8 de julio 2014 - 00:00

Long, un arte en busca de la belleza ancestral

La muestra del Faena Arts Center es el resultado artístico del recorrido que hizo a través de Mendoza Richard Long, un artista para el que la caminata es una práctica escultórica.
La muestra del Faena Arts Center es el resultado artístico del recorrido que hizo a través de Mendoza Richard Long, un artista para el que la caminata es una práctica escultórica.
 La semana pasada en el Faena Arts Center presentaron "Mendoza Walking", la primera muestra del británico Richard Long en el país. El artista había estado recorriendo la Argentina en 1998. Llegó entonces hasta el glaciar Perito Moreno y hasta Tierra del Fuego, donde realizó la obra llamada "To light a fire". En 2012 Long regresó al país, se tomó un colectivo hasta Mendoza y durante catorce días caminó por el Tupungato y el Cordón del Plata de la Cordillera de los Andes. Ahora ha vuelto para presentar en el Faena de Puerto Madero la muestra curada por Ximena Caminos consistente en el mural "Andes-Paraná, una escultura con maderas provenientes del Litoral, "Pampas Dreaming", un monumental texto con su Poesía y una selección de fotografías de sus trabajos de land art en la región cuyana.

En la sala, la imagen de la obra que realizó frente al Aconcagua se percibe como una señal, como un elocuente testimonio del paso del hombre por un territorio que no ha sido mancillado. "Estuve varios días solo en medio de las montañas, viví en una carpa, estudié las piedras y luego viajé a ver La Pampa y el barro del Río Paraná, observó Long el día de la inauguración. Una de las paredes de la sala de 4.000 metros ostenta una inmensa pintura mural que lleva la marca de sus propias manos y el color y la densidad del lodo.

Las obras son un buen ejemplo del campo expandido del arte y, si bien este dato refleja la contemporaneidad de la producción de Long, él pone empeño en destacar el valor del quehacer manual. "Toda mi obra está hecha por mi. El placer que encuentro en mi trabajo es tener un compromiso físico", sostiene.

El artista ha caminado por más de cuarenta años y considera la caminata una práctica escultórica que lo ha llevado a conocer los lugares más remotos del planeta. "Un sendero es el sitio de muchos viajes. El lugar de la caminata está allí antes y después de ella". La obra de Long se configura en el paisaje, en la vastedad de los escasos lugares desolados que quedan en este mundo. Por otra parte, al hablar de su obra, lejos de renunciar a la belleza, aclara que ésta debería estar por todos lados: en los textos, en las esculturas, en el barro. Su arte va en busca de una belleza ancestral, la de las piedras y las rocas.

Las imágenes de Long remiten a un pasado arcaico, tienen la cualidad de despertar la conciencia histórica y colocar de inmediato al espectador en una dimensión trascendente, casi religiosa. De este modo el artista explica que en la naturaleza de su arte está la movilidad, la ligereza y la libertad. "Son los simples gestos creativos, el acto de caminar y de trazar marcas en el lugar, la localidad, el tiempo, la distancia y la medida". Long describe las "obras en las que uso materiales puros y mi escala humana en la realidad de los paisajes. La música de las piedras, senderos de pisadas compartidas, durmiendo a la vera del río rugiente".

Richard Long nació en Bristol, Reino Unido, en 1945, ciudad donde vive y trabaja. Los estudiosos de su obra suelen atribuir la simplicidad formal de sus esculturas a las evocaciones y resonancias de los antiguos círculos de piedra, como los de Stonehenge o Avebury y otros monumentos prehistóricos, situados a escasos kilómetros de Bristol. Long cuenta que caminó Irlanda de costa a costa y que colocó una piedra al cabo de cada milla. Agrega que esas piedras aún están en el lugar y que todo se percibe como algo muy real. No obstante, reconoce la complejidad de su trabajo: "La parte conceptual es transformarlo en Arte".

Las expresiones del artista, consistentes en el simple acto de caminar, tienden a trascender los límites territoriales y los que impone el tiempo. De las acciones y los escenarios o de las esculturas realizadas in situ que intervienen el paisaje, queda una extensa documentación, textos y fotografías o videos. Las obras destinadas a exhibiciones en galerías o museos, están realizadas con materiales tomados de la naturaleza, como arcilla, piedra y madera. Consultado sobre cuál es su actitud con la gente de los lugares que explora, Long, fiel a su idiosincrasia solitaria responde que no suele integrarse al contexto social. Sin embargo, cuenta que se encontraba en Bolivia cuando lo sedujo la gracia de los textiles multicolores.

Las fotografías y videos de las obras trasladan el paisaje y las intervenciones a un soporte tecnológico y culturizado, pero, paradójicamente, en el pasaje a este nuevo género, las experiencias vividas por el artista no pierden su poder comunicativo. La función que cumple la fotografía, según Long, es alimentar la imaginación. El espectador debe imaginarse toda la escena cuando mira una foto, mientras las esculturas, por el contrario, van a alimentar sus sentidos. El land art suele verse como una respuesta crítica a la artificialidad de las grandes megalópolis y también a la mercantilización del arte.

Long tenía apenas 22 años cuando creó "A Line Made by Walking". La documentación fotográfica de esa acción muestra la huella dejada en el césped al caminar una y otra vez sobre una misma línea, hasta trazar un camino. Desde entonces, nunca ha dejado de caminar.

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