5 de agosto 2011 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

¿Y dónde está el piloto? Desde los tiempos de Lehman Brothers que no se vivía una jornada de tanto pánico en los mercados del mundo. Básicamente las órdenes ayer fueron de vender sin importar el precio, sin importar las noticias. Los e-mails aterrizaban en las bandejas de entrada con recomendaciones de venta urgente ante las expectativas de que se estaba recién en el inicio de la corrección. «A los botes», y en las mesas de dinero mujeres y niños no tienen prioridad. Y los operadores de mercados emergentes, que tienen ya varias crisis en sus espaldas (arrancando con la del tequila en 1995, sudeste asiático, Rusia, Brasil, Argentina 2001, la burbuja de las «puntocom», la de hipotecas en EE.UU., la última de Europa), toman decisiones de manera automática. Les resultaba casi cómico ver en las pantallas de Reuters y Bloomberg declaraciones de funcionarios de los diversos países señalando que tenían una economía capaz de resistir la crisis. Humo. Imposible no sentir el impacto de un súbito freno -¿o recesión?- en las economías de EE.UU. y Europa. De nuevo se retorna a las viejas épocas en las que habrá que despertarse a la madrugada para ver la evolución de los mercados asiáticos y los futuros sobre las Bolsas europeas y el S&P para anticipar qué tan pesada será la jornada. En Wall Street se arruinó el verano. Por lo pronto, nadie se va hoy a las playas de los Hamptons. Clavados en la oficina como si fuera invierno.

Reapareció ayer el «Talibán», pero vía mail. Es que lo tenso de la jornada hizo que no pudiera responder vía teléfono. Escribió lo siguiente: «1) Trichet, presidente del Banco Central Europeo, no va más. Mientras hablaba y seguía con la cantilena de la austeridad, sembraba el germen del ataque de los mercados sobre las deudas europeas. Que asuma Mario Draghi urgente; 2) Es el primer día del año en que los operadores, al pulsar en sus Bloomberg la sigla WEI (World Equity Index) ven a los principales 22 mercados del mundo en rojo para el acumulado del año. El menos golpeado es por ahora el Dow (-1,67%) y el peor es el Bovespa, que medido en dólares cae -20,19%; 3) El dato de empleo en EE.UU. de julio que se conocerá mañana (por hoy) ya es menos importante que antes. Julio es historia antigua. Ahora lo que hay que ver es si al bajar el agua verde de la pileta aparecen algunos cadáveres como fondos que sufren retiros, bancos regionales con problemas de liquidez; 4) Los emergentes todavía cayeron poco. Pero la cadena de transmisión son los commodities. Si caen, voltean a las monedas. Si se caen las monedas se caen los bonos. La plata perdió el 7%, el aluminio el 2,2%, el cobre el 1,5%. El real apenas cayó de 1,56 hasta 1,59 contra el dólar. Si la caída se profundiza correrá algo más de sangre ahí; 5) ¿Qué puede ayudar? Un muy buen dato de empleo es condición necesaria pero no suficiente. El mercado espera que en julio se hayan creado 113 mil puestos de trabajo privados en USA. Si da significativamente menos, va a haber presión. Ver a los europeos recomprando bonos con más fuerza que lo que ya lo hicieron sería el segundo factor. El tercero es que no se agreguen malas noticias. Que no aparezca un nuevo Kerviel (el operador del Societé Générale que provocó con sus apuestas pérdidas por 5.000 millones de euros)».

Reapareció el «Oso» también, el ejecutivo de banca privada que ya hace varios meses se viene mostrando pesimista, fiel a su apodo, sobre EE.UU. y Europa. Ayer fue su turno de pasar factura en el clásico mail que envía los jueves. Dice lo siguiente: «1) Si vemos Italia y España en Europa (ya ni hablamos de Grecia, Portugal e Irlanda), sus bonos soberanos a 10 años rinden 2 puntos más que los de Brasil o México. En el caso de EE.UU. aun si aplican otro estímulo monetario será más liquidez para mantener las tasas aún más bajas de lo que están y provocar una caída del dólar, que como ya vemos está afectando a los suizos y los japoneses, pero esto no alcanza. Dura unas horas. 2) Se ha complicado el mundo y estamos llegando a zona de pánico, la tasa Libor subiendo y los spreads o diferenciales de rendimiento aumentando. No veo una solución mágica para este momento a menos que Europa considere un plan de reestructuración total y serio. 3) En cuanto en qué inversiones, las tasas en EE.UU. están llegando a un nivel ridículo, esto puede durar unos meses pero me gustan el «TYO» (un fondo que replica multiplicado por 3 veces lo que sucede con la tasa de 10 años) y el TBT (replica multiplicado por 2 la tasa de 30 años). 4) Si el pánico llega, entonces el TVIX (otro fondo que replica volatilidad del mercado multiplicado por 2) y algún otro fondo o ETF que apueste a la baja multiplicado por 3".

Hace cuatro días el mundo hablaba de las consecuencias de un posible default en Estados Unidos. Pero ayer los bonos del Tesoro norteamericano confirmaron que son el único refugio creíble cuando los mercados tiemblan. Las compras fueron tan masivas que la tasa del bono estadounidense a 10 años cerró a niveles insospechablemente bajos: apenas el 2,45%. La mayoría de los bancos de inversión pronosticaba que a esta altura la tasa se ubicaría en niveles cercanos al 4%. Al cierre de ayer, la única inversión rentable en 2011 son indudablemente los títulos norteamericanos y el oro, mientras que el índice S&P 500, el Dow y el NASDAQ pasaron a terreno negativo. Pero no se tenía en cuenta este nivel de temor que se apoderó de los inversores tanto por los problemas de deuda sin resolver en Europa como por la debilidad de la economía norteamericana. Ahora la pregunta que se hacen los grandes bancos de inversión y el mercado en general ya no es si Estados Unidos caerá en default, sino si entrará en una nueva recesión. Por eso, comenzó a hablarse en forma insistente de una nueva etapa en el plan de relajación monetaria, que ya denominan QE3. El problema es que cada vez se desconfía más de la verdadera potencia de un plan de estas características, que básicamente consiste en inundar el mercado de dólares a través de la compra de bonos por parte del Tesoro en el mercado secundario.

Los bancos norteamericanos y los consumidores hicieron todo lo contrario de lo que esperaba el Gobierno con sus planes de expansión monetaria. En el caso de las entidades, se mostraron muy reticentes en salir a prestar, mientras que el público tampoco está demostrando demasiado entusiasmo a la hora de salir a comprar, como lo expresó la caída de los últimos índices de actividad. Llegó a tal nivel la venta de activos de riesgo que una de las principales entidades norteamericanas, el Bank of New York Mellon, anunció ayer que comenzará a cobrarles a los clientes que depositen sus dólares en la entidad (aunque sólo será para grandes sumas). El «fee» en cuestión llegará al 0,13% del monto, con lo cual se pagarán los costos de administración de esos fondos y además el seguro de depósitos obligatorio para todos los bancos estadounidenses. También los títulos de cortísimo plazo que emite el Tesoro estadounidense comenzaron a mostrar tasas negativas para plazos de tres meses. La última tapa de The Economist resultó premonitoria. Mostró a Barack Obama en kimono y la leyenda «turning japanese», en referencia a que Estados Unidos está viviendo un momento de estancamiento económico con tasas negativas del que resulta muy difícil salir, como ya hace años lo viene demostrando Japón.

En la Argentina la búsqueda de refugio se refleja una vez más en uno de los activos preferidos por los inversores locales: los ladrillos. En las inmobiliarias aseguran que después de un par de meses flojos, se notó en el arranque de agosto un aumento notable de las consultas, tanto a través de la web como de llamados telefónicos. Es que la inversión en inmuebles demostró en el tiempo ser la más segura y además no se ve sujeta a los grandes vaivenes de los mercados financieros. Pero en relación con las alternativas del mercado, la preferencia claramente se sigue volcando por los bonos en dólares de mediano plazo. En la lista hay tres: el Boden 2015, el Global 2017 y el Bonar X (que también vence en 2017). Presentan un rendimiento de entre un 7,5% a un 8% anual, que duplica (y en algunos casos triplica) lo que ofrecen otros bonos latinoamericanos. Y hoy lucen mucho más seguros que cualquier bono de la periferia europea, que rinden niveles parecidos (los casos de Irlanda y Portugal, ya que Grecia está en otra categoría). Estos títulos resistieron en las últimas dos semanas de ventas masivas en el resto del mundo. Inmediatamente en la lista de preferencias aparecen los títulos subsoberanos. El de la provincia de Buenos Aires al 2015, por ejemplo, presenta un rendimiento del 10,3%, 300 puntos básicos más que el bono del Gobierno nacional al mismo plazo. También surge el de la provincia de Córdoba a 2017, que además de tener garantía de coparticipación cancela capital e intereses en forma regular, lo que reduce notablemente su duración.

El mercado crediticio a nivel local se mantiene fluido a pesar de esta histeria. Sucede que si bien el Central dejó de inyectar pesos a través del mercado cambiario, ahora lo hace a través de la cancelación neta de Lebac y Nobac, devolviendo dinero a los bancos. Así evita que se seque la plaza y limita la suba de las tasas de interés. En las últimas dos licitaciones inyectó más de $ 3.200 millones. Por eso la tasa interbancaria se mantiene por debajo del 10% y continúan las colocaciones de fideicomisos financieros, pero con algunas variantes: la tasa en pesos subió entre 0,5 y 1 punto porcentual y el monto de las emisiones se achicaron notablemente, al punto que nadie sale a buscar más de $ 100 millones. Claro que si continúa la compra de dólares por parte de los privados y no suben (o incluso caen) los plazos fijos, será difícil que se mantenga este escenario. «Si no se revierte esta tendencia, en septiembre los bancos tendrán que subir más las tasas para captar fondos o tendrán que dejar de prestar, no hay muchas alternativas», razonaba el gerente financiero de una entidad local.

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