18 de noviembre 2011 - 00:00

LONDRES

Los «indignados» de Londres desafiaron ayer el ultimátum de las autoridades para levantar el campamento instalado frente a la catedral de San Pablo, lo que abrió el camino para una larga batalla legal. Los manifestantes tenían hasta ayer para retirar sus carpas, so pena de llevar el caso a la Corte Suprema. «La Corporación irá al tribunal para iniciar el proceso», explicó uno de los abogados del movimiento.

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