Periodista: Se sostenía que los adolescentes no leían, hasta que la saga de Harry Potter demostró lo contario. Ese fenómeno ya se ha repetido con otros autores que se dirigen al mismo tipo de lectores. En su caso, ¿cuántos ejemplares lleva vendidos de sus dos trilogías?
Blue Jeans: Trescientos cincuenta mil de la primera trilogía, y de la segunda, hay vendidos más de 200.000 ejemplares, y ahora aparece la tercera y última parte "¿Puedo soñar contigo?".
P.: Es decir que lleva recaudado algo más de medio millón de euros.
B.J.: Ojalá. Bueno, en mi país no dejamos de estar en crisis y hay que echar una mano por todos lados. Es cierto que a pesar de la crisis se han vendido mucho mis libros. El que acaba de salir en España ya lleva tres semanas en la lista de libros más vendidos. Y creo que si mis libros se pasan de mano en mano entre los adolescentes es porque se sienten muy identificados con los personajes que son muy del siglo XXI, que hacen lo mismo que hacen ellos.
P.: Eso lo ha llevado a hablar desde los más diversos conflictos con los padres y maestros a las relaciones sexuales juveniles. ¿A qué otros temas lo fueron llevan sus novelas?
B.J.: He tratado de la anorexia, de la bulimia, de la primera relación sexual, de la homosexualidad femenina, del bullying, del retraso escolar, de la ansiedad que provocan las nuevas tecnologías, de la discriminación, del acoso a través de las redes sociales, del maltrato físico y psicológico, de la separación de los padres, de la familia actual que ya no es la familia convencional del pasado, hay fallecimientos, en fin no sólo son novelas de amores y desamores. He tratado problemas psíquicos y sociales que tienen los chavales de hoy en día. El que no haya distancia entre lector y autor hace que muchos casos me los cuenten a mí directamente en mi blog como si me conocieran de toda la vida. Piensan que por escribir este tipo de libros puedo entender lo que les está pasando. A veces me cuesta responder. Una niña me dice que tiene marcas en sus brazos, y me pongo en alerta. Otra que está hospitalizada porque no come. Y hay cosas aún más duras.
P.: Usted es uno de esos casos del autor que rechaza una serie de editoriales y después de un éxito se pelean por tenerlo.
B.J.: Yo soy desde chico fanático de Agatha Christie Y desde que lo descubrí, de Carlos Ruiz Zafón. Escribí una novela de misterio y en 2005 traté de publicarla. Tenía dos años de documentación y yo creía que era un libro que estaba muy bien escrito, que cuando apareciera iba a ser un superventas. Y todas la editoriales me mandaban la cartita: no coincide con nuestra línea editorial, o directamente no ha interesado a nuestros editores. Cuando me vi rechazado por 8 editoriales, quise saber si mi forma de narrar era lo que no gustaba. Me decidí a ver si eso era cierto a través de las redes sociales. Empecé con un fotolog, algo que ya no se usa. Se ponía una foto y un texto debajo. Yo buscaba cualquier foto, y empecé ahí a escribir lo que luego sería "Canciones para Paula". En España fue la primera novela que pasó de las redes sociales al papel. Fueron los propios lectores los que lo pidieron. Decían que se estaban quedando ciegos de tanto leer en la computadora. A partir de ahí las cosas me han ido muy bien. Yo abrí un foro no sólo para que supieran de mis libros sino para que los lectores se conocieran entre ellos. Se hicieron amigos, se formaron parejas, hicimos concursos. La primera editorial que me publicó, Everest, hizo un seguimiento y comprobó que tenía 10.000 seguidores permanentes. Fue una chica de la editorial que seguía "Canciones para Paula" la que le insistió a los editores que como libro podía tener éxito. Fue curioso cómo se fue formando poco a poco el fenómeno a través de Internet. Cómo un desconocido como era yo, apoyado por otros desconocidos, logra llegar a tener la novela más tuiteada, un trending topic mundial.
P.: ¿Por qué eligió el género romántico cuando lo exitoso era lo fantástico, el aprendiz de mago con Harry Potter, los vampiros con "Crepúsculo"?
B.J.: Yo tenía que escribir algo cool. Las redes sociales en el 2008 sobre todo las usaba gente joven. Y si quería engancharla en la lectura tenía dos caminos, o lo vampírico fantástico que estaba de moda o cambiar y elegir el género romántico que estaba vacío, por lo menos en España en aquella época. Y yo venía de leer "Perdona si te llamo amor" de Federico Moccia, y "97 formas de decir te quiero" de Jordi Sierra i Fabra, que tiene ya 400 libros escritos ( no sé cómo lo hace). Me dije por qué no hacer una novela de ese tipo. Era algo diferente, y me sentí a gusto. Y como me pedían otro capítulo, me decidí a seguir, hoy no lo cambiaría por nada. Me divierto mucho, y el público adolescente es muy fiel, pero también muy exigente.
P.: Una característica potteriana es que su personajes crecen.
B.J.: Más que crecer los míos maduran. Las historias no ocupan mucho tiempo. Pueden pasar ocho meses, pero viven experiencias que les hacen cambiar. Hay una evolución del personaje desde que aparece hasta que termina la historia. Por el camino se tratan muchas variedades del amor, el primer amor, el amor secreto, el amor imposible, el primer encuentro íntimo. El tema de la sexualidad lo manejo con naturalidad y sabiendo que estoy escribiendo una novela juvenil y tengo que tener cierto cuidado con lo que escribo, porque hoy me leen hasta chicas de once y doce años. No quiero quedarme corto, pero tampoco pasarme. Mientras la escena de sexo no sea por poner, que no sea para darle morbo al libro, si es necesario lo veo perfectamente. Y así lo he dialogado con los lectores por las redes sociales.
P.: El italiano Federico Moccia con sus novelas ha llevado a llenar de candados de amor los puentes del mundo. ¿a usted se le ocurrió algo de ese tipo?
B.J.: Es difícil acertar con algo que se ponga tan de moda, he visto candado en puentes de Suecia. En "No sonrías que me enamoro" hay una expresión, el "te quiamo", que mezcla el te quiero con el te amor, que es una casualidad que surgió en una charla con mi novia cuando estaba en gira por Perú. No son los candados de Moccia pero hay muchas chicas que cierran sus mensajes con "te quiamo".
P.: ¿La mayoría de sus lectores son chicas?
B.J.: Las chicas leen muchísimo más que los chicos. El contexto del libro, más que el libro mismo, el título, los corazoncitos, el diseño, parece destinado a las chicas, aunque los personajes sean chicas y chicos, no es una novela femenina, no es una de Corín Tellado. Hay chicos que lo leen pero con vergüenza, cubriendo la tapa.
P.: ¿De dónde sacó el seudónimo Blue Jeans?
B.J.: Cuando empecé en Internet me importó que se juzgaran mis personajes y mi modo de escribir, que se supiera lo menos posible de mí, darle importancia a la historia. Y Blue Jeans lo usaba para escribir en los foros de música, de deportes, de cine. Y viene de una canción de un grupo de los 90 que se llama Sqeezer, que no lo conoce nadie. La canción es muy mala y el video es penoso, pero me gustaba cómo hacían sonar lo de blue jean. Ahora me conocen como Blue, y el nombre ha quedado para la editorial como marca.
P.: ¿Qué viene ahora?
B.J.: Luego de dos trilogías, sobre todo la reciente trilogía de "Los incomprendidos", tengo que innovar un poquito, y a la vez sé que a mis lectores no los puedo dejar demasiado tiempo sin libros. Mientras espero la salida de la película basada en "Buenos días, princesa", que es el primer libro de la trilogía, y que se va a llamar "El club de los incomprendidos", y se presentará el 2 de enero en España.
| Entrevista de Máximo Soto |


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