7 de mayo 2010 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

  • A las 15.50 de ayer faltó oxígeno en las mesas de dinero. Nadie podía respirar ante lo que se veía en las pantallas con los precios de mercados: el Dow Jones pasaba de perder súbitamente de 400 a más de 1.000 puntos. Pánico o error de los sistemas, lo cierto es que en todo el mundo financiero no se podía creer lo que estaba ocurriendo. Hasta el cierre final con un retroceso de 347 puntos para el Dow Jones parecía una victoria y hasta podía decirse que era festejado. Hoy a las 9.30 hora de Buenos Aires se dará a conocer el informe de empleo en Estados Unidos, que puede marcar la recuperación de Wall Street o casi una suerte de herida de muerte... 

  • ¿Y el canje? Hay una teoría en las mesas que señala que el derrumbe opera a favor de que se acepte el canje (ver nota en página 7). Es que los papeles en default caen más que el Discount, el principal de los que se entregan en la oferta. Encima no tienen liquidez y son momentos en los que la liquidez manda. De hecho, el fondo Gramercy, uno de los principales tenedores de papeles argentinos en default, fue el que motorizó en 2008 la oferta, cuando necesitaba deshacerse de los papeles por su falta de liquidez. Por ello es que el canje puede tener una aceptación alta pese a la debacle. A lo que sí hay que decirle adiós es a la emisión del Global 2017 a tasas menores a un dígito.

  • En medio de la histeria que dominó el mercado después del mediodía, el Banco Central optó por vender en el mercado contado (poco menos de u$s 50 millones), pero especialmente en el de futuros para que el contagio en la plaza local fuese menor. Consiguió que el tipo de cambio se quedara quieto. Pero la pregunta inevitable a esta altura es: ¿por cuánto tiempo? Todas las variables internacionales presionan, y mucho, sobre el precio del dólar en el mercado local. «Lo más probable es que el deslizamiento que esperábamos para el tercer trimestre se produzca ahora», razonaba un avezado mesadinerista. En Brasil, el real cayó casi 10 centavos en dos días y el dólar cerró en 1,86. Además, la divisa norteamericana se fortaleció contra el euro, pero prácticamente contra todas las monedas emergentes. Si aquí permanece quieto, se agrandarían los problemas de competitividad. 

  • El mercado tomó nota de esta situación y el dólar futuro en Nueva York tuvo un fuerte aumento. El NDF a un año estaba a $ 4,32 para mayo 2011 a fin de abril. Ayer trepó hasta $ 4,45, lo que representa una tasa implícita del 15% anual, cuando era inferior al 12%. En otras palabras, los operadores esperan que el ritmo de devaluación se vaya acelerando, en tono con lo que está ocurriendo en el resto del mundo. En la medida que la cotización no se mueva, razonan en el mercado, sólo disparará mayores compras para adelantarse a la suba.

  • Pero aún más importante que la cotización del real o lo que suceda con el euro es lo que ocurra con el precio de los commodities. Hasta ahora se veía cierto desacople. Si bien el dólar se venía fortaleciendo, también lo hacían las materias primas. Pero ahora que la divisa aceleró esa mejora, aflojaron fuerte los commodities y esto impacta directamente en las cuentas públicas y en las perspectivas de crecimiento. No es casualidad que los cupones PBI hayan sido los activos locales más afectados en esta crisis. 

  • La semana próxima el directorio del Central emitirá una normativa para regular el reparto de utilidades por parte de los bancos. Se habilitará a las entidades a disponer de la totalidad de sus utilidades, pero siempre que comprometan un aumento de capital del 30%. La nueva disposición, a primera vista, complica más a la banca extranjera, que en medio de la crisis tiene presiones para girar más dividendos al exterior y, al mismo tiempo, fuerte resistencia para realizar apuestas patrimoniales. En cambio, algunos bancos locales podrían tener mayor capacidad de maniobra.

  • Aunque la crisis financiera se llevó casi toda la energía, en los bancos también ocuparon una parte del día analizando cómo implementarán las nuevas disposiciones sobre las cuentas sueldo. La opinión mayoritaria es que avanzarán hacia una duplicación: una cuenta será exclusivamente para el pago de sueldos y la extracción de los fondos vía cajero automático, todo gratis. Y otra cuenta, en la que se podrá realizar todo lo demás, depósito de cheques, transferencias, girar en descubierto y poseer tarjetas de crédito, obviamente a un costo que determinará la institución. En definitiva, difícilmente salgan beneficiadas las 7,2 millones de personas que hoy cobran a través del banco pero que en su mayoría tenían otros servicios.