Conscientes de que no pueden regalar ni un voto, ambos se acusaron de mentir, de incurrir en nepotismo y clientelismo y de consentir graves hechos de corrupción, en un acalorado intercambio cara a cara de casi dos horas en la red Bandeirantes. Quedan aún otros tres debates, el primero esta noche.
"Fue realmente una pelea de patio de escuela. Los contendientes se ofendieron como niños. Blandieron argumentos para demostrar que los dos son mentirosos, casquivanos y malhechores. Indignos, por lo tanto, del amor de la república. Un espectáculo deprimente", opinó ayer el analista Josias de Souza, del portal de noticias UOL.
Según el politólogo Pedro Fassoni, los brasileños que se quedaron despiertos hasta la madrugada de ayer para enterarse de las propuestas de los dos candidatos se sintieron frustrados.
"Las demandas de quienes salieron a las calles en junio del año pasado no estuvieron en el debate. Tampoco fueron incluidas grandes cuestiones nacionales, como la reforma política, la reforma agraria, un plan nacional de movilidad urbana y la política externa", agregó el analista, quien recordó que temas polémicos como el matrimonio igualitario y la legalización del aborto también estuvieron ausentes.
El gran tema fue la corrupción, que entró de lleno en la campaña electoral después de que un exdirector de la petrolera estatal Petrobras arrestado en marzo, Paulo Roberto Costa, confesó a la Justicia que entre 2004 y 2012 desvió un 3% del dinero de los contratos firmados por la empresa para beneficiar a agrupaciones oficialistas, en especial al Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff.
Neves le reprochó a la mandataria no mostrar "indignación" ante las revelaciones. "Mi indignación frente a todo lo que ocurre de irregular, incluso en Petrobras, es la misma de todos los brasileños, así como es total mi decisión de castigar a todos los involucrados, ya sean corruptos o corruptores. Quiero a todos los culpables presos. Ésta es mi indignación, que usted no logra ver", respondió ella.
Además, Rousseff replicó que, cuando fue gobernador del estado de Minas Gerais, Neves construyó un aeropuerto en tierras expropiadas a un tío de éste en el municipio de Claudio, lo que, según sostuvo, "no es moral" y es hoy objeto de investigación por el Ministerio Público.
El candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) rechazó la acusación, y aseguró que la fiscalía "confirmó la legalidad de las obras". "Usted no puede hacer su campaña sólo con mentiras. Usted les miente a los brasileños para quedarse en el Gobierno, y su Gobierno se convirtió en un mar de lodo", disparó.
El duro cruce de acusaciones se enmarca en una de las campañas presidenciales más disputadas y agresivas de la historia reciente de Brasil. Es que se juega nada menos que la continuidad o el final de la era política del PT después de doce años, un dato clave para la Argentina y para la región.
Pero los cruces fueron más allá. Soltando una andanada de cifras, Rousseff cuestionó a fondo a su rival por el legado de sus dos mandatos como gobernador de Minas Gerais. Según la mandataria, la salud pública empeoró allí y ese estado es hoy uno de los más endeudados del país. "Esos números no son verdaderos. No decir la verdad fue una tónica de su campaña", retrucó Neves.
La presidenta también lo acusó de "nepotismo" por haber empleado "a su hermana, su tío, tres primos y tres primas". "La conmino a que diga dónde trabaja mi hermana. Su propaganda es mentira tras mentira. No es verdad", respondió Neves.
"Usted pasó todos los límites y está en la fabulación, en el peligroso terreno de la leyenda. Nadie cree que el origen del Bolsa Familia (el programa social impulsado por el PT que beneficia a 50 millones de brasileños pobres) esté en el PSDB, dijo Rousseff. "Las únicas propuestas sociales que usted presenta son la continuidad de mis proyectos", aseguró.
Neves afirmó, en tanto, que la inflación (6,5% en los últimos doce meses, en el techo de la meta oficial) no está bajo control, como asegura Rousseff.
"Hay miedo, miedo de que el PT gobierne por cuatro años más. Un país que no crece no genera empleo. Los empleos de mejor remuneración se fueron al exterior" y "la industria tuvo su peor desempeño en cincuenta años", disparó Neves, que se presenta como la voz del cambio.
"Nosotros mantuvimos el empleo y los salarios, y seguimos invirtiendo durante la crisis. A ustedes, en cambio, les gusta cortar. Cortaron los empleos y los salarios. En 2002 Brasil tenía un récord de 11,4 millones de desocupados", respondió Dilma.
"Saque los ojos del retrovisor. Vamos a hablar del futuro. No es razonable que seamos el último país en crecimiento en América Latina junto a Venezuela", respondió Neves.
| Agencias DPA, EFE, AFP y |
Reuters, y Ámbito Financiero

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