Los problemas siguen, pero no importa mucho

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Tan sólo durante la Guerra Civil y la Primera y la Segunda Guerra Mundial el déficit del presupuesto norteamericano había superado el 11% del PBI. En aquellas tres oportunidades la paz, con el consiguiente fin del gasto bélico, fue lo que puso rápidamente la economía en orden. Pero, esta vez, el país no está en guerra (más allá de las intervenciones en Irak y en Afganistán). Por esto, el Poder Ejecutivo estima que en el mejor de los casos no será hasta 2019 que el déficit volvería a ser, lo que podemos llamar, normal -menor que el 5% del PBI-. Salvo algún imponderable -¿quién sabe qué pasará de aquí a 10 años?-, esto significa que ni Obama ni los tres presidentes siguientes tendrán demasiado espacio para lanzar grandes iniciativas sociales o económicas, por lo que la influencia geopolítica de los EE.UU. no enfrenta su mejor momento (antes de pasarse al oficialismo, Larry Summers le cuestionaba a Bush: ¿Cómo puede ser que el mayor deudor del mundo siga siendo la mayor potencia mundial?). Es obvio que esto habrá de tener algún efecto sobre la economía real y también sobre el sistema financiero, pero también es obvio que (viendo el 1,09% que ganó ayer el Dow al cerrar en 10.296,85 puntos) son otras las cosas que están moviendo a los inversores. Salvo de manera esporádica, los balances siguen sin motorizar demasiado; es así como los números mejor que los esperados de Dow Chemical, UPS y Whirpool no alcanzaron a evitar que el Dow estuviera del lado perdedor 35 minutos después de la apertura. Sea por casualidad o causalidad, el mercado comenzó a recuperarse entonces, luego de difundirse que la venta de viviendas usadas en diciembre había sido mayor que lo esperado y que el secretario del Tesoro no dijera nada nuevo al Comité de Finanzas del Senado. El dólar, quieto hasta ahí, comenzó a retroceder (perdió un 0,2%); los commodities, a ganar terreno (avanzaron un 3%); y los inversores se lanzaron a cerrar posiciones vendidas. Lo que menos gustó: el sector financiero, castigado por la falta de precisiones de Paul Volcker ante el Comité Bancario del Senado, y el volumen, que aunque fue superior al del lunes, sigue siendo pobre. Sea prudente.

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