15 de noviembre 2018 - 00:00

Los inmigrantes de la caravana desafían a EE.UU. y trepan el muro fronterizo

El grueso de la marcha aún está en camino por México. Las autoridades de las ciudades límite advierten que no podrán atender a los recién llegados.

ESPERANZA. Quienes participan de la caminata afirman que huyen de la violencia en sus países de origen. En la foto, indocumentados observan la playa de California desde la valla.
ESPERANZA. Quienes participan de la caminata afirman que huyen de la violencia en sus países de origen. En la foto, indocumentados observan la playa de California desde la valla.
Tijuana - La caravana migrante que salió hace un mes de Honduras aceleraba vertiginosamente su paso ayer para llegar a la frontera con Estados Unidos, la cual ya han cruzado momentáneamente algunos centroamericanos que comenzaron a arribar desde el domingo.

Un grupo de casi un centenar de transexuales y algunos homosexuales llegó a la ciudad de Tijuana del estado de Baja California el domingo; el martes arribaron otros 350 migrantes y ayer otra cifra similar, todos integrantes de la gran caravana.

Emocionados, corrieron a la playa de Tijuana a bañarse y metían la cabeza entre las rejas metálicas de la frontera para divisar su destino soñado. Dos saltaron la alta valla metálica que divide a ambos países y escribieron en la arena del lado estadounidense la palabra "catracho" que significa hondureño, y a los pocos minutos se regresaron a territorio mexicano.

"Trump, haz un muro más grande", gritó uno de los migrantes, mientras otro preguntó "no qué no puede uno subirse?". "Quiero ir al otro lado a trabajar. Si no me dan el permiso tengo que hacerlo de manera ilegal", dijo Erik Canales, de 17 años, uno de los intrépidos hondureños que treparon la valla. "Brinqué el muro porque quería ver qué se sentía", explicó a periodistas que atestiguaron el hecho.

El objetivo de los indocumentados es que el gobierno estadounidense les otorgue el estatus de refugiados debido a la extrema violencia y pobreza que viven en sus países, pero para lograrlo deben cruzar por un acceso oficial, de acuerdo con un decreto firmado por el presidente Donald Trump.

"Siento emoción porque es un anhelo poder llegar aquí después de cruzar todo México", comentó Lester Velázquez, 39 años, originario de Comayagua, Honduras, donde trabajaba como albañil, soldador y barbero.

Mientras tanto, ciudades como Tijuana advierten que no cuentan con la capacidad para atender a la marea de persona y se declararon en emergencia.

A cientos de kilómetros de allí, el grueso de la caravana que salió el 13 de octubre de la ciudad hondureña de San Pedro Sula aceleraba el paso por el estado de Sinaloa.

Ante su inminente llegada, Estados Unidos cerró parcialmente con barricadas y alambre de púas las garitas fronterizas de San Ysidro y Otay Mesa, que conducen a California. El 9 de noviembre, Trump decretó el fin de los pedidos de asilo para quienes ingresen ilegalmente Estados Unidos, en un intento de disuadir a los centroamericanos de cruzar.

Pese a su fe, el sacerdote Miguel Ángel Soto, que acompaña a los sinpapeles, es menos optimista: "Van determinados pero no van a pasar. Se va a hacer un cuello de botella en Tijuana, y no están preparados para recibir tanta gente".

Trump ha calificado a los migrantes de "criminales" y acusa a la caravana de impulsar una "invasión". Para contenerlos dispuso el envío de hasta 9.000 soldados a su frontera sur. Victor de León, un guatemalteco que ya está en Tijuana, dijo que "el 99% somos gente de bien". "Que Trump se dé cuenta de que buscamos una oportunidad que nuestros países nos negaron."

La caravana llegó a sumar 7.000 integrantes según Naciones Unidas, pero muchos claudicaron en el camino reduciéndose a 6.011 (incluyendo 902 menores) que arribaron a Guadalajara, según autoridades locales.

Además de hondureños, se sumaron migrantes de Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá, Perú y Venezuela. A la primera gran caravana le siguen a la distancia otras dos, con unos 2.000 migrantes cada una.

México les ha ofrecido refugio, asilo o visas de trabajo, y su gobierno dijo ayer que expidió 2.697 visas temporales a individuos o familias para darles cobertura durante los 45 días que tarda el proceso para adquirir un estatus más permanente. Un total de 533 migrantes solicitaron un retorno voluntario a sus países, informó el Ejecutivo mexicano.

En ese marco, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Jim Mattis, defendió el despliegue de miles de soldados a la frontera con México en su viaje al lugar, diciendo que la misión era "absolutamente legal" y justificada.Partidarios de Trump, incluyendo los republicanos en el Congreso, han destacado el despliegue.

Agencias AFP, ANSA y Reuters,


y Ámbito Financiero

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