26 de noviembre 2010 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

Días de descanso para operadores por los feriados de ayer y hoy en Estados Unidos por Acción de Gracias. Almuerzos a las 13 (algo imposible en días normales), visitas a clientes, retiros espirituales en hoteles o estancias fueron ejemplos de lo que es la vida en las mesas en días no laborables en Wall Street. En Nueva York operadores dejan guardias dado que hoy habrá actividad en acciones, pero no en los bonos. Pero es época también de cócteles y despedidas del año en la que fluye información. Lo más importante ayer fue la venta de un acción del Merval que permite operar en la Bolsa de Comercio. Se pagó $ 4,8 millones. El vendedor fue Potente Valores (era una «chapa» en desuso que tenía el agente Giménez Zapiola) pero lo más importante pasó por el comprador: sería un millonario extranjero de apellido «Rubio» quien ya compró las últimas cuatro acciones puestas a la venta. Su apuesta es concentrar todas las operaciones del litoral, con los mercados de esa zona del país que quedaron heridos de muerte con la resolución de la CNV de utilizar cheques para la mayoría de las transacciones (con cinco acciones tiene cupo pa-ra $ 75 millones en cauciones).

¿Qué es de la vida de «El Talibán», el reconocido operador-economista que aporta datos claves del mercado? En primer lugar asegura -con fundamento- que el anuncio del nuevo índice de inflación es sólo para que se aplique en el pacto social. Pero en lo estrictamente financiero aguarda el dato que se dará a conocer en 7 días sobre el empleo norteamericano. «Da la sensación de que mostrará una mayor robustez de la economía por lo que la tasa a 10 años en EE.UU. va a subir». Explica entonces que para las acciones de Wall Street (las cíclicas como desarrolladores inmobiliarios o las automotrices) puede ser un nuevo impulso ese dato, no tanto para los bonos. Hay que huir entonces de los activos de riesgo cero como los títulos del Tesoro norteamericano o alemán. También hay que reducir la duración de los papeles argentinos priorizando más los de 5 o 10 años (adiós al Discount o al Par). ¿Y el dólar en la Argentina? Las operaciones en Nueva York a un año por arriba de 4,30 pesos pueden estar sobrevaluadas. No sería de extrañar que en doce meses el tipo de cambio sea sólo de $ 4,20. «El Talibán» dixit.

La baja de las tasas para la Argentina fue aprovechada por las provincias, y ahora por las empresas. El costo de financiamiento presenta una abrupta baja, como lo demuestra la reciente colocación de Arcor: el bono pasó de un rendimiento inicial del 7,25% anual en dólares a sólo un 6% en cuestión de semanas. Este comportamiento impulsa la salida de otros emisores. Consultatio, por ejemplo, convocó a una asamblea extraordinaria para aprobar un programa de emisión de Obligaciones Negociables por hasta u$s 200 millones. Hace un mes, Eduardo Costantini había declarado que «sólo pensaría en salir al mercado si la tasa baja al 5% o el 6% anual». Tarjeta Cuyana salió ayer a buscar financiamiento tanto en pesos como en dólares en el mercado local. Y se esperan más colocaciones, especialmente en los rubros inmobiliario y petrolero, antes de fin de año.

Aunque el director técnico del INDEC, Norberto Itzcovich, dejó en claro que la nueva medición del IPC nacional no impactará en la que efectúa el CER, igual los bonos que ajustan en pesos siguen muy firmes. En realidad, los inversores privilegiaron el acercamiento del Gobierno al Club de París y al propio Fondo, en lo que resultó un claro cambio de actitud que coincidió con la muerte de Néstor Kirchner. Ya no llama la atención, a esta altura, que a pesar de que se conocieron datos que muestran una lógica desaceleración de la economía, igual continúan en alza los cupones PBI. Las acciones energéticas desplazaron a los bancos en las últimas dos semanas como las «vedette» del mercado. Edenor, Pampa y las gasíferas vienen acumulando subas diarias superiores al 5% en promedio. Es que luego de las señales del Gobierno, se descuenta que más temprano que tarde será inexorable encarar un proceso de reacomodamiento tarifario, luego de casi una década de congelamiento.

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