2 de abril 2014 - 00:00

Lo trivial con la ironía de Princhett

Lo trivial con la ironía de Princhett
V.S. Pritchett "La mujer de Guatemala" (Bs.As., La Bestia Equilátera, 2014, 283 págs.)

Hoy se podría calificar de porno soft a "El buzo", el cuento que abre esta nueva antología de los relatos del escritor inglés Victor Sawdon Pritchett. Cuenta de un inglesito que se había ido a París a ser escritor y termina trabajando en una empresa de comerciantes de cueros, lugar donde es objeto de cargadas porque "como buen imbécil que era, no sólo había admitido que no tenía una amante sino que me había jactado de eso".

Los hechos se despliegan por los cauces más convencionales. El muchachito tiene que ir a ayudar en el rescate de un cargamento de cueros que traía una barcaza que se hundió, y que un buzo rescata del fondo de la aguas. La metáfora del buzo adelantando una aventura sexual no resulta precisamente feliz. La circunstancia sirve para que el protagonista caiga a las aguas, se empape y tenga que ir a lo de madame Chamson, costurera y lavandera, señora casada sospechada de más de una aventura, y que será quien le haga abandonar su postulada inocencia al efebo, por decirlo en el curioso estilo de comienzos del siglo pasado.

Si bien el relato no alcanza el nivel de erotismo que tienen los magníficos relatos del poeta Guillaume Apollinaire, como "Memoria de un joven Don Juan", tienen su vuelta de tuerca absolutamente naturalista, que otorgan atractivo a lo que de otro modo sería una mera trivialidad. Si resulta interesante ese cuento es porque a los 16 años el padre mandó a ese inglesito rubio que era W.S. Pritchett a trabajar en talleres de curtido de pieles, y se ha dicho que eso tuvo el mismo efecto en su desarrollo literario que el haber trabajado en una fábrica de betún para Dickens.

Díscolo epígono del genial Anton Chejov, Pritchett no sólo toma argumentos de su vida sino que se desliza por las tramas de forma manifiesta o sublimada, pero también se manajea de un modo que hace que el lector se integre rápidamente al relato, participe de la escena. Esa cualidad ha servido para que se considere que Pritchett ha publicado algunos de los mejores cuentos en inglés del siglo XX. Cuentos que seleccionados de las mil páginas de "Completer Collected Stories", la editorial La Bestia Equilátera viene ofreciendo por etapas por primera vez en castellano. La primera selección fue "Amor ciego". En "La mujer de Guatemala", vuelve a reunir textos de diversas etapas del prolífico británico que vivió hasta los 97 años (murió en 1997) y produjo, además de más de un centenar de cuentos, cinco novelas, biografías de entre otros Balzac, Chejov y Turgeniev, ensayos, comentarios literarios, y su autobiografía.

La variedad historias reunidas en "La mujer de Guatemala" abre el interés de la sorpresa, del con qué se saldrá ahora. Se necesita estar atento porque se podrían tomar en serio relatos que están sembrados de humor tanto como de profundidad en la percepción del carácter de los protagonistas. Capacidad que deslumbra cuando hace un retrato definitorio en una sola línea. "La mujer de Guatemala" de la que se ha dicho que "desnuda tanto los grados de patronazgo y dominación inglesa como un tratado sociológico", puede verse como un feroz sarcasmo sobre aquellos académicos que pontifican su ideales humanísticos y son acosados implacablemente por una mujer latina que representa el sufrimiento de su gente y especialmente, de su género. En el caso de "Una chica maravillosa", el protagonista se enamora de una joven amiga de su ex mujer y logra reencontrarla en medio del caos de una sala de actos que sufre un apagón. Ente esos límites, bastante obvios desde ya, circulan al pasar datos jugosos, como los de las concesivas aventuras extramaritales que se permitían el protagonista y su ex esposa (en esto hay también inspiraciones autobiográficas de V.S.Ptritchett). Un libro para disfrutar en el remanso de lo que fuera la buena literatura del siglo pasado. 

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