17 de junio 2015 - 17:21

Los motivos de un giro estratégico

Este diario adelantó el 28 de mayo que el Gobierno analizaba un cambio estratégico para las elecciones. Si Daniel Scioli queda al frente de una lista única en el  orden nacional, puede precipitarse eso en Buenos Aires.
Este diario adelantó el 28 de mayo que el Gobierno analizaba un cambio estratégico para las elecciones. Si Daniel Scioli queda al frente de una lista única en el orden nacional, puede precipitarse eso en Buenos Aires.
"Atenete a mis textuales", fue la indicación que le dio Daniel Scioli a la red de voceros que le preguntaron qué debían explicar sobre la bomba que lanzó en el reportaje por TV sobre Carlos Zannini como compañero de fórmula. Nadie se animó a salirse de ese libreto que dejó antes de recluirse anoche en una cena, que no fue en La Ñata, con los teléfonos cortados. Tampoco nadie creyó que no fuera una confirmación de la fórmula, pese a que Scioli dijo que hoy se reunirá con el secretario presidencial, sobre cuya nominación dijo que Cristina de Kirchner le había dado el "beneplácito". Con este misil, Scioli adelantó varias casillas porque cierra las especulaciones sobre sus inquinas con el kirchnerismo puro; difícil imaginar a un mejor emblema de ese sector del oficialismo que Zannini, que acompaña desde cargos gravitantes a los Kirchner desde hace dos décadas. Con una jugada de dominó también adelantó la presunción que se confirmará hoy: si este ticket, ya cerrado, impone la estrategia de una lista única del peronismo para las presidenciales, porque el principal patrocinante de la postulación del adversario Florencio Randazzo era el propio Zannini.

Anoche había más silencio en los cuarteles del ministro del Interior que estuvo hace una horas en un acto en Escobar y se le escuchó decir que habría dos fórmulas presidenciales para las PASO; la de él y la de Scioli.

Scioli conversó ayer con Cristina después de un acto con jóvenes en La Matanza adonde estuvo con su hermano José. Habló con la Presidente sobre esta fórmula que desmarca al resto de los postulantes porque ocupará los titulares con primacía por sobre la que sería la noticia de la semana, la integración de las listas de candidatos del oficialismo y de la oposición, que cierran ante las juntas electorales de los partidos el sábado a la noche.

Esa charla de la cual el gobernador mostró apenas una puntita no fue la primera en la cual se discutió este final. Scioli había estado el lunes en la Rosada en un acto y hubo allí un aparte previo a este final. Antes, la propia Cristina de Kichner había discutido la posibilidad de clausurar las PASO presidenciales de manera de atornillar al oficialismo cerrando diferencias, algo que se logra volviendo a los fundamentales de kirchnerismo, una creación de Néstor Kirchner y Scioli, cuyo nombre está inscripto en la cinta del ADN del oficialismo, algo que no hay que olvidar, so riesgo de caer engañado por los espejismos clásicos del peronismo.

Una vez que Scioli lanzase la noticia en una nota telefónica desde su despacho de la gobernación en el microcentro porteño, partió con rumbo desconocido. Se refugió en el silencio a que obligaba la operación y a la que ayudó la dispersión del público para ver el partido Argentina-Uruguay. Sólo quebró el bloqueo hablando con su mujer Karina Rabolini, que estaba en Mendoza, aportando señales a la campaña del peronismo de esa provincia para las elecciones locales del domingo próximo.

La primera vez que se habló de esta posibilidad fue el martes 26 de mayo en Olivos, por la mañana, cuando la Presidente recibió a varios dirigentes de la cúpula del peronismo, entre ellos Jorge Capitanich, que venía de ganar el domingo anterior las PASO en el Chaco por sobre el radicalismo y con una diferencia de votos impensada meses atrás. Empapados de optimismo, los visitantes discutieron el principal argumento para clausurar unas PASO presidenciales: ¿no será mejor poner una lista única y no que compitan Scioli y Randazzo, que dividirán el voto peronista en el resultado final, con el riesgo de que el peronismo saque más votos que cualquier partido opositor, pero que, por ejemplo, un Mauricio Macri sea el candidato individualmente con mayor caudal de votos?.

En ese escenario quedaba buscar un destino a Randazzo, y qué mejor que llevarlo a provincia de Buenos Aires como candidato a gobernador también en lista única. Anoche nadie se animaba a decir si esto ocurrirá: si el ministro del Interior baja a la provincia o, como dijo ayer a una radio, bajará al llano como un militante más.

Este diario contó en la edición del 28 de mayo esta discusión en Olivos y desde entonces la información, nunca desmentida, corrió como un reguero de pólvora dentro del oficialismo. Esa publicación desató nueva especulaciones que hasta anoche seguían en estado gaseoso.

Se sabe ahora que Scioli y la Presidente hablaron en el último mes varias veces de este final y que en las últimas 24 horas el gobernador compartió algunos detalles con sus asesores íntimos.

Cuando Scioli lanzó la bomba por TV madrugó a los otros protagonistas de este filme: en las oficinas de Randazzo, como en las de Julián Domínguez decían haberse enterado de la noticia por ese medio. El ministro del Interior algo debió saber porque mantiene lazos personales con la Presidente.

Queda por saber si se cumplirá la segunda parte del escenario imaginado por Olivos cuando comenzó a revisar la estrategia, que es terminar también con la disputa de varios por la gobernación de Buenos Aires. Randazzo, en aquellas primeras charlas de finales de mayo, parecía un candidato que podía cerrar - por el nivel de adhesiones que ganó en su campaña como presidenciable - otra lista única y repetir el expediente nacional. Es cierto que hasta anoche Randazzo no se había bajado y no faltaban quieres imaginaban que Cristina de Kirchner podría sostener unas PASO de Scioli con el ministro del Interior acompañado de otro kirhnerista puro.