18 de noviembre 2010 - 00:00

Los caricaturistas, testigos privilegiados del chavismo

Roberto Weil (izquierda) y Rayma Suprani (arriba), dos de los viñetistas más importantes de Venezuela. Su visión sobre el Gobierno de Hugo Chávez (y hasta su futuro personal en manos de soldados de EE.UU.) es despiadada.
Roberto Weil (izquierda) y Rayma Suprani (arriba), dos de los viñetistas más importantes de Venezuela. Su visión sobre el Gobierno de Hugo Chávez (y hasta su futuro personal en manos de soldados de EE.UU.) es despiadada.
Caracas - El «proceso revolucionario» que encabeza desde hace 11 años el presidente venezolano, Hugo Chávez, es hoy «un paraíso» de inspiración para una mordaz y floreciente generación de caricaturistas, en un país con una histórica tradición de humor gráfico.

Con sólo un lápiz, papel e ingenio, humoristas como Rayma, Edo o Weil llevan más de una década sacando punta al Gobierno chavista mediante dibujos irónicos y contundentes.

«Esto es ahorita un paraíso para los caricaturistas, un terreno muy fértil, porque este Gobierno genera noticias a cada segundo», comentó el caricaturista del diario opositor Tal Cual, Roberto Weil.

El delicado momento económico del país, incluyendo las expropiaciones a empresas privadas, la supuesta influencia cubana y militar en el Ejecutivo o las largas intervenciones de Chávez son algunos de los puntos que los humoristas gráficos atacan con asiduidad.

«Aquí todo sucede de acuerdo a los caprichos de El Emperador y esto, para el humor, es graficable, muy risible e irónico, pese a que para el venezolano sea una tragedia», sostuvo la caricaturista de la cabecera opositora, El Universal, Rayma Suprani.

Aseguran que trabajan en total libertad y sin más censura que la propia, pero hay pocos humoristas que siguen dibujando a Chávez, como lo hacían tiempo atrás, optando por personajes anónimos o imágenes alegóricas menos explícitas.

Rayma justifica la desaparición del mandatario en su trabajo porque «concentra toda la parte negativa del venezolano», mientras que Weil opta por un «mundo paralelo» protagonizado por un uniformado cuya cabeza es una bota militar por «un cierto temor» a posibles represiones.

Sólo Eduardo Sanabria (Edo), humorista gráfico del periódico económico El Mundo, realiza un retrato claro e identificable del líder del «socialismo del siglo XXI», quien encarna escenas divertidas como sus quejas por la brevedad de los mensajes en la red social Twitter que utiliza a menudo.

«He intentado dejar de dibujar al presidente pero la gente me pide que siga porque les encanta y, muchas veces, el mismo chiste amerita que él esté», dijo Edo.

Pese a sus diferentes estilos, si algo tiene en común esta nueva hornada de caricaturistas es su admiración e innegable influencia por el maestro del humor gráfico en Venezuela, Pedro León Zapata.

A sus 81 años, Zapata lleva casi medio siglo trazando con ojo crítico dibujos sobre el poder establecido mediante sus «ZapataZos» en el periódico opositor El Nacional.

«Zapata es la gran figura querida y respetada, el maestro de generaciones en Venezuela», relató el profesor Ildemaro Torres, autor de los libros «El humorismo gráfico en Venezuela» y «Zapata».

Torres explica cómo el humor gráfico ha sido históricamente una «herramienta de supervivencia» en el país caribeño, que tuvo sus inicios en época de la colonia, pero eclosionó a principios del siglo XX con publicaciones como la revista «Caricaturas» o el semanario «Fantoche».

«Yo he estado siempre en la oposición. No es por pose, es por convicción. El humor siempre ha estado en esa posición y lo ideal es que la víctima se disguste», dijo Zapata en unas declaraciones por correo electrónico.

No todos piensan igual y, paralelamente a las caricaturas críticas con la gestión de Chávez, existen en Venezuela una serie

de humoristas que se definen «a favor del proceso».


Este es el caso de Rubén Hernández (Rubén), Premio Nacional de Periodismo 2010 por sus siete años de colaboración en el oficialista Diario Vea, donde dibuja contra «el imperialismo, la oligarquía y los medios de oposición».

«No critico lo que critica Chávez. A veces coincidimos, a veces él se me adelanta, pero no necesariamente critico lo que él», dijo el humorista gráfico.

Otros periódicos progubernamentales como Ciudad CCS o el estatal Correo del Orinoco tienen sus espacios de caricaturas en los que se refleja una oposición aburguesada y al «imperio» como eterno enemigo.

Agencia EFE

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