23 de noviembre 2011 - 00:00

Los militares ceden en Egipto: someten su poder a referendo

Desde el sábado decenas de miles de personas se congregan en la plaza cairota Tahrir. Desde entonces, también, han sido repetidos los enfrentamientos con la Policía. La transición democrática en Egipto amenaza con salirse de cauce.
Desde el sábado decenas de miles de personas se congregan en la plaza cairota Tahrir. Desde entonces, también, han sido repetidos los enfrentamientos con la Policía. La transición democrática en Egipto amenaza con salirse de cauce.
El Cairo - Las fuerzas armadas, al mando en Egipto desde la caída de Hosni Mubarak, prometieron ayer elecciones presidenciales en junio de 2012 y aceptaron la posibilidad de celebrar un referendo sobre el traspaso del poder para intentar apaciguar a los manifestantes antimilitares.

El jefe del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA), el mariscal Husein Tantaui, afirmó asimismo que las legislativas se celebrarán a partir del lunes, como estaba previsto, pese a la grave crisis política y a los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, que se han cobrado 30 muertos desde el sábado, según el Ministerio de Salud.

Celebrar presidenciales a mediados de 2012 puede interpretarse como un adelanto de estos comicios, para los que se barajaba finales de 2012 o incluso 2013, a falta de un calendario concreto. Los militares ya se habían comprometido en los últimos meses a entregar el poder a los civiles en cuanto se elija a un presidente.

«El ejército no quiere el poder y antepone los intereses del pueblo a cualquier consideración. Está completamente dispuesto a traspasar las responsabilidades inmediatamente si el pueblo lo quiere, mediante un referéndum popular», aseguró Tantaui en un discurso televisado.

También aceptó la dimisión del Gobierno del primer ministro Esam Sharaf, nombrado en marzo para administrar los asuntos corrientes, pero no anunció el nombre del nuevo jefe de Gobierno.

Estos anuncios se hicieron al final de una reunión del CSFA con varios movimientos políticos, incluidos la influyente Hermandad Musulmana, para intentar buscar una solución a la crisis.

El CSFA mencionó durante el encuentro la posibilidad de nombrar al exjefe de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), Mohamed ElBaradei, como nuevo primer ministro, afirmó una fuente castrense, pero esta hipótesis aún no había sido confirmada.

ElBaradei, candidato declarado a las elecciones presidenciales egipcias y Premio Nobel de la Paz, denunció por su parte una «masacre». «Se utilizan gases lacrimógenos que contienen agentes enervantes y balas reales contra los civiles en Tahrir, es una masacre», afirmó en Twitter.

En la plaza, decenas de miles de egipcios seguían reclamando el traspaso del poder a los civiles, y acusaban a los militares de aferrarse a él y perpetuar el sistema represivo heredado de Mubarak. Este último, derrocado por una revuelta popular el 11 de febrero, había cedido su poder a las fuerzas armadas y convertido al mariscal Tantaui en el nuevo jefe de Estado de facto.

En la emblemática plaza de El Cairo, algunos manifestantes no se creían ni una palabra del discurso del mariscal.

«No podemos creer lo que dice. La pelota estuvo en el campo del consejo militar durante meses, y no hicieron nada», afirmó Ibtisam al Hamalawy, de 50 años.

«Tantaui es una copia de Mubarak», aseguró Ahmed Mamduh. «Es Mubarak con ropa militar y este discurso se parece al de Mubarak», añade este contable de 35 años.

«¡Andate!», gritaban al mariscal decenas de miles de manifestantes en la plaza Tahrir retomando un lema machacado durante la revuelta contra el expresidente.

«La juventud revolucionaria no está dialogando con el consejo militar. El diálogo está teniendo lugar en la plaza Tahrir, no a puerta cerrada con los generales», dijo Jaled Mardeya, vocero de la Coalición Revolucionaria 25 de enero.

El lunes, el CSFA había reconocido que el país estaba en «crisis», y este contexto hace temer episodios violentos durante las legislativas que arrancan el 28 de noviembre.

También se registraron enfrentamientos en otras ciudades: Alejandría, Port Said (norte), Suez, Qena (centro), Asiut y Asuán (sur), así como en la provincia de Daqahliya, en el delta del Nilo.

La Hermandad Musulmana, que representan la fuerza política mejor organizada del país, boicotearon la manifestación de ayer en Tahrir y pidieron calma, deseosos de que nada impida celebrar los comicios el 28 de noviembre, ya que consideran que parten con ventaja. Por su parte, Estados Unidos condenó «el uso excesivo de la fuerza» por la Policía egipcia y reclamó al Gobierno.

Agencias AFP, EFE,

ANSA, DPA y Reuters

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