Algo de alivio generaron las palabras de Cristina de Kirchner ayer al mediodía con la promesa de pago -y en dólares- a los tenedores de bonos. Pero las heridas que dejó el fallo a favor de fondos buitre en Nueva York están aún abiertas. Tardarán en cicatrizar. Pero hay curiosidades que dejó al descubierto este nuevo escenario surgido tras el fallo probuitre. La primera de ellas es que ahora los inversores tienen más confianza, o menos temor, en los papeles que tienen legislación argentina que en los que tienen legislación norteamericana. «Creemos más en Zaffaroni que en Griesa» ironizó un operador bursátil al resaltar este fenómeno. Es que ahora los tribunales de Nueva York son un tormento para los papeles como el Global 2017 que se rigen en zona de exclusión, o cerca del poder de fuego de Griesa. Como ya está claro que no se va a poder pagar en esa plaza -ya sean a corto o mediano plazo- los inversores descuentan que esos papeles entrarán en «default selectivo» para las calificadoras de riesgo. Distinto es el caso de los Bonar que se rigen por ley argentina, personificada por ese operador bursátil en Eugenio Zaffaroni, integrante de la Corte Suprema. Así los Global 17 rinden más, -por ende se les asigna más riesgo- que los Bonar 17. Hace un mes, con los rumores que existían de pesificación ocurría a la inversa. Había temor en los tenedores de los Bonar por una eventual pesificación de los pagos, lo que ya fuera varias veces desmentido. Vueltas de la vida. Entre tantas reuniones de emergencia en las mesas y debates vía «conference call», un evento destacado esta semana: el cumpleaños de Marcela Tinayre, en su domicilio, acompañada de Marcos Gastaldi. Coincidió con Halloween, por lo que hubo disfraces, lo que le sirvió a Susana Giménez a evitar el asedio de la prensa que se apostó frente al domicilio en Palermo. Empresarios como Ernesto Gutiérrez, Teddy García Mansilla, Guillermo Francos, Martín Cabrales, Sebastián Eskenazi, Daniel Hadad, y otras figuras como el juez Ballesteros, Mirtha Legrand obviamente, y Carlos Bianchi entre otros.
El proyecto de reforma del mercado de capitales que ya llegó al Congreso es el otro tema obligado para los operadores locales. Allí se habla de otro «superclásico», no ya entre Griesa y Zaffaroni, sino más bien entre «renovadores» e «históricos». Incluso se anticipa que en la próxima reunión de directorio del Mercado de Valores pueden verse más incidentes que en último River-Boca. Sucede que el grupo de renovadores, entre los que se hallan Puente, SBS, Raymond James entre otros, está manteniendo reuniones con Alejandro Vanoli, presidente de la Comisión Nacional de Valores delineando temas sobre la reglamentación que se hará de la ley. Los históricos no fueron convocados. El agente Allaria habría estado en ambos bandos, por lo que fue reprendido seriamente en la último cumbre del Mercado de Valores. Es que lo único que le queda a los agentes bursátiles y a la propia Bolsa de Comercio es tratar de incidir en la redacción de la reglamentación, porque tanto en el Ministerio de Economía como en la Comisión Nacional de Valores les aclararon que al proyecto no se le cambiará ni una coma. Uno de los temores en el recinto bursátil es que el mercado tienda a una fuerte concentración de operadores, ya que muchos de los actuales agentes no podrán cumplir con los requisitos patrimoniales para operar. Se teme una caída de la acción del Merval, al liberarse la barrera de entrada, con lo cual muchas sociedades de Bolsa sufrirán una descapitalización. Pero en realidad no sería así. De hecho, esta semana un inversor cordobés paso presupuesto de $ 3 millones para una acción del Merval. Desde la CNV aseguran que la intención es exactamente la contraria, es decir incorporar nuevos jugadores al mercado y que el mismo opere desde una plataforma nacional. Otra posibilidad, lejana por cierto, es que varias empresas opten por deslistar sus acciones de la cotización bursátil, incómodas por el nuevo escenario y el poder que tendrá la CNV sobre empresas que coticen en Bolsa. En realidad, ese poder ya lo tenía ahora, por lo que no habrá mayores cambios al respecto.
El «talibán» dio otra clase magistral sobre los últimos eventos en la plaza local. Antes pasó factura de su anticipo: el auge de las acciones de los bancos norteamericanos. Tras ello, recomendó el Bonar 13 que vence el año próximo y rinde un 18% en dólares. Una perla. Luego recomendó arbitrar legislaciones, es decir comprar papeles de legislación de Nueva York y vender los de la local. Para tener en cuenta.
No sólo el costo de cubrirse de un default de bonos argentinos llegó a la inédita cifra de 2.000 puntos básicos (superando ayer incluso a Grecia), sino que además se invirtió notablemente la curva de «rendimientos»: el CDS (siglas en inglés de los seguros contra default) es mucho más caro para el plazo de un año -llegó a 2.500 puntos- que a cinco años. Es un típico comportamiento que tienen los inversores cuando estiman que una cesación de pagos puede resultar inminente, es decir se castigan mucho más los títulos de corto plazo, que son los que tienen valores más altos y por lo tanto estarían sujetos a las quitas más elevadas. Resulta casi insólito que el mercado está prácticamente en forma generalizada hablando de una cesación de pagos cercana para la Argentina, cuando hasta hace apenas semanas se afirmaba que el país mantenía una situación relativamente holgada en materia de dólares. No calmó demasiado los ánimos Cristina de Kirchner ayer, pese a que ratificó que ya están las divisas para cubrir los próximos compromisos. En realidad, nadie piensa que la Argentina defaulteará porque no quiera pagar o directamente por falta de dólares como en 2001, sino que se habla de la posibilidad de un «default técnico», es decir que no esté en condiciones de cumplir con los acreedores con sede en Nueva York aun cuando quiera pagar. «No va a pasar nada de eso. Encontraremos la vuelta para realizar los pagos sin sufrir embargos. Esto ya ha sucedido en otras oportunidades y se pudo hacer frente a los compromisos, claro que no vamos a decir de qué manera pensamos hacerlo», explicaban ayer altas autoridades del Banco Central a inversores que querían más precisiones. Lo cierto es que ahora los analistas económicos de los grandes bancos de inversión están consultando a los principales bufetes de abogados de Wall Street para entender un poco más cómo puede seguir la pelea entre la Justicia norteamericana y el Gobierno. Pero en general se van con las manos vacías, ya que la mayoría entiende que se trata de un caso absolutamente inédito en lo que respecta a reestructuraciones de deuda.
Ayer se notó claramente cómo el mercado está tomando actitudes impensadas. En la plaza local, subieron fuerte los cupones PBI, más del 4%, y también algunos bonos en dólares emitidos con legislación local como el Boden 2013, que ganó más del 3%. Sin embargo, el desplome continuó en los títulos emitidos bajo ley Nueva York, que serían los que están más directamente complicado ante este escenario. Pero si bien la Argentina tiene un problema, tampoco Griesa tiene un escenario fácil por delante. «Los fondos que recibe el Bank of New York para pagarle a los bonistas no se pueden tocar, porque ya no pertenecen más a la Argentina y tampoco son de la entidad. Por eso la Cámara de Apelaciones le está diciendo a Griesa que explique cómo piensa hacer cumplir el fallo a fondos de los holdouts. Podría suceder -señalaba un abogado argentino- que todo quede en algo abstracto, es decir de cumplimiento imposible». Es tan compleja la situación, que aun queriendo el Gobierno no podría pagarle a los fondos buitre todo lo que reclaman. Eso se debe a que los nuevos bonos que recibieron los que entraron al canje establecen que cualquier mejora que se introduzca la propuesta también debe ser ofrecida al resto de los acreedores. Por lo tanto, automáticamente esos bonos que se colocaron en los dos canjes estarían técnicamente en default y los tenedores podrían reclamar la aceleración de los pagos.
Muy «pro Griesa» se lo vio al «oso», el ejecutivo de banca privada que se escuda bajo ese seudónimo. Dijo en su informe que «gracias al fallo de EE.UU., quizás empiecen a entender que adentro se puede hacer lo que el Gobierno quiera, pero afuera se respetan las leyes y tarde o temprano deberemos pagar lo que debemos; a la larga termina saliendo más caro». Agregó además respecto de la situación internacional que «Mr. Bernanke tendrá un problema ya que el mercado empezará a anticipar que no seria necesario otro QE4 y por lo tanto las tasas de interés podrían empezar a subir lo que de alguna manera significaría un freno a la reactivación inmobiliaria que estamos viendo». Concluye optimista: «Veremos cómo continúa esta película en los próximos meses, pero sin duda el mercado va por el rally de fin de año». Desde su búnker en Retiro, más precisamente en «Azul Profundo», el experto bursátil que se camufla bajo el seudónimo del «maitre» dice que «en el mercado argentino, la buena noticia de pagar los vencimientos en dólares, dan impulso a los papeles bancarios, que fueron los más golpeados por la decisión de la pesificación y la baja calificación crediticia otorgadas por S&P, Fitch y Moodys».
Los bonos en pesos atados a la inflación oficial (conocidos como «dollar linked») se afirman como los más atractivos en el actual escenario financiero. Este año la suba del dólar se acercaría al 15%, casi el doble que el 8% del año pasado y el año que viene como mínimo repetiría este nivel, aunque algunos analistas piensan que puede llegar a subir un 18%. Si a esto se le suma la tasa de interés del 8% (la Ciudad de Buenos Aires colocó al 7,95%), el rendimiento total en pesos estaría en torno al 25% anual. ¿Es preferible comprar dólares en el mercado informal o será mejor adquirir estos instrumentos? La respuesta, claro, dependerá del escenario que cada uno tenga en relación con lo que puede suceder con la cotización del «blue», pero una suba superior al 25% aun en este escenario complicado parece mucho. Tras las colocaciones realizadas por la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires esta semana, se aguarda que en los próximos días Economía autorice nuevas emisiones de Letras en pesos a otros distritos, que vienen pidiendo pista hace varias semanas sin que hasta ahora hayan recibido el visto bueno.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario