9 de agosto 2026 - 00:00

Teléfonos que no sonaron y mensajes en clave: las internas que dejó el Senado

El Gobierno salvó una versión recortada de la ley, pero la derrota política dejó bajo presión a Bullrich y Sturzenegger. Del otro lado, el supuesto rol de Massa agitó la pelea del peronismo rumbo a 2027.

La sesión en el Senado terminó funcionando como una vidriera de las disputas que atraviesan tanto al oficialismo como al PJ.

La sesión en el Senado terminó funcionando como una vidriera de las disputas que atraviesan tanto al oficialismo como al PJ.

“El tango no se baila solo”. Patricia Bullrich posteó esa frase en sus redes, a la que adjuntó un video. Claro, como todos saben, el tango se baila de a dos. El tema es quién faltó en este caso. Quién fue el ausente que le impidió a la exministra sacarle viruta al piso del recinto. Fue victoria en los libros de actas, pero derrota en la praxis política.

El Gobierno logró aprobar en el Senado jirones de la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, pero sin apartados que se habían convertido en centrales y, sobre todo, en eje de la disputa: la Ley de Tierras y los cambios en Manejo del Fuego. Mientras tanto, del otro lado de la grieta también aparecieron mensajes crípticos que fueron decodificados en clave de interna.

De esta manera, la batalla perdida por La Libertad Avanza en el Senado —el primer traspié legislativo de 2026— deja consecuencias e interrogantes hacia adelante. No solo por lo que ocurrió con un proyecto descuartizado por la oposición, sino porque la sesión terminó funcionando como una vidriera de las disputas que atraviesan tanto al oficialismo como al PJ.

El teléfono que no sonó

Desde una provincia de las denominadas dialoguistas estuvieron esperando toda la tarde que sonara el teléfono rojo. Pero el llamado del Poder Ejecutivo no llegó. Una rareza para un Gobierno que hizo uso del látigo y la chequera en instancias como estas, aunque muchas veces el cheque no fuera tan fácil de cobrar en ventanilla.

Este martes habrá reunión de la mesa política y se espera que asomen los inevitables cuestionamientos puertas adentro. Mientras la responsabilidad política puede recaer sobre Bullrich por no haber logrado sostener el “bloque de los 44” que le había dado éxitos tras el recambio legislativo de diciembre, hay quienes dentro del oficialismo elucubran otra tesis: la mano de Karina Milei para pasarle factura a la exministra.

Un sector que, tras el caso Adorni, observó cómo Bullrich trasladaba toda la presión a Milei sospecha ahora de que el karinismo irá por la senadora más temprano que tarde. Incluso leyó el mensaje de la jefa del bloque de LLA en la Cámara alta para pedirle a Lula que restablezca al embajador de Brasil en la Argentina como un nuevo intento de raspar al Presidente por un conflicto diplomático autogenerado que puede tener rebotes comerciales.

Federico Sturzenegger fue otro de los mariscales de la derrota de la semana. Ideólogo de eliminar el límite a la adquisición de tierras por parte de extranjeros, también fue el arquitecto del Decreto 690/2026 para flexibilizar y desregular la actividad de los prácticos. La medida también terminó en retirada: el Gobierno debió suspenderla después de que prácticos, pilotos y baqueanos paralizaran durante tres días la actividad portuaria contra el cambio de un régimen vigente desde 1991. Por caso, Sturzenegger fue corrido de las negociaciones finales, que quedaron en manos de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, sucesora de Bullrich al frente de la cartera.

“Desregulan todo menos las paritarias, que también son entre privados”, reflexionaba un senador de un distrito del norte. Luego, para referirse a lo ocurrido el jueves, agregó: “Bullrich boconeó que si retocaban la Ley de Tierras ganaban, pero no entendió que el Gobierno ya había perdido la batalla comunicacional. La ley no solo era mala, sino que el 70% de la sociedad estaba en contra. Cuando pasa eso, ya la cuestión no es cuantitativa, es cualitativa. No importa que el límite lo ponga en 25% o en 20%. Ya está”.

Según un informe de conversación digital de Enter Comunicación, “el 83% de las menciones en redes fueron negativas” al proyecto del oficialismo, sobre un relevamiento de casi medio millón de menciones.

Para una lógica como la de Milei, dividida entre buenos y malos, un proyecto que concentra un rechazo transversal, que excede al peronismo, suele encontrar dificultades para conectar con los aliados. Los jefes provinciales (que esperan llamados) sienten por momentos que estas iniciativas desgastan la relación, en especial cuando por delante quedan proyectos que requerirán negociaciones intensas, como la reforma política o la ley de Presupuesto.

“No leyeron la bandera de Malvinas ni el sentimiento nacionalista que se generó con el Mundial”, dijeron desde un sector que tiende a acompañar al oficialismo. Un termómetro, señalan, fueron los posteos de artistas pop como Tini o Emilia Mernes, que no solo están al margen de la política, sino que componen temas alejados de la denuncia social. Con su música hablaban, hasta acá, del party. Síntomas de que algo cambió.

El desgaste de los aliados también llega por los paquetes de leyes, al estilo ómnibus, que implican discusiones largas, idas y vueltas y demasiada energía desperdiciada. Con la Inviolabilidad de la Propiedad Privada, además, ocurrió que el Gobierno perdió el control de la narrativa, como reconocen en la Casa Rosada. Una vez instalada la resistencia de la opinión pública a la venta de tierras a extranjeros, ese capítulo terminó condensando toda la atención, por encima del resto de la letra.

En el Gobierno admiten que esa misma situación permite, asimismo, que pasen por debajo del radar otros apartados que, de presentarse "sueltos", generarían más polémica. Pero también reconocen que, en términos políticos, la victoria o la derrota termina jugándose solo en ese punto.

Si la menor intensidad del Ejecutivo para defender la ley forma parte de la puja Karina-Bullrich, tampoco puede desvincularse de esa pulseada el sondeo que LLA lanzó por Diego Santilli como candidato para la Ciudad, anticipado por Ámbito. Ese es el lugar que anhela Bullrich y, de ambos lados del oficialismo, no imaginan a la senadora como vice, al menos en este estado de situación. A Milei hay quienes le susurran que, de ungirla, “se está comprando a la próxima Villarruel”. La exministra, además, prefiere la jefatura porteña a una vicepresidencia que, en la práctica, se reduce en buena medida a la conducción de la Cámara alta. Y Bullrich prefiere los cargos ejecutivos.

Las tres letras

Los llamados que no hizo el Ejecutivo, ¿los hizo alguien? “Fue Juliana la que observó que no estaba lejos la posibilidad de voltear también los cambios en Manejo del Fuego”, mencionó un senador peronista. Juliana es Di Tullio, quien activó una serie de mensajes para avanzar también sobre ese capítulo sensible, que buscaba eliminar trabas para comercializar tierras arrasadas por incendios, instauradas por amplias mayorías hace 15 años.

La senadora, ligada al kirchnerismo, quedó luego en el centro de otra de las especulaciones. Un posteo suyo fue leído en clave críptica: al tomar determinadas mayúsculas del mensaje se formaba STM, las iniciales de Sergio Tomás Massa. Para una parte del peronismo fue algo parecido a los mensajes que los agentes de inteligencia de la Segunda Guerra Mundial escondían entre los clasificados de los diarios.

“El pueblo argentino logró lo impoSible: que este gobierno enTreguista tenga que bajar dos capítulos claves del proyecto de inviolabilidad. La ley de tierras y la ley de Manejo del fuego siguen vigentes”, dice el posteo de X.

Desde el Frente Renovador deslizaron por lo bajo haber tenido influencia en el cambio de dirección de votos provinciales y haber convencido a gobernadores y legisladores. Cerca del tigrense sostienen que además logró interceder en la interna misionera, que sería una de las llaves para la votación. Lo hizo al cederle, según dejan correr, al gobernador Hugo Passalacqua tres diputados renovadores, centrales en su pelea con el líder del misionerismo, Carlos Rovira. Las espadas del FR, además, retuitearon todo mensaje que atribuyó a la muñeca de Massa los acontecimientos del jueves.

La presunta injerencia del excandidato a presidente en la votación, sin embargo, no tiene aceptación unánime. Una senadora que se plegó a la oposición deslizó que Massa no tuvo que ver en su decisión y que la convencieron más, por ejemplo, el clima de la opinión pública y mensajes como los del senador Benegas Lynch, acusándolos de “tibios”. “Una ley para que hagan negocios ellos y encima nos dice tibios…”, confesó.

Otro senador que responde a un mandatario provincial aseguró que su posición ya estaba tomada. “En mi caso, trabajé con pedidos de modificaciones al proyecto. Tal como fue enviado, no lo iba a acompañar. Pedí que lo comuniquen a la sociedad, que pongan voceros y después que vuelva a comisión o pasen la sesión. Nada de esto pasó”, expresó. “Así se lo transmití al gobernador, quien respetó y acompañó la decisión”, agregó.

Sin embargo, otros sí aseveraron que “hubo llamados a gobernadores y Sergio Massa chateó con varios”.

El fantasma del líder del Frente Renovador se derramó entonces sobre una interna del PJ que sigue al rojo vivo. En despachos bonaerenses se generó revuelo: entienden que se trata de una jugada que mete presión en la pulseada del Movimiento Derecho al Futuro de Axel Kicillof con La Cámpora. La hipótesis de una candidatura de Massa con aval del kirchnerismo empieza a derramarse como una mancha de aceite y en La Plata la asimilan más como una carta puesta sobre la mesa para tensionar las negociaciones de cara a 2027.

En el kirchnerismo el enojo no cesa. “Axel se mueve como si fuera un candidato natural, pero no lo es. Pero al mismo tiempo no opina de temas relevantes, como el proyecto que presentó Máximo respecto al FMI”, reflexionó un dirigente K. “San José está abierto para cualquier dirigente que quiera ir. Van cinco o seis personas por semana. Hay que limar asperezas, pero la pelota la tiene Axel”, añadieron.

Desde el kirchnerismo sostienen que la discusión debe darse en simultáneo respecto de los tramos nacional, provincial y municipal. El MDF cree que todo estará atado a la continuidad de las PASO nacionales, ya que, si se mantienen, no hay espacio para desacoplar fechas: las primarias bonaerenses están atadas por ley a las de Nación.

Para Cristina Kirchner, un nuevo cambio de criterio puede volverse en contra ante la sociedad. También sostiene en reuniones que el sector que ponga el candidato a presidente no debería ungir al candidato a gobernador.

Con una interna sin fin y sin puntos de encuentro cara a cara, Massa comenta en sus reuniones que tiene diálogo con todos los gobernadores y dirigentes del panperonismo. El entorno de Kicillof sostiene que la polarización entre el gobernador y Milei ya es un hecho. En el kirchnerismo entienden que Cristina, tras la presentación ante la ONU, recuperó centralidad de manera sorpresiva y “vuelve a un rol de impacto”.

La paradoja es que, al final, una ley pensada para discutir propiedad privada terminó sirviendo para medir propiedades políticas. Bullrich contó los aliados que conserva y los teléfonos que dejaron de sonar. En el oficialismo volvieron a medir la pulseada entre la exministra y Karina Milei. Massa aprovechó la sesión para exhibir —o dejar que otros exhibieran por él— capacidad de interlocución con gobernadores. El kirchnerismo volvió a poner su candidatura en circulación y Kicillof leyó cada movimiento en función de 2027.

Por eso, después del jueves, la pregunta ya no pasa solamente por cuánto quedó en pie de la ley. Cada sector hizo su propio escrutinio sobre los restos. El Senado votó una norma, pero las distintas tribus contaron otra cosa: quién llamó a quién, quién conservó votos, quién perdió aliados y quién logró hacer sentir su presencia sin siquiera estar en el recinto.

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