4 de marzo 2010 - 00:00

Los Castro salvan a un disidente

La Habana - El disidente cubano Guillermo Fariñas, en huelga de hambre desde hace una semana para pedir por la libertad de los presos políticos de la isla, regresó a su casa ayer tras haber sido hospitalizado en grave estado, producto de un choque hipoglucémico (baja de azúcar).

Según la vocera de la huelga, Liset Zamora, tras su desmayo, los médicos le suministraron por vía intravenosa sueros con azúcares que lo ayudaron a recobrar el conocimiento.

Zamora dijo que el auto que amigos y familiares consiguieron en la calle para trasladarlo al hospital provincial resultó ser un vehículo de la seguridad del Estado, cuyas órdenes eran llevar al disidente al hospital oncológico de Santa Clara, ubicado a sólo unos metros de su casa.

Los médicos atendieron al sicólogo y periodista opositor de 48 años en el área de guardia del hospital, que estaba «tomado por la seguridad del Estado».

Aún inconsciente, Fariñas fue llevado después al hospital provincial Arnaldo Milian, donde le realizaron otros estudios.

«Un doctor de los que lo asistió comunicó que no tenía criterio para estar ingresado, porque en terapia intensiva no se obliga a comer ni a beber a nadie. Que la solución estaba en sus manos, que comiera y bebiera», explicó Zamora. Fariñas, que aún está «muy débil» pero consciente, comenzó su protesta para pedir la libertad de aproximadamente 200 presos políticos cubanos, según la oposición, y había reiterado en los últimos días que sólo sería hospitalizado cuando perdiera el conocimiento. Su ayuno dio inicio tras la muerte de Orlando Zapata, calificado como preso de conciencia por Amnistía Internacional, quien falleció en La Habana la semana pasada, al cabo de una huelga de hambre de 85 días.

Agencias EFE y Reuters

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