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Los buenos balances no pudieron convencer

Finalmente, el Promedio Industrial trepó un 0,47% y cerró marcando un nuevo máximo anual en 10.062,94 puntos. El problema es que el rally final estuvo impulsado por la firmeza del sector energético (subió un 2%, seguido por el 0,9% de las empresas de servicios públicos), que, a su vez, se apuntaló en la suba del petróleo (trepó un 3,2%, a u$s 77,58 por barril), que se disparó por el anuncio de que los inventarios de combustible eran menores que lo esperado. Pero, en realidad, no es esto lo que inquieta, sino el porqué del desánimo durante casi toda la jornada. Los datos de la economía estuvieron en línea con lo esperado (precios mayoristas, pedidos del seguro de desempleo, el Índice Empire States y el de la Fed de Filadelfia, etc.), así que podemos decir que no influyeron demasiado.
Los principales balances difundidos durante la rueda (Goldman y el Citigroup) presentaron resultados mejores que los esperados, y los que se difundirían luego del cierre no prometían sorpresas negativas (en particular, Google e IBM, que no decepcionaron a los más confiados). Sin embargo, lo peor de la jornada se concentró en los papeles financieros y los tecnológicos. Hay quien adujo que esto ocurrió porque ya han subido demasiado (puede ser, pero como argumento no resiste el menor análisis). Lo concreto es que los inversores se están mostrando cada día más cautos, y eso es bueno (el oro bajó un poco y la tasa trepó al 3,462%).


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