1 de octubre 2010 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

Terminó ayer el que resultó por lejos el mejor mes del año para los mercados, aunque el cierre no fue a toda orquesta como pareció en el arranque. A decir verdad, fueron muy pocos los que lo pronosticaron al cierre de lo que había sido un pésimo agosto. La mejora de Wall Street empujó al resto de los mercados alrededor del planeta, en un período en el que el signo distintivo fue la renovada debilidad del dólar, prácticamente contra todos los restantes activos: el euro, monedas emergentes y, sobre todo, las materias primas, que en algunos casos batieron récords (como el oro, que superó los 1.300 dólares la onza) y en otros quedaron en sus máximos anuales. El S&P 500 (el indicador más amplio de acciones en Nueva York) ganó el 9% en el mes, el Dow Jones casi un 8%, y sobresalió el NASDAQ, con una suba del 12%. Entre las tecnológicas, otra vez todas las miradas se las llevó Apple: en septiembre subió el 16% y la acción quedó al borde de los u$s 300. Las ventas del iPad y la salida del Ipone impulsaron al «papel estrella» del mercado norteamericano. En cambio, uno de los sectores más rezagados es el de los bancos, que podrían convertirse en una buena oportunidad si el mercado continúa comprador.

La gran pregunta por estas horas es, lógicamente, si el último trimestre mantendrá el signo positivo de septiembre. La suba del último mes permitió apenas que los principales indicadores de Wall Street finalizaran positivos en el balance de los primeros nueve meses de 2010. Pero para lo que queda del año, las opiniones están divididas. Algunos analistas apoyan su optimismo en que los balances de las empresas del tercer trimestre serán favorables y le darán todavía más impulso al mercado. Además, una posible victoria republicana en las elecciones de medio término (serán en noviembre) podría ser beneficiosa para los mercados. Pero del otro lado están los que advierten sobre el bajo crecimiento y el alto desempleo de Estados Unidos, junto con los problemas de deuda que subsisten en Europa que son aún demasiado importantes como para no tenerlos en cuenta. En ambos escenarios se descuenta que las tasas en Estados Unidos permanecerán en niveles mínimos por lo menos hasta mediados de 2011 y que la Reserva Federal inyectará todos los dólares necesarios para evitar cualquier peligro de una recaída en la recesión.

El mercado local no quedó al margen de este optimismo y se mantuvo en ascenso durante casi todo el mes, aunque la última semana fue algo más floja, en especial para los bonos. Sucede que si bien los rendimientos de los títulos argentinos siguen estando entre los más altos del mundo, la perspectiva de un incremento de los precios ya bajó significativamente. «Si el Gobierno generara más confianza entre los operadores, la tasa del 10% que rinde la deuda argentina estaría más cerca del 7%. Pero es el sobrecosto de una política poco orientada al mercado», razonaba uno de los principales operadores locales». Los bonos en pesos y los cupones PBI estuvieron entre los favoritos de septiembre. Pero sobre el cierre del mes se notó un derrame del dinero que se dirigía al mercado de bonos y que terminó comprando acciones. Esto que fue notable en meses anteriores con las acciones de bancos como Galicia, Francés o Macro, ahora se trasladó parcialmente al sector servicios. En cambio, continúan muy débiles las acciones industriales. Tenaris, Siderar, Aluar o Petrobras Energía fueron la decepción de los inversores en lo que va de 2010. Lucen baratas, pero ¿aparecerán compradores en un mercado tan chico?

La colocación del bono de la provincia de Buenos Aires resultó el dato financiero de esta semana. el 12% pagado por el Gobierno de Daniel Scioli estuvo algo por encima del costo que buscaban obtener en un mercado bastante receptivo y los u$s 550 millones conseguidos fueron menos de lo que se había apuntado. Pero no es poco para una provincia que tiene como pesada carga un déficit no menor a los $ 5.000 millones y creciendo. Es interesante ver cómo quedó la «tabla de posiciones» de la deuda de las provincias tras las últimas colocaciones. Encabeza el fideicomiso de Chubut, que rinde apenas el 8% anual a diez años. Claro que tiene garantías especiales de hidrocarburos. Lo sigue la Ciudad de Buenos Aires, con el Bono Tango 2015, que se ubica en el 10,4%. Más atrás aparece el bono cordobés con vencimiento en 2017, con un rendimiento del 12,1%, mientras que el título de la provincia de Buenos Aires a 2018 rinde un 12,3%. Claramente, se trata de un castigo del mercado a este distrito por su déficit crónico y dependencia de la Casa Rosada. El interés por estos instrumentos llevó a RJ Delta Fund a lanzar un fondo de deuda provincial y municipal, que comenzará a comercializarse en los próximos días. ¿Dónde se ubica el riesgo soberano, en este contexto? El Global 2017 detuvo su mejora y quedó con un rendimiento del 9,4%. Por eso, si el Gobierno quisiera emitir a una tasa inferior al 9% debería hacerlo a un plazo más corto, por ejemplo cinco años, como le ofrecieron la semana pasada.

Un dato para tener en cuenta de Wall Street: el Gobierno está a punto de cancelar definitivamente el TARP, el megapaquete de 2008 para ayudar al sector bancario. Se recuperó prácticamente la totalidad de los 800.000 millones desembolsados. Y en los próximos días se está anunciando la venta de las acciones que el Estado conserva en AIG, la aseguradora caída en desgracia que el Gobierno de George Bush tuvo que salir a rescatar. También en el Citi el Estado está disminuyendo su presencia. Se trata de una clara señal del Gobierno de Barack Obama acerca de los límites de la participación del Estado en el ámbito empresario, pese a que algunos quisieron ver en estas operaciones un drástico cambio del modelo del capitalismo, reemplazado por un intervencionismo estatal en sectores que pocos hubieran imaginado antes de la crisis de 2008.

Brasil es un caso aparte y claramente sobresale entre los emergentes. Ni las inminentes elecciones ni la incertidumbre sobre la posibilidad de unas segunda vuelta redujo el optimismo de los inversores. La prueba es que el dólar estuvo a punto de perforar en las últimas horas la barrera de 1,70 real, ante el fuerte ingreso de divisas que tiene el país. Será difícil provocar una devaluación del real si se mantiene este clima optimista, pese a que los industriales no dejan de reclamarle al Gobierno de Lula da Silva que lo lleve a 2 reales para no perder tanta competitividad.