21 de febrero 2017 - 00:00

Los fans de Trump esperan más mano dura y caos

Las iniciativas más polémicas son las que mayor entusiasmo desencadenan en el núcleo del electorado blanco y de clase obrera que lo llevó a la Casa Blanca.

Melbourne (Florida) - Tras un caótico primer mes en la Casa Blanca, los partidarios más duros e incondicionales de Donald Trump tienen un único consejo para su ídolo: mantener la ofensiva, no ceder en nada, no cambiar nada.

El comienzo del mandato del millonario empresario da una impresión de desorganización e inexperiencia que hace las delicias de sus opositores y preocupa incluso en filas del Partido Republicano.

Pero el sábado Trump se encontró en un mitin en Florida con quienes lo convirtieron en el hombre más poderoso del mundo. Sus seguidores lo aclamaron, adularon y defendieron con uñas y dientes frente a una prensa deshonrada. Más de una docena de entrevistados le dieron su apoyo sin fisuras, a pesar de -o debido a- sus controvertidas iniciativas.

Trump arengó a la multitud, e insistió en los temas que sabe que harán rugir a sus partidarios: el empleo, la seguridad, el terrorismo, la inmigración. Un verdadero mitin de campaña. "Quiero aún más", lanzó Steven Migdalski, un técnico informático desempleado, de 53 años, originario de Titusville, Florida. Esperó siete horas para ver al presidente, cuyo tono agresivo contra la prensa y sus decretos aprueba calurosamente, incluido el más controvertido, y suspendido por la Justicia, que prohíbe el ingreso temporario de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana a territorio estadounidense. "Lo celebro francamente" dijo. "Tiene pelotas. No solamente para luchar contra las noticias falsas", sino también "contra el establishment político", se entusiasmó este desempleado que lleva con orgullo una camiseta en la que se lee "Duro como Trump".

Le encantó el hecho de que los primeros pasos del presidente en el escenario internacional hayan provocado perplejidad y preocupación, incluso entre los aliados más cercanos de Estados Unidos. "Molesta a los partidarios de la globalización. Y espero que tengan miedo", insistió Migdalski.

Esta opinión es compartida por los más ardientes partidarios del presidente, mayoritariamente hombres blancos, a menudo salidos de la clase obrera y con convicciones nacionalistas.

Trump se nutre de ese entusiasmo y evidentemente le encanta volver a lo que pareció ser una reproducción exacta de los mítines de campaña. Una mujer levantaba incluso una pancarta que decía "Hillary a la cárcel". "Creo que necesita esto. Todos los días escucha palabras de odio, negativas, cada vez que enciende la tele", afirmó Tammy Allen, una trabajadora independiente de Melbourne (Florida), que vino con tres amigas munidas de sus pancartas: "Las mujeres con Trump".

"Fue ridiculizado y humillado. Todos contra él. Necesita ver a los norteamericanos que lo apoyan, que lo quieren", estimó, para agregar: "Somos el viento que lo sostiene".

Jacob Wyskoski tiene 18 años. Este liceal pudo votar el año pasado por primera vez. Y lo hizo por Trump. "Tenemos el hábito de ser los más fuertes, los más grandes, la nación más poderosa del mundo entero. Queremos ser de nuevo así", afirmó este joven, que se hace eco de numerosos seguidores de Trump nostálgicos del Estados Unidos que salió victorioso de la Guerra Fría.

Las denuncias de injerencia de Rusia en las elecciones para favorecer al republicano, las informaciones sobre vínculos entre miembros del equipo de Trump y altos funcionarios rusos les resbalan como el agua sobre las plumas de un pato. Las provocaciones, los ataques contra la prensa, el modo descortés con que trata a líderes extranjeros, suscitan aún más entusiasmo.

A tono con lo que quieren sus partidarios, eso es exactamente lo que está haciendo el presidente estadounidense.

Agencia AFP

Dejá tu comentario