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Los indignados mantenían el pulso contra Rajoy
El desalojo policial de la plaza y los 18 detenidos que se produjeron durante la madrugada de ayer movilizaron a los indignados, que desde la tarde fueron llenando el kilómetro cero de España para protestar por la acción de los antidisturbios.
Denunciaron «brutalidad y desproporción». «No medió alteración del orden público alguna que justificara la intervención policial», aseguraron en un comunicado.
A las 22 (local), llegado el límite hasta el que la Delegación del Gobierno en Madrid había autorizado la medida, lejos de abandonar la Puerta del Sol dieron inicio a una asamblea para decidir, entre otras cosas, si se quedaban a dormir allí. La Delegación del Gobierno en Madrid advirtió que la Policía iba a volver a desalojar si se intentaba acampar, por lo que al cierre de esta edición se respiraba tensión. «¡La voz del pueblo no es ilegal!», corearon. «¡No estamos todos, nos faltan 18!».
El desalojo por el que protestaban se produjo poco antes de las cinco de la mañana de ayer y en apenas diez minutos, cuando en la Puerta del Sol había un gran grupo de personas -entre 200 y 500 según diversos medios-, que habían pasado allí la noche tras la multitudinaria manifestación del sábado y que habían levantado una tienda de campaña y algunos toldos.
Los agentes antidisturbios entraron a la plaza y arrinconaron a los manifestantes, la mayoría de los cuales comenzó a abandonar el lugar por sus propios medios. Sí hubo otros que se resistieron a la Policía, con la que forcejearon, por lo que 18 personas fueron detenidas. Hubo cuatro heridos: dos indignados y dos policías, según medios locales. Anoche, la fuerza de seguridad informó que iba a dejar libres a nueve de los arrestados.
El Gobierno de Mariano Rajoy anunció que no toleraría acampadas como las de hace un año y desplegó más de 1.500 agentes antidisturbios en Madrid para evitarlo.
Pasadas las 22 de ayer, en Sol se repitieron imágenes similares a las de hace un año, con los indignados debatiendo, vigilados por antidisturbios y camiones policiales.
La concentración de ayer en Madrid, aunque nutrida, fue menos numerosa que la del sábado. Las protestas se reprodujeron también en otras ciudades de España, como Barcelona, que también contó con un gran número de asistentes.
Además de en Madrid, durante la madrugada del ayer se produjeron desalojos policiales en plazas de ciudades como Valencia y Palma de Mallorca. Donde los indignados sí pudieron acampar fue en la Plaza de Cataluña de Barcelona. Las autoridades regionales catalanas decidieron permitir el campamento hasta mañana si no se producen problemas de seguridad u orden público.
Agencias DPA, ANSA y AFP

