6 de julio 2016 - 00:25

Los líderes del futuro y la "química de la felicidad"

RR.HH. Sus características están ligadas a las cuestiones sociales y emocionales, más que a las profesionales. El rol de las neurociencias para mejorar resultados y el ámbito de trabajo.

Los líderes del futuro y la química de la felicidad
 "El líder no nace ni se hace, se elige. La elección tiene que ver con la conexión con el propósito, el sentido de por qué se hacen las cosas. Si esto no sucede es un cargo, alguien que va a dar una instrucción, que puede gestionar pero no puede liderar". En diálogo con Ámbito Biz, Betiana Savich, fundadora de La Fábrica de Valor, analizó las características que deberán tener los encargados de la conducción en las empresas en el futuro y compartió las conclusiones del congreso de la Association for Talent Development (ATD).

En sintonía con lo que ya es una tendencia global sobre las nuevas formas de gestión dentro de las compañías, Savich sostuvo que "los líderes serán los que empiecen a conectarse desde la emoción, y no serán sus conocimientos y habilidades lo que va a marcar una huella". Éstos, según la profesional, deberán "cuidar a las personas, tener el coraje de excavar sobre lo que no se habla, ser vulnerables y abiertos a lo que les pasa a las personas, y así como hacen esto por otros, estos otros lo harán luego por ellos". Y agrega: "Se crean condiciones de confianza y de colaboración para lograr los objetivos que se busquen, mayor compromiso, más productividad, mejores resultados en términos de negocios".

Las características que tendrán los líderes del futuro están, entonces, ligadas a las cuestiones sociales y emocionales más que a las profesionales. Es un cambio de paradigma. Para los especialistas, quienes conduzcan a los jóvenes tendrán que contar con ciertos skills, como la pasión, la honestidad, la capacidad de aprendizaje, de aceptar errores y vulnerabilidades, una mirada amplia de la gestión y el negocio, adaptación y apertura a los cambios, escuchar a sus equipos, ponerlos ante nuevos desafíos y generar confianza, entre otras cuestiones.

En el congreso de ATD, el escritor y motivador inglés Simon Sinek aseguró: "Necesitamos tratar a la gente como personas, seres humanos como seres humanos, y ser el tipo de mánager que siempre ayuda a los que tiene alrededor". Abogó por un nuevo abordaje del liderazgo desde las neurociencias para crear entornos de trabajo más saludables y generar condiciones favorables para la confianza y la colaboración. Así, en lo que se denomina "la química de la felicidad", sostiene que las organizaciones deben desarrollar espacios para la estimulación de neurotransmisores, como la serotonina y la oxitocina, las cuales están vinculadas con lo social y hacen que la relación entre líderes y colaboradores sea mejor, fomenta la confianza y el trabajo en equipo. En cambio, la endorfina provoca satisfacciones efímeras, mientras que la dopamina orienta hacia la sensación del logro de objetivos, que puede llevar a la adicción por los resultados. En ambos casos la confianza y la colaboración desaparecen, y surgen el egoísmo, la paranoia y el cinismo, y se destruye el "círculo de seguridad" que se debería fomentar.

Por su parte, la investigadora Brené Brown cree que "el líder sólo tiene un trabajo: excavar y averiguar qué obstáculos impiden un buen trabajo en la organización". Para la estadounidense, la vulnerabilidad es el mejor indicador de coraje porque es la que mide el éxito y la valentía para los cambios, por lo cual no debe ser considerada como algo negativo, sino como el elemento para abrirse hacia los demás. Otro de los expositores fue el emprendedor Jeremy Gutsche, que llamó a "desarrollar el hábito de los cazadores y no el de los granjeros". Sostuvo que no hay que enceguecerse con el éxito porque esto nos impide innovar y reinventarse. "Si nos quedamos atrapados no podemos ver nuevas oportunidades", aseguró.

Entonces, los líderes del futuro estarán marcados por las cuestiones emocionales y las búsquedas de los logros a partir de la satisfacción, y no sólo de los resultados. "Cuando las personas se sienten resguardadas por sus líderes, ellas también cuidan al líder y a las organizaciones", concluyó Savich.

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