Según una reciente entrevista de La Nación al Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, éste auguró 20 años de crecimiento económico a partir de lo que considera un cambio fundamental en las políticas seguidas en los últimos años de declinación de Argentina en el mundo. No podemos menos que valorar estas expresiones con la esperanza de que el cambio de política a realizar produzca los resultados que predice.
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Pasamos entonces de lo general a lo particular y aquí nos encontramos diversas dificultades. En primer lugar, Dujovne se refirió a que en el primer trimestre el PBI había crecido un 1,1% respecto del cuarto trimestre de 2016, que anualizado aparentemente predijo implica un 4%. Pero recordemos que una cosa es la matemática y otra la realidad. Ese dato contradice la información oficial correspondiente al primer trimestre del año, que superó en un 0,33% al correspondiente a igual período del año pasado. Con respecto al último trimestre 2016, cayó un 2,1%; y con respecto al año, un 3,9%.
Según otra información, correspondiente a los cinco primeros meses del año, el PBI habría crecido un 1% respecto a igual período de 2016. Los anteriores datos no concuerdan con los dados por Dujovne. De estas diferencias la que más importa es la referente al último trimestre del año pasado. Y al respecto puedo añadir que el 1% de crecimiento en los primeros cinco meses del año, anualizado es el 2,42%.
Siguiendo con la presentación sobre la evolución del PBI dijo que la inversión este año alcanzaría al 20% del PBI, lo cual considera que significa un incremento del 10% respecto de años anteriores y determinante del proceso de crecimiento de la economía este año. Nuevamente los datos disponibles contradicen esta aseveración. En los años precedentes la inversión alcanzó a un 19,36% del PBI en 2014; 19,62% del PBI en 2015; y 19,41% en 2016. En en esos años la evolución de la economía argentina fue la siguiente: en 2014 cayó un 2,5%; en 2015 creció un 2,6% y en 2016 volvió a caer un 2,3%. Una inversión de un 20% del PBI no alcanza a un incremento del 10% respecto de la media de los años anteriores de un 19% del PBI, sino tan sólo un 2,7%.
Un aspecto favorable con respecto a la inflación es la decisión de permitir ajustes por inflación para el pago del Impuesto a las Ganancias. Como ya he señalado en anteriores oportunidades ante la inflación del 40% del año pasado, la tasa del Impuesto a las Ganancias del 35%, al no permitirse la revaluación de los activos, habría alcanzado a más del 50%. Es decir se estaría pagando impuesto por ganancias que no se tienen, y este hecho estuvo reconocido por Dujovne.
Esa decisión es favorable, pero en toda la entrevista el ministro en ningún momento se refirió a la importancia determinante que tiene el actual nivel del gasto público. Todas las ideas de la política económica a seguir parecen dirigidas a la reducción de la inflación, vía la política monetaria, y se ignora el impacto del aumento del gasto público que ha tenido lugar y que de acuerdo con nuestras estimaciones en 2016 habría alcanzado a un 56% del PBI. Esa cifra puede ser debatible dado que no existen datos presentes respecto del gasto de las provincias. Y voy a insistir en que la teoría de que la caída de la inflación determina el aumento del PBI es una falacia conceptual. Y a los hechos me remito. La Unión Europea no tiene inflación y no crece.
Pasando entonces al tipo de cambio, el ministro se manifestó favorable y así dijo que entre 17 y 18 pesos por dólar lo consideraba muy razonable. Ya de acuerdo con nuestras estimaciones, el tipo de cambio de paridad en julio habría alcanzado $23,15 por dólar. Si la inflación alcanzase al 27% en el año, podemos estimar que en diciembre el tipo de cambio de paridad sería de $25,46 por dólar. Pero igualmente de las declaraciones del ministro todo parece indicar que el Gobierno mantiene la teoría de que la devaluación determina la inflación. Por tanto, a partir de esa tesis no se espera una devaluación y por eso el triunfo de Macri en las recientes elecciones determinó una caída del dólar.
Esa situación es probable que se mantenga dada la determinación del Gobierno de que se seguirá financiando el déficit fiscal con crédito externo, lo que determina una mayor disponibilidad de dólares. En cuanto a la política del Gobierno, podemos ver que recientemente el BCRA estaba vendiendo unos u$s500 millones en el mercado para mantener el tipo de cambio. Política que algo se habría cambiado a la luz de lo ocurrido en el mercado de cambios tras el triunfo de Macri.
Otro aspecto a tener en cuenta es la actual tasa de interés pasiva que en diciembre pasado fluctuaba alrededor del 19% anual. Entre diciembre y la actualidad el tipo de cambio creció un 10,38%. Si ese nivel se mantiene hasta fin de año, la tasa de interés equivalente en dólares alcanzaría a un 7,8% anual, que supera más de 7 veces la tasa de interés internacional vigente. O sea que ante la recuperación de la seguridad jurídica que con el advenimiento de Macri ha tenido lugar, esa tasa de interés provocaría una entrada de capitales, que consiguientemente colaboraría a mantener el tipo de cambio. Pero la entrada de capitales financieros per se no provoca crecimiento.
Otro ámbito complejo al que se refirió Dujovne es el mercado de trabajo. Y al respecto pretende un acuerdo entre la CGT, la oposición y el empresariado, para lograr una rebaja en los costos que están afectados por los niveles de impuestos. Ojalá tenga éxito en esa propuesta.
Por último, se refirió a la necesidad de la educación como conditio sine qua non del progreso. Al respecto, lo más importante es decidir qué es lo que se enseña. Ya debiera saberse que la educación tecnológica se hace necesaria, pero no es suficiente. El determinante del progreso sigue siendo el sistema ético y político en el que se desenvuelve la sociedad, que proyectara a la Argentina por las cimas de la historia y que comenzara a caer con la llegada de Perón, como lo ha reconocido recientemente la revista The Economist. El problema pendiente es sin lugar a dudas el desequilibrio económico heredado. Esperemos que Macri tome conciencias de las medidas necesarias para corregirlo.
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