Culmina una semana no apta para cardíacos en las mesas de dinero. De los festejos a la depresión constantemente. De las últimas doce jornadas, ocho terminaron con variaciones de tres dígitos en el Dow Jones. Ayer, los insultos de los operadores comprados -una buena parte- se focalizaron en el fiscal Andrew Cuomo, que, con su embestida sobre ocho entidades de Wall Street, volvió a disparar órdenes de venta. Antes había sido Obama con el proyecto de ley que pone límites a las entidades en Wall Street. Pero localmente se mira únicamente lo que está sucediendo con el canje de la deuda. ¿Estuvo el Gobierno comprando Boden y Discount en dólares en la plaza? La sospecha estaba bastante fundamentada dado que la performance de los papeles domésticos sobresalía entre los de la región. Desde el Palacio de Hacienda se defienden: «Hoy, con la profundidad de los mercados, no hay posibilidad de que se puedan mover las cotizaciones». Lo que está claro es que se vienen jornadas decisivas dado que el martes se definirá si se lanza el Global 2017 por u$s 1.000 millones. Ayer las apuestas eran a que el Gobierno optaría por concretarlo.
Un fantasma recorre los despachos de los ejecutivos de los bancos. Se trata del proyecto de ley de entidades financieras que impulsa el diputado Carlos Heller. Ya hay varios análisis y reuniones concretadas, pero llamó la atención en las mesas la posición de Alfonso Prat Gay, ex JP Morgan y hoy en la Coalición Cívica, que no salió a criticar la iniciativa, sino que incluso resaltó algunos puntos positivos de ésta. Giró tanto el legislador que ya se la ve a Carrió más a la derecha. Lo preocupante es que se le asigna una probabilidad no menor a que este proyecto, que paradójicamente castiga a las entidades más pequeñas, sea aprobado por Diputados. Será obviamente tras el Mundial de Sudáfrica, cuando todo lo paralizará.
Llamó la atención ayer un cable de la agencia Bloomberg en el que se aseveraba que «el euro puede volver a su tipo de cambio inicial de u$s 1,18 de enero de 1999». Era la opinión del Sumitomo Mitsui Banking. Daisuke Uno, estratega principal de la filial del tercer grupo bancario de Japón, decía que «ha llegado el momento de reconsiderar el estatus del euro. La moneda tiene que volver a examinarse y tener un comienzo nuevo». Pero un mail en inglés que circuló en las mesas aportó al menos cierta dosis de humor. «El blindaje europeo se hizo por equivalente a 1 billón de dólares. Si usted se dedica a gastar u$s 1 millón por día, le tomaría 2.740 años hacerlo. Debería haber empezado en el año 730 AC, cuando Egipto aún tenía un faro y Grecia estaba emergiendo de sus épocas más oscuras».
En silencio se está gestando un mercado de títulos municipales con tasas llamativas. Esta semana, por caso, Puente colocó deuda de la Municipalidad de Chacabuco por $ 5 millones a una tasa de 500 puntos básicos sobre la Badlar, garantizando una tasa mínima del 15% anual y una máxima del 30%. La sobresuscripción de los inversores fue del 25% porque el mercado espera una tasa Badlar en alza y esta renta de los bonos municipales duplica a la de los plazos fijos y supera a la de las Letras del Banco Central. Los títulos son a 4 años y tienen servicios mensuales de capital e intereses.
En Europa, el humor de los operadores va de la mano de las colocaciones de deuda de los países de la eurozona que están en la mira. Ayer, el Tesoro italiano pasó el test al colocar cómodamente 3.000 millones de euros al 3% con vencimiento en 2015, y 2.000 millones al 5% hasta 2025. Estos resultados confirman que se percibe que Italia es el país mejor posicionado de la periferia. Pero las próximas pruebas importantes para los PIIGS serán la semana que viene. El jueves será clave cuando España salga al mercado a colocar bonos a 2020 por unos 3.000 millones de euros. Será un examen de cómo valora el mercado el compromiso fiscal del Gobierno de Zapatero. Pero antes será el turno de Irlanda, que el martes venderá bonos del Tesoro con vencimiento 2014 y 2020 por unos 1.500 millones de euros. Para Irlanda es importante porque habrá logrado financiar cerca del 65% de sus necesidades, la tasa más alta entre los PIIGS (excluyendo a Grecia).
En Wall Street, cuando quedaban unos minutos para el cierre, ayer, pegó fuerte en la caída de los índices la información de que el centenario gestor Wilmington Trust recomendaba a sus clientes vender un tercio de todos sus valores no estadounidenses. Advirtió que la crisis de la deuda soberana en Europa es «una clara amenaza para la recuperación global», y puede arrastrar a los mercados emergentes. Con este argumento, Wilmington Trust tiró por la borda la esperanza que los planes europeos multilaterales y unilaterales inspiraron en los mercados durante las últimas sesiones.
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