Todavía atónitos por los resultados de las PASO, operadores e inversores dirimen posiciones sobre lo que viene. Debates cerrados y álgidos. Nadie quiere quedar expuesto pero tampoco nadie ve una salida decorosa. Sin temor a un proceso hiperinflacionario pero a sabiendas de que los números no cierran ni con la llegada del “7° de caballería” desde Washington. Y hoy todos se cuestionan si la reacción del mercado posPASO más bien responde a la sorpresa Milei, o a la magra performance de Juntos por el Cambio, o que el oficialismo aún tiene chances “aunque usted no lo crea”, como decía una célebre serie de los 60/70.
La mitología justicialista (y alguna vez hasta el propio Antonio Cafiero lo dijo) sostiene que en épocas del General había tanto oro en el Banco Central (BCRA) que no se podía caminar por los pasillos. Hoy, a la distancia, hay tantos pagarés y cheques voladores con Qatar, Beijing, Washington, Caracas, etc. que Don Miguel Pesce tampoco puede transitar por las entrañas del ente monetario. Al respecto, un operador de cambio comentó en la rueda que no había divisas para los importadores, que hace una semana frenaron todos los pagos de agosto, y que finalmente patearon todos los vencimientos de agosto a octubre y noviembre. El próximo IPC vendrá bien para lo que se vive en la calle y góndolas. Pero ya los analistas advierten que septiembre con el arrastre de la devaluación posPASO vendrá con todo. Los operadores tomaron nota.
Otro colega aportó el dato que el BCRA había recortado sus posiciones abiertas en el mercado de futuro de dólar a la mitad de lo que tenía en junio/julio. Estiman que tiene apenas unos 2.000 a 2.500 millones de dólares en contratos vendidos. De modo que dispone de plena capacidad de intervención en este mercado para desinflar expectativas. Que lo logre, en este contexto, es otro tema. Lo cierto es que bajó el nivel de la liquidación de los exportadores y todo comienza a enrarecerse nuevamente. En el medio toda la batalla electoral, mediática y callejera.
En un interesante contrapunto economistas destacaron la mala performance del Tesoro en julio. Y como ahora comenzaba la pelea por ser medalla de oro o de plata el 22 de octubre, y así definir en noviembre, temen que los números fiscales se descarrilen. Por eso todos quieren ver el informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) que habilitó los próximos desembolsos. No se descartan nuevas sorpresas para octubre y diciembre, como ocurrió el 14 de agosto pasado.
Mientras tanto otro grupete del mercado debatía en los sótanos de la cava de Devoto donde hombres del Rofex comentaban los resultados electorales bajo la óptica rosarina, quizás, un buen espejo de la macro nacional. Tras una impresionante cata que incluyó hasta un espumante chubutense, veteranos de varias crisis financieras, con los últimos informes del IIF en mano, digerían la visión de la situación local vista desde el DC por el think tank de la banca mundial. Allí tienen claro que se impone un ajuste en el nivel de las importaciones como para sacar la cabeza del agua.
Y sobre la última devaluación, sostiene que se quedó corta en unos 50 mangos (en lugar de $350 al IIF le da $406), y creen que la depreciación largamente atrasada no brindará mucho alivio sin grandes correcciones monetarias y fiscales.
Un hombre con linaje político explicó que dado los resultados de las PASO no se veía una salida a la brasileña como el abrazo de Lula con Fernando Enrique, porque no está tan claro que acá se pueda dar algo así ya que el 60% se manifestó contra el sistema (votantes de Milei, voto en blanco y ausentes) y del otro lado quedó la política, la casta, repartida por mitades, por algunas partes irreconciliables. La pregunta es qué tan porosa es la frontera de Milei como para volcarse hacia la otra opción opositora. El tema es que en Juntos están todavía “groguis”, como si Tyson les hubiera metido una mano en el 1° round o le embocaran un gol en el 90’.
Dejá tu comentario