La crisis impulsó una ola de cambios en las cúpulas de las empresas: cada vez más CEO locales se ven obligados a abandonar sus puestos ante las presiones de los accionistas que quieren soluciones rápidas para no perder dinero.
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«En los últimos meses hubo un gran recambio de los CEO. Lo que sucede es que los ejecutivos están recibiendo presiones cada vez mayores por parte de los accionistas», dijo a Ámbito Financiero Ricardo Backer, presidente de la selectora de ejecutivos Korn Ferry.
Para los analistas consultados, el mayor recambio se produce en las filiales de empresas extranjeras. «Es muy difícil para un directivo explicar cómo se maneja el mercado argentino a quien no conoce los avatares del país. Los extranjeros no entienden cómo las presiones sindicales y de la Secretaría de Comercio condicionan el negocio, y en vez de intentar comprender eso optan por cambiar de CEO, cuando muchas veces no es ésta la solución para recuperar rentabilidad», agrega Backer.
Coincide su colega Cristina Bomchil de la consultora Valuar: «A los CEO les cuesta explicar lo que pasa en la Argentina a sus superiores en otros países. Los directores se asombran por el manejo del Gobierno local, que en muchos casos se asemeja al de Venezuela, un país al que los empresarios miran con desconfianza».
Los sectores donde se observa el mayor número de cambios son los vinculados al consumo masivo -uno de los más perjudicados por el enfriamiento de la economía-, el de seguros (porque desde la crisis de 2002 los consumidores sienten desconfianza de ese sistema) y el tecnológico, por el freno en las exportaciones y la fuerte caída en las ventas.
Los especialistas coinciden en que ser CEO en la Argentina se convirtió en una tarea muy compleja y que, a la hora de buscar uno nuevo, las empresas exigen cada vez más requisitos. «Hay una nueva tendencia a priorizar la capacidad de innovación, pero también la experiencia. Esto es positivo para los profesionales de más de cincuenta años, que en los años 90 fueron reemplazados por más jóvenes y hoy tienen la oportunidad de volver al ruedo, porque esas generaciones tienen mayor experiencia en el manejo de crisis, conflictos gremiales e inflación», aseguró Bomchil.
Por su parte, la consultora Cristina Mejías explica que lo que más se busca en un CEO es «flexibilidad mental, audacia, y sobre todo que sea un excelente motivador de su grupo».
Impacto
A diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos y Europa -donde los sueldos de los máximos ejecutivos cayeron en gran medida-, en el mercado local se mantienen en el mismo nivel que antes de la crisis, que para las empresas medianas a grandes ronda los u$s 300.000 a u$s 500.000 al año. De todas maneras, afirman los consultados, los malos resultados impactarán de manera negativa en el segmento variable de sus ingresos: se trata de «bonus» atados al rendimiento de la compañía, que en 2009 podrían caer hasta el 20%.
«Esta crisis es muy particular y las empresas deberían analizar muy bien los cambios antes de concretarlos y concentrarse en retener a los talentos, porque hay una amplia oferta laboral para los máximos ejecutivos más calificados», explicó Bomchil.
No obstante, los especialistas señalan que cambiar a los ejecutivos en épocas críticas no siempre es una solución para enfrentar los problemas. «El cambio de CEO será una medida que dependerá de la percepción sociológica que se tenga de la crisis. Pero en general, no es aconsejable sumarle una crisis interna a la externa», concluyó Mejías.
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