a sacudir a los mercados emergentes, no así a Wall Street. «En Estados Unidos ni siquiera saben dónde queda», ironizó un operador para explicar el porqué de la suba del Dow Jones ante clima tan negativo del otro lado del Atlántico. Lo cierto es que a 10 años de plazo, los papeles griegos en euros rinden poco más que los argentinos en dólares. Y obtener un seguro contra el default griego (CDS) ya cuesta más de 600 puntos. Atenas es Buenos Aires. Pero no sólo de ello se hablaba en las mesas. También del posible surgimiento de una lista estilo Arbizu, en relación a los nombres de clientes difundidos por el ex ejecutivo del JP Morgan. Se referían operadores al caso del supuesto espía detenido en el Ministerio de Economía, Roberto Larosa. Al «topo», tal su apodo, se lo reconocería como un difusor de información confidencial entre consultoras económicas. Por ello entonces, la probabilidad de que haya una lista de sus clientes tras el allanamiento de su domicilio dispuesto por el juez Bonadío. Y por ello también los comentarios en las mesas sobre la «lista del topo». Otro dato ayer en las mesas: otro topo, pero en Georgetown, detectó la presencia de Mercedes Marcó del Pont, junto a Cecilia Todesca, ingresando a Abercrombie and Fitch, en un fugaz intervalo de las reuniones de la asamblea de primavera del FMI en Washington (obviamente, Fitch no tiene nada que ver con la calificadora de riesgo).
«Cómo estarán las cosas que hasta Bolivia quiere colocar deuda en Nueva York», fue el comentario que se escuchó ayer al mediodía en boca del economista jefe para América Latina de un banco extranjero que ayer pasó por Buenos Aires. La gran liquidez de los mercados y las bajas tasas de interés hacen que se animen hasta aquellos que tienen escasísima o nula relación con inversores internacionales. A tal punto que sería la primera salida de Bolivia a los mercados en 70 años y no sucedería por lo menos hasta 2011.
La Argentina, obviamente, está bastante más apurada pero aún no hay certeza respecto de la posibilidad de colocar exitosamente un bono por u$s 1.000 millones una vez que termine el canje de deuda. Aún hay peligro de que empeore el clima para los bonos emergentes por la situación de Grecia o de que se produzca una toma de ganancias en las principales bolsas desarrolladas, una posibilidad que muchos perciben como muy cercana. Pero aún en caso de que el Gobierno consiga reabrir el mercado internacional será difícil lograr colocaciones sucesivas que alivien sustancialmente los pagos previstos en 2010 y en especial en 2011. En las mesas ya se palpita lo que será la futura ofensiva del Gobierno por utilizar reservas el año próximo para volver a cancelar deuda nominada en dólares con este mecanismo. Además, el panorama del año próximo también luce más complejo porque las utilidades del Central ya no serán extraordinarias como las de 2009 y habrá muchos menos fondos para transferir (este año se girarían al Tesoro nada menos que $ 23.500 millones).
El acuerdo entre el Banco Patagonia y el Banco do Brasil no tuvo buena recepción en el mercado. La entidad local cayó el 0,4% en la Bolsa porteña y es entendible: el precio de la operación está apenas un 6,7% arriba del precio de la acción. Y el rescate de los papeles sucederá unos 60 días después de que las partes reciban el visto bueno de los respectivos bancos centrales. Todo el proceso, por lo tanto, puede demorar entre 6 y 8 meses. No tiene mucho sentido con el papel del Banco Patagonia para cobrar menos del 7% en tanto tiempo, es una tasa inferior que la que pagan los plazos fijos. Tampoco le fue demasiado bien al Banco do Brasil. El día siguiente al anuncio de compra del 51% del Patagonia la acción cayó el 1,6%.
Algo comentado ayer en las mesas fue el inminente lanzamiento del libro de Martín Redrado, a menos de tres meses de haber abandonado su puesto en el Central. «Sin reservas», será el irónico nombre del libro que lanzará y en el que seguramente el ex titular del organismo monetario ampliará las críticas que le hizo al Gobierno en la conferencia de prensa en la que renunció a su cargo.
Tras casi tres años de sequía total, surgen algunos intentos para colocar empresas en la Bolsa. La desarrolladora inmobiliaria TGLT quiere seguir los pasos de IRSA y ya presentó todos los trámites ante la Comisión Nacional de Valores. Va de la mano de Eduardo Tapia, CEO de Raymond James en la Argentina, el número uno del mercado para este tipo de transacciones. Fue quien realizó el IPO de Pampa Holding y la colocación internacional de Banco Macro, entre otras.
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