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Lo que se dice en las mesas
Retornó el «talibán» de Punta del Este. Como si fuera el mercado financiero, se anticipó este economista a la ola de argentinos que iban a pasar este fin de semana en tierra uruguaya. Siempre a contramano, una clásica ley del mercado financiero. ¿Qué está viendo el «talibán»? Dice lo siguiente: «1) El bono de la provincia de Buenos Aires rinde el 21% en dólares; curiosamente, hasta 2015 sólo paga intereses por lo que su entrada en cesación de pagos tiene una muy baja probabilidad de ocurrencia; 2) ese año coinciden vencimientos fuertes de la Nación, el Boden, el de la Ciudad de Buenos Aires (el sospechado papel, por los bancos que eligió Grindetti) y el de Córdoba; ese año, los acreedores serán «inversores» para los funcionarios; 3) el dólar oficial irá en aumento en forma gradual, corriendo de atrás al «blue»; puede seguir bajando el informal».
Con el retroceso del dólar que se produjo ayer en el mercado paralelo, en las mesas hubo tiempo para algunas reflexiones tras una semana en la que dominaron los nervios. Una de las principales coincidencias de todos los operadores es que tarde o temprano el Central deberá convalidar una mayor tasa de devaluación en el dólar oficial. En las últimas semanas se produjo un incremento en el ritmo de suba del tipo de cambio, pero que no supera el 1%. El objetivo debería ser un ritmo de al menos el 1,3% o el 1,5% mensual, más acorde con los niveles de inflación real. «No lo van a hacer hasta que no entre la mayor parte de la cosecha de dólares del campo», razonaban ayer. Por lo tanto, el primer objetivo sería comprar baratas las divisas provenientes de la soja y recién después adecuar el tipo de cambio. La ventaja que tiene el Central si adopta una decisión de estas características es que no hay mayores peligros de una salida de depósitos en pesos, ya que el cerco cambiario no les deja demasiada opción ni a las empresas ni al ahorrista. La solución de fondo, de todas formas, no pasa por las medidas que se puedan tomar en el mercado cambiario, sino por atacar la inflación.
La escasez de dólares fue notable durante toda la semana. A duras penas se podían conseguir en el microcentro billetes para realizar compras de bajos montos. Pero resultaba casi imposible conseguir divisas para operaciones más grandes, de 100.000 dólares para arriba. Pero algunas cuadras más allá de la City, la tarea de conseguir dólares resultaba imposible, mucho más en los barrios, lo que explica por qué se produjo un salto tan drástico en el mercado cambiario. Lo mismo sucedió en las provincias, donde el desabastecimiento resultó total. Todo indica que se trata de un problema estructural que deberá enfrentar la economía, en la medida en que se mantenga la restricción de la AFIP a dos puntas: en el mercado oficial porque no deja comprar y en el paralelo porque combate a las cuevas con la ayuda de la Gendarmería.
Con el «overshooting» del dólar en el mercado paralelo, muchos inversores comienzan a buscar opciones en moneda local. Ya sea porque no quieren comprar divisas a un precio exagerado o porque algunos hasta se animan a vender para aprovechar un tipo de cambio mucho más atractivo. Con plazos fijos al 11% anual en pesos y bonos en dólares que ya subieron demasiado, las acciones aparecen como una alternativa más que lógica, aun con la fuerte volatilidad en lo que va de 2012. Pero no resulta un dato menor que las últimas cinco jornadas el mercado haya operado en alza, aun con caídas en las Bolsas a nivel internacional. Sucede que teniendo en cuenta el actual nivel del índice Merval, en cerca de 2.300 puntos y el tipo de cambio a $ 5,90, surge un precio inferior a los u$s 400, similar al vigente en la década del 90 o en los meses posteriores a la devaluación de 2002. Es para arriesgados, pero puede dar buenos resultados en el mediano plazo. Además, la relación entre el precio y las utilidades de las empresas también se ubica en niveles mínimos.
Pese al nerviosismo cambiario, el mercado de deuda local se mantuvo inalterado. Es más, se registró una intensa actividad, tal vez ante el apuro de algunos emisores de asegurarse tasas bajas a mediano plazo (las colocaciones van de 12 a 18 meses). IMPSA, por ejemplo, anunció la emisión de un título por $ 60 millones, pero en las últimas jornadas colocaron la provincia de Córdoba ($ 47,5 millones en Letras de Tesorería y además saldría con un bono a fin de mes); New San, que consiguió $ 188 millones; Metropolis Compañía Financiera, que colocó su primer Valor de Corto Plazo por $ 20 millones; Grupo Supervielle ($ 84,8 millones), y Rombo Compañía Financiera por $ 111 millones.
¿Donde podía estar «el oso» en estas jornadas claves del mercado? Como buen ejecutivo de banca privada, partió rumbo a Ginebra, una suerte de meca de todos los trabajadores de ese gremio. Aun así, en medio de ese peregrinaje, el «oso» se hizo tiempo para enviar su clásico informe. El jueves próximo, promete enviarlo desde Escocia, adonde se dirigirá para un torneo de golf. Beneficios de los que vieron el reciente terremoto europeo. Su informe destaca lo siguiente: «1) Vuelven a hablar de la salvación vía un eurobono; desde ya les digo que es algo inviable; Alemania a dos años rinde el 0%, Grecia rinde el 30%; 2) para que puedan emitir un bono con garantía europea (alemana), ¿qué van a pedir a cambio? Primero la unidad fiscal y esto significa la autonomía de cada uno de estos países subordinados al poder de Alemania; si alguien en su sano juicio piensa que esto es posible que me avise; 3) si España, Italia, Portugal e inclusive Francia volvieran a sus monedas y devaluaran, seguramente serían un caos al principio, pero todo se resuelve; en definitiva, sería una reestructuración de deudas forzada, algo que deberían haber hecho hace más de dos años; 4) suena dramático, pero peor es lo que está pasando, que es un choque en cámara lenta, donde todas las semanas se reúnen los políticos a hablar y lo único que resuelven es cómo imprimir más dinero para que el sistema bancario siga a flote; las Bolsas europeas han perdido toda la suba del primer trimestre y en general, salvo la americana, sucede lo mismo; 5) quiero ser optimista y decirles que si bien nadie tiene idea de lo que puede costar si Grecia sale del euro y los efectos colaterales que esto traería, por el contrario, y a diferencia de 2008, las grandes corporaciones están sentadas arriba de una montaña de plata que podrán utilizar llegado el momento; 6) un comentario final es que China tampoco está ayudando; los números de la economía muestran una desaceleración y esto, como les dije hace unas semanas, se ve reflejado en los precios de los commodities en general; 7) veremos cómo continúa esta historia; la primera parada importante es el 17 de junio (elecciones en Grecia); éstas son dos semanas de mercados en el sube y baja, pero con tendencia al sur». Ni los Alpes suizos modifican el estado de ánimo del «oso».
Para clausurar, se reproduce una humorada que circuló en una mesa de un banco extranjero. «Un turista latinoamericano de mediana edad, durante su primera visita a Amsterdam se dirige a la zona roja e ingresa a un prostíbulo. La madame lo invita a tomar asiento mientras le envía a una jovencita para entretenerlo. Se sientan, conversan, beben un poco, ella se sienta sobre su falda. El hombre le susurra algo al oído, ella se levanta y sale corriendo espantada. Al ver esto, la madame le envía a una chica aún más experimentada al caballero. Se sientan y conversan, beben un poco, ella se sienta sobre su falda. El hombre le susurra algo al oído... y la experimentada chica grita; «¡No!» y se va corriendo. La madame está muy sorprendida por este hombre que aparentemente está pidiendo algo tan descabellado como para que sus dos chicas no quieran saber nada del tema. Decide entonces que únicamente su chica más experimentada -Lola- no va a negarse. Lola nunca ha dicho no a nada. Entonces la anfitriona la manda. Beben y ella se sienta sobre su falda. Él le susurra en el oído y ella grita: «¡De ninguna manera. No way!». La madame está totalmente desconcertada. Nunca había visto algo así en todos sus años de profesión. A pesar de que ella misma ya no se dedica a atender clientes, decide ofrecerse ella misma. Se acerca al hombre y le dice que ella es lo mejor de la casa y que está disponible para él. Conversan, beben y luego ella se sienta sobre su falda. Él se acerca a ella y le susurra al oído: «¿Puedo pagar en pesos argentinos?».


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