6 de mayo 2011 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

Otra vez volvieron a sacudirse los mercados, pero por noticias estrictamente internacionales. Pese a la fuerte caída de ayer, que alimentó a los gurúes que vienen pregonando la gestación de una burbuja (y que obviamente se perdieron la suba del 25% del Dow Jones), no hay pánico. Es que la mayoría del mercado está dulce, con ganancias importantes acumuladas en activos locales y externos, por lo que devolver un 2% esta semana no genera preocupación alguna. Distinta sería la sensación térmica si el Dow Jones se desplomara otro 1% o 2%. Recuérdese que hoy se dará a conocer el Informe de Empleo a las 9.30 hora de Nueva York, que puede sacudir para cualquier lado las cotizaciones.

Volvió el «talibán», el influyente ejecutivo, un 50% operador, un 50% economista, que se escuda bajo ese seudónimo, tras una breve gira por Estados Unidos. Su ausencia, más el apodo que lo identifica, dio pie a que algunos lo vincularan a la reciente desaparición de Bin Laden. «¿Será quien habrá pasado el dato de la ubicación del líder de Al Qaeda en las afueras de Islamabad?», ironizaban algunos mesadineristas que lo frecuentan. Pero lo que importa es su opinión. Y el «talibán» se refirió en esta ocasión al dólar. «Volvió la fiesta del contado con liqui», sentenció, en referencia a la brecha que existe entre el dólar de casas de cambio y el que se utiliza para eludir controles y girar divisas al exterior. Esto representa jugosas ganancias para los cientos de cambistas con la «calesita» que realizan moviendo títulos como el Boden 2012 de la Argentina al exterior y viceversa. «Con dos millones de dólares por mes, que es el límite mensual por las normas vigentes, hay quienes hacen una utilidad de u$s 100.000 mensual», sentenció. Paradojas del modelo productivo.

La intervención del Banco Central para frenar el dólar en el mercado libre de cambios también impactó en el informal. El «blue» mantuvo durante todos los días de esta última semana una caída gradual. Ayer ya se ubicaba a $ 4,26 contra los $ 4,32 que había tocado al cierre de la última. Sin embargo, es indudable que creció la dolarización de portafolios, tanto por parte de los individuos con mayores compras en las sucursales como por parte de bancos y empresas.

«El Oso» está a sus anchas. Este ejecutivo de banca privada al que le pusieron ese apodo por su visión negativa de sus cotizaciones envió su clásico mail. «Señores, ojo con la puerta 12, como siempre digo, un día tendremos que ver cuál es la realidad», comienza su mail. «Europa sigue ayudando, pero por ahora sólo Irlanda reestructuró; en Medio Oriente siguen los cambios; Japón sigue muy complicado; en EE.UU. las compañías cada vez ganan más plata, los bancos están sentados sobre trillones de dólares, pero no tienen a quién prestarle, y atención a la burbuja inmobiliaria de China», aseveró. Sus recomendaciones: el cupón del PBI en dólares y el índice «EUO», que es el euro a la baja, pero su variación multiplicada por dos. «El Oso» se despide con un refrán: «Sell in may and go away» («Vendé en mayo y andate»).

Mal momento para estar invertido en plata. Este metal venía siendo por lejos la gran estrella del mercado en los últimos meses (superó ampliamente al oro), aunque el rally acumula más de dos años. Pero una vez más se cumplió el dicho que «los árboles no crecen hasta el cielo». La caída acumulada en apenas los cuatro primeros días de mayo ya se aproxima al 30%. George Soros fue uno de los que dieron la alerta de que los precios ya no eran racionales. Como suele suceder en estos casos, los grandes administradores de fondos son los que abandonan primero el barco y el inversor común es el que asume las pérdidas. El índice SLV (por «silver», es decir, plata en inglés) se había transformado en uno de los más populares. A pesar de las violentas caídas de las últimas jornadas, el inversor mantiene una suba del 10% en lo que va de 2011. Para los más osados, que todavía estén con ánimo de invertir en plata, está el índice «AGQ», que multiplica por tres su evolución. Hasta fin de abril, había pasado de 156 puntos a 400 puntos, es decir, una suba del 155%. Claro que las caídas pueden ser dramáticas. Sólo ayer perdió un 23,4%.

La colocación del 3% de YPF en el mercado local que planea Repsol YPF no será precisamente sencilla. Los españoles cumplen con la promesa que habían efectuado en 2008, cuando encararon la venta de un porcentaje de la compañía. Pero en aquel momento la intención era colocarla entre las AFJP y también inversores minoristas. ¿Le interesará a la ANSES ahora comprar parte de las acciones de YPF que saldrá a oferta pública? Más que difícil. Y parece cuanto menos difícil en este contexto interesar al público para que adquiera acciones, tal como se hizo hace 18 años. Además hay otros lanzamientos que tendrán que esperar, como los casos de Santander Río y Banco Supervielle. En estas condiciones, será más que complicado colocar nuevas acciones. Por ahora, sólo queda espacio para el lanzamiento de bonos en pesos de corto plazo, como intenta hacer por estos días Banco Comafi y como también anunció YPF.

La irregular situación de Siderar tiene impacto en el mercado accionario. Tras la decisión de la Justicia de impedir el pago de dividendos en efectivo, el próximo capítulo será cuando se reanude la asamblea del 11. Allí se producirá, claro, una nueva ofensiva del Gobierno por nombrar los tres directores en la compañía. Pero mientras tanto, la empresa continúa suspendida. ¿A cuánto bajaría la acción cuando reanude la operatoria? Nadie arriesga cifras, pero la pérdida podría ser notoria, teniendo en cuenta que el balance del primer trimestre no fue del todo bueno y en especial si se mantiene la prohibición para distribuir utilidades.

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