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Los gremios griegos lanzan plan de lucha
Dominique Strauss-Kahn
«Estas medidas son un desastre, llevarán a una recesión más profunda o incluso a la quiebra. El Gobierno está asaltando nuestros salarios y pensiones», sostuvo Despina Spanou, integrante de la directiva de ADEDY. «Vamos a intensificar las protestas, vamos a combatir estas políticas». El Gobierno del primer ministro George Papandreou dio a conocer el domingo un nuevo plan de austeridad junto con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional que radica básicamente en fuertes recortes de gastos en el sector público para reducir el elevado déficit presupuestario. A cambio, Atenas recibirá 110.000 millones de euros en ayuda financiera durante tres años, un paquete que apunta a tranquilizar los temores sobre una posible cesación de pagos y comprar tiempo para remodelar su economía poco competitiva y plagada de deudas.
Grecia tiene una historia de violentas protestas y la capacidad del Gobierno de implementar su draconiano programa depende en gran medida de cómo reaccione la opinión pública a las nuevas medidas. «Nadie puede estar seguro de qué tan fuerte va a ser la reacción», dijo Yannis Stournaras, presidente de la Fundación de Investigación Económica en Atenas. «Pero la fuerza de los socialistas está en que ellos controlan los sindicatos. Ningún otro partido podría aprobar un programa tan duro».
El presidente griego, Karolos Papoulias, advirtió a Papandreou ayer que estaría del lado de la opinión pública a menos que los problemas de los ciudadanos promedio sean acompañados por una lucha contra la corrupción, que según Transparencia Internacional costó al país cerca de 1.000 millones de euros el año pasado. «Estoy seguro de que el pueblo griego va a responder de manera positiva, pero ellos tienen que estar convencidos de que se hará justicia, que se pondrá fin a la evasión de impuestos», dijo Papoulias. En tanto, cientos de recolectores de basura marcharon por el centro de Atenas el miércoles, portando carteles con consignas como «no toquen nuestros sueldos» y entonando cánticos de «el Parlamento es donde está la basura».
Agencia Reuters

