23 de julio 2009 - 00:00

Los no de Cristina son $ 2.000 M para Macri

Horacio Rodríguez Larreta, jefe de Gabinete de Mauricio Macri, ayer en el despacho de su par nacional, Aníbal Fernández. Acordaron avanzar en la creación de un ente de transporte y  coordinar la seguridad en la Capital Federal.
Horacio Rodríguez Larreta, jefe de Gabinete de Mauricio Macri, ayer en el despacho de su par nacional, Aníbal Fernández. Acordaron avanzar en la creación de un ente de transporte y coordinar la seguridad en la Capital Federal.
En el día después del encuentro entre Cristina de Kirchner y Mauricio Macri, bajó el optimismo en el Gobierno porteño. El jefe de la Capital Federal había salido de la reunión ciertamente conforme y moderadamente entusiasmado, pero ayer comenzó a enumerar todas las negativas del Gobierno a las peticiones de la Ciudad de Buenos Aires. Esas respuestas adversas significan en la práctica, para Macri, no disponer de fondos suficientes en un año de crisis y de gripe y que arrancó, además, con algunos números alejados de lo posible, de acuerdo al Presupuesto 2009 que modificó y votó la Legislatura. Por ejemplo, el distrito no tendrá unos $ 1.000 millones que se habían previsto como resultado de la aplicación del impuesto a los juegos de azar, casi un rubro testimonial porque era sabido que esa discusión sobre quién tiene la facultad de controlar la actividad (la Nación vs. Ciudad) está en la Justicia desde hace rato. Sobre ese tema, sin embargo, Macri hizo silencio frente a la Presidente y sus ministros Florencio Randazzo y Aníbal Fernández.

En rojo

El ejercicio de anotar las partidas que no existirán podría hasta dejar a Macri con las cuentas en rojo este año. Cristina de Kirchner también le negó al jefe porteño la posibilidad de que el distrito cuente con un cupo de créditos internacionales que recibe el país. Para el Gobierno porteño la imposibilidad de contar con ese crédito significa prolongar más la parálisis de las obras del transporte subterráneo. Raro que Macri no haya insistido más sobre los subtes, que quiere sean transferidos definitivamente a la Ciudad que los construye, ya que tendría posibles inversores (se habla de empresas chinas) que pactarían la extensión de las líneas, si la Ciudad les garantiza una tarifa, pero el pase para el transporte los fija la Nación.

Tampoco salió el jefe porteño con una respuesta sobre los $ 300 millones que pide de los fondos que prometió la ANSES y considera le corresponden a la Ciudad, lo que afectará también obras, ya sea la del subte como la de otros emprendimientos que Macri ha congelado.

La única esperanza de que el distrito porteño sea considerado por el Gobierno nacional, es la promesa de Cristina de Kirchner de rever la situación del endeudamiento que pidió el año pasado la Ciudad. Con el voto de la Legislatura el Gobierno porteño obtuvo autorización para emitir bonos por $ 1.600 millones, que integrarían un Fondo de Infraestructura Social, los que pensaba colocar a las AFJP hasta el decreto de su extinción. Pero el Gobierno nacional debía dar el conforme y se negó a hacerlo. Ese dinero está destinado por ley para reparar escuelas y hospitales, una tarea que de todas formas comenzó a encarar la gestión macrista y por lo tanto ahora el dinero falta en las cuentas.

Macri ya envió un proyecto a la Legislatura solicitando endeudamiento. Por un lado pide permiso para pagar con bonos a proveedores por unos $ 700 millones, también que pueda renovar la emisión de Letes (ver nota aparte) por otros $ 300 millones a fin de año, pero a eso le agrega una modificación presupuestaria por el gasto de $ 200 millones generados por la epidemia de gripe A. Espera además enviar otra modificación presupuestaria una vez que ajuste las cuentas de la recaudación que viene en baja y en función de las pautas salariales a las que se verá obligado a responder. El Gobierno porteño además reclamó al nacional que se concretara el mentado soterramiento del ferrocarril Sarmiento, una construcción que cambiará la fisonomía porteña al unir barrios hoy separados por las vías y generaría inversiones inmobiliarias importantes. Tampoco se refrescó esa promesa.

Macri ayer, insistió en que la conversación con el Gobierno nacional ha sido «un paso adelante», pero moderó el entusiasmo.

«Nosotros le dijimos (a la Presidente) que veníamos bajando el nivel de confrontación a un buen clima en el arco opositor para sentarse a dialogar y tratar de llevar un shock de confianza que volviese a poner a la Argentina en el camino de la inversión, inversión que trae empleo, empleo que es la mejor cura para la pobreza», explicó Macri.

El jefe porteño aclaró entonces que con respecto a los temas específicos de la Ciudad, en el encuentro con Cristina de Kirchner «no hubo ninguna solución concreta pero sí vocación de trabajar con muchos temas en conjunto».

«Dentro de 30 días voy a poder decir, a todos y a la Presidenta: 'mire, Presidenta, avanzamos o no avanzamos, y decir, bueno, lamentablemente fue un invento más que se frustra, o no, ha habido un cambio en serio, y lo que debió haber sido desde un principio, generalmente más vale tarde que nunca, lo hemos logrado ahora, vamos a estar en conjunto ambos equipos'»
. pronosticó Macri al referirse a la nueva cita que mantendrá con Cristina de Kirchner en un mes, de acuerdo con lo que pactaron el martes a la tarde.

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